Lo esencial es invisible a los ojos

Mons. Joan PirisMons. Joan Piris        Esta conocida afirmación de Saint-Exupery es una llamada a mirar hacia dentro, a ver la luz y la belleza escondida en tantos corazones. Cuando juzgamos por apariencias y superficialmente, vivimos con ansiedad y fácilmente perdemos la paz. Pero Jesús hablaba del «Padre que ve en lo escondido…» La mirada del Señor de la Vida es profunda y en estos días que hacemos memoria de manera especial de nuestros antepasados hay que tenerlo presente. Son celebraciones, sobre todo, de agradecimiento, viendo como un regalo la vida de todos aquellos hermanos y hermanas nuestros que ya han llegado a la Casa del Padre.

Hay muchas personas que viven inquietas y obsesionadas por el futuro como aquellos que preguntaban a Jesús: «¿Maestro, cuándo pasará todo esto?, ¿y cuál será la señal de que está por suceder?» (Lc 21,7). Pero es mejor ir construyendo el presente, de manera responsable y fiándonos del Resucitado que nos dice que a Dios le interesa todo lo que nosotros vivimos, hasta lo más insignificante: «no se perderá ni uno solo de vuestros cabellos» (Lc 21,18). El mismo Jesús nos enseña a dar un salto de confianza, cuando parece que Dios se esconde, que está ausente o que no existe. Es bueno aprender a confiar y a abandonarnos en sus manos. Dios nos conoce mejor que nadie y siempre sacará lo mejor de cada situación. Nos dará su Espíritu, estará con nosotros y dinamizará nuestro caminar.

El Apocalipsis, antes de desarrollar la visión grandiosa de lo que «está para llegar», comienza así: «Yo, Juan, vi»… Y el conjunto de este libro de la Biblia, muestra que todo termina en un canto triunfal en honor de Dios y de aquel que ha vencido la muerte, el Cordero inmolado, de pie, resucitado, en medio de un pueblo también de pie (Ap 7, 9-12). Así se desvela el futuro hacia el cual caminamos.

Es verdad que nos rodea un ambiente de poca alegría y esperanza. «El gran riesgo del mundo actual, con su múltiple y abrumadora oferta de consumo, es una tristeza individualista que brota del corazón cómodo y avaro, de la búsqueda enfermiza de placeres superficiales, de la conciencia aislada. Los creyentes también corren este riesgo, cierto y permanente. Muchos caen y se convierten en seres resentidos, quejosos, sin vida. Ésta no es la opción de una vida digna y plena, éste no es el deseo de Dios para nosotros, ésta no es la vida en el Espíritu que brota del corazón de Cristo resucitado» (Evangelii Gaudium 2). Pero Jesús pedía también perseverar: «¡Con vuestra perseverancia salvaréis la vida!» (Lc 21,19). Se trata de perseverar en lo importante, en el amor, en la generosidad, en la escucha de la Palabra.

Dios quiere que nos mantengamos firmes, como María al pie de la cruz. Y la única solución es «renovar el encuentro personal con Jesucristo o, al menos, tomar la decisión de dejarse encontrar por Él, de intentarlo cada día sin parar. Él nos permite levantar la cabeza y volver a empezar. No huyamos de la resurrección de Jesús, no nos declaremos nunca muertos, pase lo que pase. ¡Que nada pueda más que su vida que nos lanza hacia adelante! «(EVG 3).

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+ Joan Piris Frígola,

Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
Acerca de Mons. Joan Piris 198 Articles
Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.