Ferias y fiestas de San Narciso

Mons. Francesc Pardo i ArtigasMons. Francesc Pardo i Artigas     El próximo miércoles es San Narciso, fiesta grande en Girona. Rememoramos a un mártir, un testimonio de Jesús que daba razón de su fe asumiendo toda clase de dificultades hasta el martirio.

Con relación a Jesucristo y a su propuesta de vida, el Evangelio de Salvación, paso a constatar algunas de las situaciones actuales que deben motivarnos a vivir intensamente la memoria de san Narciso y a imitarlo desde el testimonio.

–      Lamentablemente, se constata la poca valoración del hecho religioso en general –y el cristiano en especial- en nuestra Cataluña. Silenciar y olvidar el hecho cristiano forjador de nuestro pueblo puede significar una amputación o grave olvido en la vida y en la cultura de las personas y de los pueblos. Es cierto que el hecho de profesar la fe es un don y una libre decisión que nunca se impone, pero la valoración de las raíces cristianas que configuran y fundamentan nuestra manera de ser es posible que toda persona la asuma, pese a que no profese la fe.

–      El pluralismo. Vivimos en una sociedad plural, pero ello no significa que la dimensión religiosa no sea importante, al contrario. Precisamente el respeto nos ha de provocar, a los cristianos, vivir sin ocultar nuestra identidad. ¡Quiénes somos, qué hacemos y porqué lo hacemos!  Proclamar hoy nuestra propia identidad y experiencia es fundamental.

–      La ignorancia religiosa. El hecho de creer significa la aceptación libre de una experiencia que es don de Dios, gracia y libertad. Se cree al responder a una invitación. Pero, para que pueda haber decisión libre y humana, es necesario que haya un conocimiento serio, bien fundamentado, y experiencia. La ignorancia no favorece la libertad, sino que la condiciona.

–      En algunos colectivos, puede que inconscientemente, se silencia el cristianismo. Silenciar el hecho cristiano y todas sus realizaciones en las manifestaciones culturales de un país, en sus proyectos de educación, en la organización social, en las convicciones que configuran les valores cívicos… es un empobrecimiento. Incluso podría poner en peligro los fundamentos éticos de la libertad, de la justicia, de la fraternidad, de la democracia, y dejar sin explicación la cultura, las costumbres, muchas obras de arte, el nacimiento de Europa, su civilización, la creación de muchas ciudades, obras literarias, musicales, las grandes ideologías del cambio, como el marxismo, el socialismo, incluso una manera de entender la investigación, la economía…

–     Confundir la buena noticia de Jesucristo con una mala noticia. Para algunas personas oír hablar de Cristo, de vida cristiana, de celebraciones, de santidad, les sugiere oscurantismo, falta de libertad, obstáculos para la realización personal, extraños ritos mágicos en un mundo tecnológico, dolor, sacrificio… y añadid todos cuantos adjetivos hayáis escuchado.

Cuando precisamente la proclamación del Evangelio es un anuncio y una propuesta de felicidad, de sentido, de vida, de libertad, de amor, de perdón, de superación del fracaso y de la muerte.

Por ello debemos celebrar San Narciso y sentirnos estimulados a no dimitir de la labor de ofrecer nuestra experiencia cristiana. No podemos dimitir de la responsabilidad de hablar de Jesús, el Salvador, ni de nuestra comprensión de las personas y de la vida. Siempre será necesario hacerlo respetuosa y serenamente, ofreciendo la belleza y el sentido de aquello que vivimos y anunciamos.

Así sí que nos podemos desear unas alegres feries y fiestas de SAN NARCISO.

 

+ Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
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Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.