El amor siempre da vida: hace crecer

eusebiohernandezobtarazonaMons. Eusebio Hernández       Queridos hermanos y amigos: En este domingo el Evangelio que escuchamos (Mateo, 22, 34-40) nos pone frente al núcleo central de nuestra fe cristiana: Amarás al Señor tu Dios… Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

En el corazón de cada persona está impresa esta ley del amor ya que hemos sido creados por amor y para vivir en el amor; pero, a la vez, todos experimentamos la dificultad que muchas veces sentimos para que este amor sea una realidad en nuestra propia existencia. Especialmente sentimos esta dificultad cuando debemos perdonar a quien nos ha hecho un mal o a aquellos que han dificultado nuestra vida.

A veces podemos pensar que Jesús nos pide un imposible o algo “ideal” pero irrealizable, mas Él nos ha dicho cuál es el camino, no nos ha dejado una bonita teoría o un simple principio. Él mismo ha mostrado el amor hasta el límite que ha sido su propia pasión y muerte en la cruz.

El amor a Dios y al prójimo están íntimamente unidos, son como los vasos comunicantes, no existe el uno sin el otro, ni es posible el uno sin el otro. Cuando hablamos de este doble amor, no hablamos de dos amores diferentes. Dios es la fuente del amor que llena nuestros corazones y que, por este amor divino, se convierte a la vez en manantial de amor. Amar a Dios es reconocer que el mundo tiene sentido, que el universo ha sido creado por su amor, y que tiene en el amor su razón de ser. Amar a los hermanos es la forma coherente de corresponder, agradecidos, al inmenso amor que Dios ha derramado primero sobre cada uno de nosotros.

El papa Francisco en una homilía en la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús nos daba unas sencillas claves para comprender lo que significa el amor:

“Hay dos aspectos del amor. En primer lugar, el amor está más en el dar que en el recibir. El segundo aspecto: el amor está más en las obras que en las palabras. Cuando decimos que está más en dar que en recibir, es que el amor se ‘comunica’: siempre comunica. Es recibido por la persona amada. Y cuando decimos que está más en los hechos que en las palabras: el amor siempre da vida, hace crecer”.

Y para vivir en el amor al prójimo necesitamos el amor de Dios que llene nuestro corazón, y descubrimos este amor en el momento que somos conscientes como decía el Papa en la misma homilía:

“Cuando llegamos, Él está. Cuando lo buscamos, Él nos ha buscado antes. Él siempre está adelante nuestro, nos espera para recibirnos en su corazón, en su amor. Y estas dos cosas pueden ayudarnos a comprender este misterio de amor de Dios con nosotros. Para expresarse necesita de nuestra pequeñez, de nuestro abajamiento. Y, también, necesita nuestro asombro cuando lo buscamos y lo encontramos ahí, esperándonos”

Podemos decir que la vida cristiana es un oficio de amor, oficio artesanal, como el de un orfebre que cuida cada detalle de su trabajo o como el de un hortelano que cultiva atento, esmerándose en todo.

Con todo afecto os saludo y bendigo.

+ Eusebio Hernández Sola, OAR

Obispo de Tarazona

Mons. Eusebio Hernández Sola
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Nació en Cárcar (Navarra) el 29 de julio de 1944. Sus padres, Ignacio (+ 1973) y Áurea. Es el mayor de cuatro hermanos. Ingresó en el seminario menor de la Orden de los Padres Agustinos Recoletos, en Lodosa, el 12 de septiembre de 1955. En 1958 pasó al colegio de Fuenterrabía donde completó los cursos de humanidades y los estudios filosóficos. A continuación (1963-1964) ingresó en el noviciado del convento de la orden en Monteagudo (Navarra), donde hizo la primera profesión el 30 de agosto de 1964, pasando posteriormente a Marcilla donde cursó los estudios teológicos (1964-68). Aquí hizo la profesión solemne (1967); fue ordenado diácono (1967) y presbítero el 7 de julio de 1968. Su primer oficio pastoral fue el de asistente en la Parroquia de "Santa Rita" de Madrid, comenzando al mismo tiempo sus estudios de Derecho Canónico en la Universidad de "Comillas", de la Compañía de Jesús. Al curso siguiente (1969) fue traslado a la residencia universitaria "Augustinus", que la orden tiene en aquella ciudad. Se le confió la misión de director espiritual de sus 160 universitarios, continuó sus estudios de derecho canónico, que concluyó con el doctorado en 1971, e inició los de Derecho en la universidad complutense de Madrid (1969-1974). Durante el curso 1974-75 hizo prácticas jurídicas en la universidad y en los tribunales de Madrid. El 3 de noviembre de 1975 inició su trabajo en la Congregación para los Institutos de vida consagrada y Sociedades de vida apostólica. Desde 1976 fue el director del departamento de la formación y animación de la vida religiosa, siendo el responsable de la elaboración y publicación de los documentos de la Congregación; además dirige una escuela bienal de teología y derecho de la vida consagrada. Desde 1995 es "capo ufficio" del mismo Dicasterio. Por razones de trabajo los Superiores de la Congregación le han confiado multitud de misiones en numerosos países del mundo. Ha participado en variados congresos de vida consagrada, de obispos y de pastoral vocacional. Durante este tiempo ha ejercido de asistente en el servicio pastoral de la orden en Roma. El día 29 de enero de 2011 fue publicado su nombramiento como Obispo de Tarazona y fue ordenado el 19 de marzo, fiesta de San José, en la Iglesia de Ntra. Sra. de Veruela.