8 de noviembre: Jornada Diocesana de Animación Vocacional

Mons. Carlos EscribanoMons. Carlos Escribano     La preocupación por las vocaciones en nuestra diócesis, y en particular por las vocaciones sacerdotales, es una constante desde hace algunos años. Nos desconcierta y desanima el hecho de que nuestros jóvenes no den el paso de responder al Señor con un sí rotundo y decidan entregar su vida en favor de los demás. Esta reflexión no debe llevarnos al desencanto paralizante, al contrario, puede ser una oportunidad que el Espíritu nos brinda para que entremos en esa dinámica de conversión pastoral a la que nos exhorta el Papa Francisco (Cfr. EvG 25).

Desde esta perspectiva, el próximo 8 de Noviembre, sábado, la Delegación diocesana de Pastoral Vocacional organiza una jornada de trabajo en Teruel, para profundizar sobre la pastoral vocacional. Esta convocatoria responde a una propuesta realizada en su momento por el Consejo Presbiteral de la diócesis que entiende la pastoral vocacional como una urgencia a la que hay que dar respuesta.

Para desarrollarla se ha invitado a los responsables de la pastoral vocacional de la archidiócesis de Mérida-Badajoz. El plan de trabajo de esta delegación surge de una reflexión profunda que se realiza hace poco más de diez años en aquella diócesis, ante una situación parecida a la que nosotros estamos viviendo. Fruto de aquel proceso, se propondría un plan vocacional que con el paso de los años, está comenzando a dar frutos.

Los puntos en los que se apoya su Plan Diocesano de Animación Vocacional son válidos también para nosotros. En este se destaca, en primer lugar, la importancia de valorar el bautismo y descubrir la llamada que desde ese momento Dios nos hace: “el ser humano, en efecto, es «llamado» a la vida y al venir a la vida, lleva y encuentra en sí la imagen de Aquél que le ha llamado. La fidelidad al Bautismo significa, por tanto, mirar a lo alto, como hijos, para llevar a cabo el discernimiento de su voluntad sobre la propia vida y el propio futuro”. A su vez, el trabajo vocacional requiere de nosotros una confianza que no se quiebra, pues confiamos en la promesa que Dios hizo a su Iglesia. El Señor propondrá sus caminos también en nuestra diócesis, que se enfrenta a nuevos tiempos y a nuevas necesidades por lo que “la plegaria por las vocaciones sacerdotales y por este proyecto es una manera inequívoca de expresar que no somos nosotros, sino Dios, la fuente de las vocaciones. Ello nos lleva a mantener una esperanza activa y comprometida que genera respuestas nuevas: “La iniciativa de Dios no excluye, sino postula, la intervención de la comunidad eclesial. Ella es la mediación fundamental de Dios para toda vocación presbiteral por ello el deber de fomentar las vocaciones afecta a toda la comunidad cristiana y no puede, por tanto, concebirse exclusivamente como una actividad específica de algunos organismos o presbíteros “encargados”. Del mismo modo la pastoral vocacional no es separable de la pastoral general de la Iglesia, sino una dimensión ineludible y central de toda actividad pastoral”.

Doy gracias a la delegación y su delegado, Paco Lázaro, por el interés con el que están organizando este encuentro. Es muy importante la implicación de todos, sacerdotes, catequistas, jóvenes, familias, etc. en el desarrollo de esta jornada. Os animo a participar con entusiasmo en ella para descubrir juntos, nuevos caminos en nuestra tarea evangelizadora.

 + Carlos Escribano Subías,
Obispo de Teruel y de Albarracín

Mons. Carlos Escribano Subías
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Monseñor Carlos Manuel Escribano Subías nació el 15 de agosto de 1964 en Carballo (La Coruña), donde residían sus padres por motivos de trabajo. Su infancia y juventud transcurrieron en Monzón (Huesca). Diplomado en Ciencias Empresariales, trabajó varios años en empresas de Monzón. Más tarde fue seminarista de la diócesis de Lérida -a la que perteneció Monzón hasta 1995-, y fue enviado por su obispo al Seminario Internacional Bidasoa (Pamplona). Posteriormente, obtuvo la Licenciatura en Teología Moral en la Universidad Gregoriana de Roma (1996). Ordenado sacerdote en Zaragoza el 14 de julio de 1996 por monseñor Elías Yanes, ha desempeñado su ministerio en las parroquias de Santa Engracia (como vicario parroquial, 1996-2000, y como párroco, 2008-2010) y del Sagrado Corazón de Jesús (2000-2008), en dicha ciudad. En la diócesis de Zaragoza ha ejercido de arcipreste del arciprestazgo de Santa Engracia (1998-2005) y Vicario Episcopal de la Vicaría I (2005-2010). Como tal ha sido miembro de los Consejos Pastoral y Presbiteral Diocesanos. Además, ha sido Consiliario del Movimiento Familiar Cristiano (2003-2010), de la Delegación Episcopal de Familia y Vida (2006-2010) y de la Asociación Católica de Propagandistas (2007-2010). Ha impartido clases de Teología Moral en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón desde el año 2005 y conferencias sobre Pastoral Familiar en diferentes lugares de España. Finalmente, ha formado parte del Patronato de la Universidad San Jorge (2006-2008) y de la Fundación San Valero (2008-2010). Benedicto XVI le nombró obispo de Teruel y de Albarracín el 20 de julio de 2010, sucediendo a monseñor José Manuel Lorca Planes, nombrado Obispo de Cartagena en julio de 2009. Ordenado como Obispo de Teruel y de Albarracín el 26 de septiembre de 2010 en la S. I. Catedral de Teruel.