El mensaje semanal del Obispo de Cuenca. DOMUND

Mons. YanguasMons. José Mª Yanguas     Queridos hermanos:

Un año más, el próximo 19 de octubre, celebra el mundo católico el día del Domund, domingo en que la Iglesia busca avivar la conciencia de todos los fieles con relación a la tarea, confiada por Jesucristo, de evangelizar el mundo entero. Sabemos bien que la Iglesia es católica. Todos los hombres están llamados a formar parte de ella, todos han sido convocados a entrar en la nueva alianza y todos son destinatarios a recibir la promesa de la vida eterna. Jesucristo, por quien han sido hechas todas las cosas, es el primogénito de muchos hermanos, de la gran familia de Dios, de la que comenzamos a formar parte mediante la fe en Él. Quienes somos miembros de su Cuerpo místico tenemos la alegre tarea de anunciarlo, de ser portadores de la Buena Nueva, pregoneros del amor infinito de Dios a los hombres hecho particularmente visible en la Cruz. Nadie en la Iglesia, laico, sacerdote o religioso, está eximido de esa encomienda evangelizadora. Nadie, ninguno que lleve el nombre de cristiano, puede substituir ni ser substituido en ella. Todos, en este sentido, somos misioneros, depositarios de la misma misión que el Padre confió a su Hijo Jesucristo

Este año, por un triste motivo, el mundo de la misión, y en concreto de la misión ad gentes, es decir, a aquellos hombres y mujeres a quienes todavía no se les ha anunciado Jesucristo, está en boca de todos. La muerte, por enfermedad,  de misioneros que están en la primera línea de la expansión e implantación del Reino de Dios, ha hecho que nos hagamos más conscientes de la formidable, silenciosa pero extraordinariamente eficaz tarea que llevan a cabo en diversas partes del mundo; en tierras y pueblos de las que frecuentemente nadie habla, a no ser que sean ricas de materias primas…, o que enfermedades originadas en ellas pongan en peligro la salud de las naciones del primer mundo. Pero los misioneros y otras personas de buena voluntad llevan muchos años dedicados a su servicio. Nuestros misioneros dedican su vida entera o buena parte de ellas a anunciarles la Buena Nueva de la salvación y a ejercer, sin medida ni reservas, las obras de misericordia, a las que les mueve el amor de Dios. Ahora adquiere publicidad el hecho de que, a veces, lo hacen a costa de su  salud o de sus vidas. ¡Cuántos misioneros y misioneras a la lo largo de estos últimos años han muerto víctimas de la violencia irracional de extremismos fanáticos!

En este Domingo mundial de las misiones dedicamos un recuerdo agradecido a todos los que han sufrido y sufren a causa del Evangelio en tierras de misión. Su ejemplo nos mueve a apostar algo, a jugarnos algo, en la tarea evangelizadora. Sus vidas sacuden quizás nuestra cómoda vivencia del Evangelio, agitan nuestra conciencia y nos hacen sentir más vivamente el deber de no dejarles solos, de acompañarles con nuestro afecto fraterno, con el reconocimiento por la tarea que llevan a cabo, con la oración que desea infundirles fortaleza y asegurarles nuestra cercanía. Con expresión que utiliza con frecuencia,  el Papa Francisco en su Mensaje con motivo del Domund, nos recuerda que la Iglesia ha nacido “en salida”, que es misionera por naturaleza. La fe, en efecto, pierda lozanía cuando no se comunica a los demás; su vigor decae cuando su luz se mete debajo del celemín.

Reavivemos en esta Jornada el deseo de participar en la misión de la Iglesia de hacer llegar la luz y la alegría  del Evangelio a quienes no lo conocen. Seamos generosos en nuestra contribución económica, como ofrenda de suave olor, que presentamos ante todo al Señor, con la voluntad clara de que sea expresión y signo de nuestro deseo evangelizador. No olvidemos las palabras del Señor, “dad y se os dará”; porque la medida de lo que damos será también, no lo olvidemos, medida de lo que recibiremos.

+ José Mª Yanguas

Obispo de Cuenca

Mons. José María Yanguas
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Mons. José María Yanguas Sanz nació el 26 de octubre de 1947 en Alberite de Iregua (La Rioja), diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Siguió los estudios eclesiásticos en el Seminario diocesano y el 19 de junio de 1972 fue ordenado sacerdote en Logroño al servicio de la misma diócesis. En 1971 inició en Pamplona los esutdios de Filosofía y en el 1974 los de Teología en la respectiva Facultad de la Universidad de Navarra, obteniendo en el 1978 el doctorado en Teología y en el 1991 el de Filosofía en la misma universidad. Ha trabajado como Capellán y Profesor de Teología de los esudiantes de diversas Facultades Civiles de la Universidad de Navarra (1972-1978; 1980-1986), Secretario del Departamento de Teología para Universitarios (1976-1978), Capellán militar (1978-1980), Profesor de Teología Dogmática (1976-1981), Profesor de Ética y de Teología Moral (1981-1989), Miembro del Comité de Dirección de la revista Scripta Theologica (1982-1986), Director de Investigación de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra y Profesor Asociado de Ética de la Facultad Eclesiástica de Filosofía (1988-1989), Oficial de la Congregación para los Obispos (1989-2005) y Profesor Visitante de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz (1990-2005). En Roma ha sido Capellán de las Hermanas de la Sagrada Familia de Spoleto y ha colaborado pastoralmente en la Parroquia de Santa María de la Divina Providencia (1990-2005). El 20 de abril de 2001 fue nombrado Prelado de Honor de Su Santidad. Ha publicado numerosos artículos en las revistas Scripta Teologica y Annales Teologici; en las “Actas de Congresos y Simposios de Teología”, Pamplona, 1985, y Roma, Cittá Nuova Editrice, 1986, 1988. Es autor de los siguientes libros: - Pneumatología de San Basilio. La divinidad del Espíritu Santo y su consustancialidad con el Padre y el Hijo, Eunsa, Pamplona, 1983; - Constitutionis Pastoralis Gaudium et Spes sinopsis histórica: De Ecclesia et vocatione hominis, Pamplona, 1985; - La intención fundamental. El pensamiento de Dietrich von Hildebrand: contribución al estudio de un concepto moral clave, Barcelona, 1994. Además de español habla francés, inglés, italiano y alemán. Nombrado Obispo de Cuenca el 23 de diciembre de 2005, recibió la Ordenación Episcopal y tomó posesión de la Sede de Cuenca, en la Catedral, el 25 de febrero de 2006, de manos del Excmo. y Rvmo. Mons. Antonio Cañizares Llovera, Arzobispo de Toledo. Es miembro de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe y de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la CEE (Conferencia Episcopal Española).