La catequesis con adolescentes

martorell7Mons. Julián Ruiz Martorell        Queridos hermanos en el Señor:  Os deseo gracia y paz.

El capítulo V de la Exhortación apostólica “Catechesi Tradendae” de san Juan Pablo II se titula “Todos tienen necesidad de la catequesis”. El número 38 está dedicado a los adolescentes y en él se lee: “Es el momento del descubrimiento de sí mismo y del propio mundo interior, el momento de los proyectos generosos, momento en que brota el sentimiento del amor, así como los impulsos biológicos de la sexualidad, del deseo de estar juntos; momento de una alegría particularmente intensa, relacionada con el embriagador descubrimiento de la vida. Pero también es a menudo la edad de los interrogantes más profundos, de búsquedas angustiosas, incluso frustrantes, de desconfianza de los demás y de peligrosos repliegues sobre sí mismo; a veces también la edad de los primeros fracasos y de las primeras amarguras”. Por ello “la catequesis no puede ignorar esos aspectos fácilmente cambiantes de un período tan delicado de la vida”.

Los padres son los primeros educadores en la fe y su responsabilidad es esencial. El auténtico conocimiento de Jesucristo se promueve en la familia, a través del testimonio, con la oración en común, con las formas específicas de transmisión de la fe en la Iglesia doméstica. Pero la familia experimenta numerosas dificultades y pruebas, y muchos padres viven con ansiedad una gran frustración cuando se ven incapaces de animar a los hijos adolescentes en  el itinerario de su vida creyente.

También hay catequistas que no se consideran suficientemente preparados o cualificados para acompañar a determinados grupos en unas edades concretas. Se les agota la paciencia o valoran negativamente los exiguos resultados perceptibles.

Es reducido el número de niños que siguen participando en la catequesis después de haber recibido la Primera Comunión. Las etapas previas parecen agotar las fuerzas y la motivación para continuar después de la celebración del sacramento, que se vive como una tradición familiar o social.  En estas circunstancias especialmente complicadas san Juan Pablo II afirmaba que puede ser decisiva “una catequesis capaz de conducir al adolescente a una revisión de su propia vida y al diálogo, una catequesis que no ignore sus grandes temas, -la donación de sí mismo, la fe, el amor y su mediación que es la sexualidad-” (CT 38). En concreto, se trata de presentar a Jesucristo “como amigo, como guía y como modelo, admirable y sin embargo imitable” (CT 38). De esta forma es posible transmitir un mensaje que da respuesta a las cuestiones fundamentales que se plantean en este período de crecimiento.   El Catecismo “Testigos del Señor”, cuyos destinatarios son los niños entre 10 y 12 años y los adolescentes entre 12 y 14 años, es un excelente instrumento para profundizar en la fe recibida y para crecer en la vida cristiana, a través del encuentro con Jesucristo y de la vinculación con la Iglesia.

Con el Catecismo “Testigos del Señor” se puede responder al gran reto de alcanzar una primera síntesis de la fe y un proyecto de personalización en la fe.

Con la ayuda del Señor estamos en condiciones de trabajar con ilusión, conscientes de que lo que la Iglesia cree, celebra, vive y ora responde a las inquietudes más acuciantes y a los interrogantes más profundos de los niños y adolescentes.

Recibid mi cordial saludo y mi bendición.

+Julián Ruiz Martorell,

Obispo de Jaca y de Huesca

Mons. Julián Ruiz Martorell
Acerca de Mons. Julián Ruiz Martorell 395 Articles
D. Julián RUIZ MARTORELL nació en Cuenca el 19 de enero de 1957. Desde pequeño vive en Zaragoza. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza, siendo alumno del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). Fue ordenado sacerdote en Zaragoza el 24 de octubre de 1981. Encargos pastorales desempeñados: 1981-1983: Ecónomo de Plasencia de Jalón y Encargado de Bardallur; 1983: Encargado de Bárboles, Pleitas y Oitura; 1983-1988: Durante sus estudios en Roma, Capellán de las Religiosas "Battistine"; 1988-1993: Adscrito a la Parroquia de Santa Rafaela María, en Zaragoza; 1991-2005: Director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar"; 1994-2010: Capellán de la comunidad religiosa del Colegio Teresiano del Pilar; 1998-2005: Director del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón; 1999-2005: Director del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín"; 2007-2010: Delegado de Culto y Pastoral de El Pilar. Fue nombrado obispo de Huesca y de Jaca el 30 de diciembre de 2010. En ese momento desempeñaba los siguientes cargos y tareas: Profesor de Sagrada Escritura del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (1988), del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar" (1988) y del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín" (1988); Miembro del Consejo Diocesano de Pastoral (1993); Miembro del Consejo Presbiteral (1998); Canónigo de la Catedral Basílica "Nuestra Señora del Pilar" de Zaragoza (2004); Miembro del Colegio de Consultores (2005) y Secretario del Consejo Presbiteral; y Vicario General de la Archidiócesis (2009). Fue ordenado obispo en la S. I. Catedral de Huesca el 5 de marzo de 2011. Tomó posesión de la diócesis de Jaca al día siguiente en la S. I. Catedral de esta diócesis.