Una voz sin sonido

garcia_aracilMons. Santiago García Aracil       Toda persona, puesto que es creada por Dios para alcanzar la felicidad eterna en el cielo junto a él, siente en lo hondo de su alma el ansia de felicidad, de alegría permanente, de paz interior, de salvación y de un conocimiento de la verdad sin engaño posible. En definitiva, lo que toda persona necesita y busca, de un modo u otro, y muchas veces por caminos gravemente equi vocados, es la realización de sí mismo. Dios nos ha creado por amor y, consiguientemente ha puesto en nosotros, con su imagen y semejanza, la orientación radical al amor, a la verdad, al bien, a la libertad y a la felicidad plena.

Como Dios no se contradice, habiéndonos creado a su imagen y semejanza, no podía negarnos la libertad y el camino para alcanzarla. Por eso se nos ofreció diciendo:“La Verdad os hará libres” (Jn 8, 32). Y, en su presentación dijo de sí mismo que él era la verdad y el camino para alcanzarla con todo lo que lleva consigo (cf. Jn 14, 6). Desde entonces Jesucristo se puso a nuestro lado para andar el camino que debíamos recorrer. Su compañía no era subyugante ni impositiva, sino un servicio de amor para quien deseara aprovecharlo. En consecuencia, el hombre se encuentra en una situación de riesgo: si no se acerca a Jesucristo y no le sigue, toda su realización verdadera y plena queda truncada. Pero, si no le conoce no puede acercarse a quien es el camino, la verdad y la vida, la fuente de nuestra libertad yel autor de nuestra felicidad.

Ante esta reflexión surge una pregunta: ¿Cómo pudo crearnos Dios a su imagen y semejanza y no concedernos ya el conocimiento de la verdad y con ella la libertad y la felicidad? ¿Es que nos creó para el dolor, la oscuridad y la esclavitud? Ciertamente no.

Dios nos creó libres y felices, y nos regaló el paraíso como el espacio de nuestro camino hacia la eternidad junto a él. Pero el hombre, haciendo mal uso de la libertad, que Dios le había concedido para amar profundamente a Dios y a los hermanos, y para hacer siempre el bien, pecó. Con el  pecado perdió la fuente de su felicidad que era la cercanía de Diosy la relación vital y constante con Él. A partir de entonces, además de la redención que luego nos  regaló Jesucristo, el hombre necesita la luz de la verdad que rompa las oscuridades de este mundo. Por esa oscuridad, en la que hemos caído y caemos a causa del pecado,confundimos frecuentemente la verdad con la falsedad, la felicidad con una satisfacción momentánea, el amor con el simple afecto motivado por un atractivo físico o espiritual,  la libertad con la posibilidad de hacerlo que a cada uno le apetezca, etc. En esa situación el hombre queda perdido y desorientado. Necesita  que le llegue la luz verdadera que alumbra a todo hombre (cf. Jn 1, 9). Esa luz es Cristo. Pero Jesucristo es muy desconocido o deficientemente conocido todavía en este mundo. Sin conocerle no se puede alcanzar la alegría que da la libertad lograda por el camino de la verdad que es Jesucristo.

Teniendo en cuenta lo dicho, podemos concluir que el camino de la alegría es el conocimiento profundo de Jesucristo y de su Evangelio. Por eso, llamándonos al apostolado imprescindible a todo cristiano, la campaña de este año con motivo del Domingo Mundial de la Propagación de la Fe (DOMUND) tiene como lema “RENACE LA ALEGRÍA”. Así es. Quien conoce a Jesucristo y su Evangelio descubre nuevos horizontes de vida, nuevos caminos para alcanzar la plenitud,  nuevas fuentes de ayuda para afrontar las dificultades, la luz que puede vencer las oscuridades, y la esperanza que nos alienta en los momentos de zozobra. Por eso podemos decir que “RENACE LA ALEGRÍA”en quienes descubren a Jesucristo.

Esta gran verdad nos compromete a todos los cristianos porque, quienes reciben la llamada a predicar el Evangelio allende los mares, y cada uno de nosotros en nuestro propio ambiente, tenemos desde el Bautismo un  mandato del Señor: “Id y haced discípulos a todos los pueblos…” (Mt 28, 19).

Esta reflexión pretende que se entienda la realidad de un mundo en el que muchos rechazan el mensaje de Jesucristo, otros son enemigos de la fe cristiana porque no conocieron nunca al Señor o les fue presentado sesgadamente, otros le buscan y no tienen quién se lo presente en  la forma y en el momento adecuado, etc. Este es el motivo por el que la Iglesia nos urge a llevar a cabo la Evangelización.

A nosotros corresponde revisar nuestras actitudes ante  la tragedia de un mundo en el que falta la luz de la verdad, en el que se desconoce el camino de la libertad, y en el que se vive en el error. Ese error en el conocimiento de Jesucristo impide reformar el camino en busca de la Vida cristiana que es la fuente de la felicidad, de la alegría y del gozo interior que afronta el dolor de toda prueba.

La Jornada eclesial del DOMUND nos anima a encontrar el camino por el que  cada uno debemos y podemos ser auténticos evangelizadores. Aprovechemos la ocasión. Quienes no conocen el fundamento de la auténtica alegría tienen derecho a  gozar de la luz, de la verdad y de la vida que regala Jesucristo a quienes le buscan con sincero corazón. En el fondo la están pidiendo. Pero su voz no tiene sonido. Hay que mirar su alma, contemplar su vida, y decidirse a llevarles el mensaje que, en el fondo están pidiendo aunque, inquietos, se abalancen desordenadamente sobre las criaturas que no pueden saciar su sed.

+ Santiago García Aracil

Arzobispo de Mérida-Badajoz

Mons. Santiago García Aracil
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ons. D. Santiago García Aracil nació el 8 de mayo de 1940 en Valencia. Es Licenciado en Teología por la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia (1976). CARGOS PASTORALES Fue cura párroco de Penáguila entre 1964 y 1965. Consiliario Diocesano de la Juventud Estudiante Católica (1966-1984). Maestro de Capilla del Seminario Corpus Christi de Valencia entre 1966 y 1984. Además, fue Delegado Diocesano de Pastoral Universitaria entre 1972 y 1984. Ha sido en Valencia fundador del Centro de Estudios Universitarios en 1971. El 27 de diciembre de 1984 fue ordenado Obispo Auxiliar de Valencia, cargo que desempeñó hasta 1988. Ese año fue nombrado Obispo de Jaén. El día 9 de julio de 2004, el papa Juan Pablo II le nombró arzobispo para ocupar la sede metropolitana de Mérida-Badajoz. Tomó posesión de la diócesis el 4 de septiembre de 2004. El papa Francisco aceptó su renuncia el 21 de mayo de 2015. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social desde marzo de 2014. Ha sido miembro de las Comisiones Episcopales de Pastoral (1987-1990), Relaciones Interconfesionales (1987-1990/2005-2008); Seminarios y Universidades (1990-1993); Enseñanza y Catequesis (1990-1993) y Patrimonio Cultural (1993-1999). Fue Presidente de esta última Comisión de 1999 a 2005 y de la Comisión Episcopal de Pastoral Social desde 2008 a 2014. El 20 de octubre de 2011, en la CCXXI reunión de la Comisión Permanente, fue nombrado miembro de la "Junta San Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia".