El DOMUND y la alegría de creer

Mons. Joan PirisMons. Joan Piris      El Evangelio de Lucas (10,21-23) explica la alegría de los discípulos en su reencuentro con Jesús después de su primera salida en misión, y cómo Jesús también participa de esta alegría dirigiendo su mirada al Padre y dándole gracias. Es esta la alegría en la que el Papa Francisco, en el Mensaje del Domund de este año, nos invita a sumergirnos, alimentando un amor capaz de iluminar nuestra vocación y nuestra misión de bautizados y enviados. Es la alegría del Evangelio que nace del encuentro con Cristo y de compartir con los más necesitados.

El punto de partida de la fe y de la vida cristiana ha sido el encuentro sorprendente y transformador que vivieron unos hombres y mujeres con Jesús, el Cristo. Lo decisivo ha sido Él, su persona, su vida entera, el misterio de un hombre que vive curando, acogiendo, perdonando, liberando del mal, amando a cada uno por encima de toda ley religiosa o social, entregando su vida hasta la muerte. Llegan a ver en Él algo que podría expresarse como «la cercanía salvadora de Dios» y la alegría que sienten los hace dar una orientación nueva a su existencia. En el ámbito de la comunidad cristiana y por acción del Espíritu Santo, nuestros misioneros/as han vivido algo similar y se han visto capaces de adoptar un estilo de vida caracterizado por la salida de sí mismos.

La misión evangelizadora de la Iglesia mira a un «humanismo pleno» y trata de promover la liberación de todo aquello que está impidiendo el desarrollo de todo el hombre y de todos los hombres. El principio básico es siempre la persona humana, vista como «imagen de Dios». Por ello, la acción misionera comporta siempre una doble tarea: anunciar la visión global del hombre y de la humanidad que la Iglesia posee y denunciar el pecado de injusticia y de violencia que de diferentes maneras atraviesa la sociedad. Una denuncia que se convierte en juicio y defensa de los derechos no reconocidos y violados, especialmente de los derechos de los pobres, de los pequeños, de los débiles.

En este Domingo Mundial de la Propagación de la Fe, se nos pide participar con la oración y con la limosna, para dar apoyo a la acción de promoción y liberación que protagonizan los misioneros/as en nombre de toda la comunidad cristiana y siempre esperanzados. Lo que san Pablo predicaba: «la esperanza no engaña, porque Dios, dándonos el Espíritu Santo, ha derramado su amor en nuestros corazones» (Rom 5, 5). Ahora mismo nos lo confirma el testimonio de una Misionera desde Mozambique: «la fuerza con que se imponen las situaciones de injusticia no logra oscurecer los signos de esperanza. Cada día soy testigo de «milagros de esperanza» que dan fuerza para combatir el mal y creer que la realidad no es simplemente lo que vemos y que nunca todo no está perdido.»

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+ Joan Piris Frígola,

Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
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Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.