El Papa del Concilio y de la Humanae Vitae

gil-hellinMons. Francisco Gil Hellín         Hoy, 19 de octubre, es beatificado en Roma el papa Pablo VI. La ceremonia será presidida por el papa Francisco y estará presente Benedicto XVI, pues fue él quien proclamó “la heroicidad de sus virtudes”. El papa Francisco ha hecho coincidir la beatificación con la conclusión del Sínodo Extraordinario, que se ha celebrado en Roma las dos últimas semanas. Con ello, además de posibilitar la presencia de muchos cardenales y obispos de todo el mundo, dejará patente la íntima relación que existe entre la familia y Pablo VI. No en vano fue él quien publicó el documento más importante del magisterio moderno sobre la defensa de la vida y la familia; y quien, en ese documento profético, predijo las consecuencias nefastas que traería consigo eliminar del acto conyugal la apertura a la vida.

Precisamente, Pablo VI ha pasado a la historia por ese documento, que tantos dolores le causó por la contestación dentro y fuera de la Iglesia. Pero ha pasado, sobre todo, por ser el Papa a quien la Providencia divina eligió para concluir el concilio Vaticano II –que había convocado e iniciado san Juan XXIII- y llevarlo a la práctica. Sólo Dios sabe los indecibles sufrimientos que ello le supuso, de modo especial por la tergiversación que se hizo de ese magno acontecimiento eclesial y la gran crisis que ello provocó en la Iglesia. ¿Quién no recuerda la inquietante frase que Pablo VI pronunció en su noveno año de Pontificado: “El humo de Satanás ha entrado por una rendija de la Iglesia”?.  Pablo VI pasará también a la historia como el Papa del diálogo. A él dedicó su primera y gran encíclica “Ecclesiam suam” y a él consagró su largo servicio en la Secretaría de Estado y, luego, como cardenal arzobispo de Milán.

Pablo VI inició, además, el carácter “viajero” -que se ha hecho ya clásico- de los últimos pontífices. Viajó, de hecho, a numerosos países, como Tierra Santa, la India, la ONU, Fátima, Turquía, Ginebra (Suiza), Colombia, Uganda y extremo Oriente.

Pablo VI –Giovanni Battista Enrico Antonio María Montini- había nacido en Lombardía el 26 de septiembre de 1897 en el seno de una familia profundamente cristiana. Estudio la carrera diplomática de la Iglesia y prestó sus servicios durante muchos años en la Secretaría de Estado del Vaticano, donde ocupó durante mucho tiempo el cargo de Sustituto, que es el tercer puesto de responsabilidad en la Santa Sede. Pío XII lo envió a la prestigiosa diócesis de Milán y le nombró cardenal. A la muerte de Juan XXIII eran muchos los que pensaban que sería su sucesor, como así fue. Durante quince años fue el Pastor universal de la Iglesia. El 6 de agosto de 1978 falleció en Castel Gandolfo.

La Causa de su canonización ha sido llevada por el postulador padre Antonio Marazzo. Él ha sido quien eligió el milagro que era necesario para su Beatificación, después que Benedicto XVI le declaró Venerable. El milagro sucedió en California en los años 90 y se refiere a la curación de un niño que todavía no había nacido. Durante el embarazo, los médicos encontraron un problema en el feto que traería graves consecuencias cerebrales, por lo que sugirieron a la madre el aborto como único remedio. Ella se opuso y prefirió seguir adelante con su embarazo. Entonces se encomendó a la intercesión de Pablo VI. El niño nació sin problema. Se esperó a que llegara a la adolescencia para constatar si proseguía la ausencia de consecuencias y si la sanación era perfecta, como así resultó. Según declaró el padre Marazzo a Radio Vaticana se trata de “un acontecimiento realmente extraordinario y sobrenatural”.

Con la elevación a los altares de Pablo VI son ya tres los pontífices contemporáneos nuestros cuya santidad de vida ha sido reconocida por la Iglesia y que nos propone como intercesores y modelos para que nos ayuden a realizar a nosotros la gran propuesta del Vaticano II: la llamada a la santidad. ¡Ojalá que la intercesión de Pablo VI salve y proteja a los no nacidos del mundo entero!

+Francisco Gil Hellín,

Arzobispo de Burgos

Mons. Francisco Gil Hellín
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Mons. D. Francisco Gil Hellín nace en La Ñora, Murcia, el 2 de julio de 1940. Realizó sus Estudios de Filosofía y Teología en el Seminario Diocesano de Murcia entre 1957-1964. Obtuvo la Licenciatura en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma entre 1966-1968. Además, estudió Teología Moral en la Pontificia Academia S. Alfonso de Roma entre los años 1969-1970. Es Doctor en Teológía por la Universidad de Navarra en 1975. CARGOS PASTORALES Ejerció de Canónigo Penitenciario en Albacete entre 1972-1975 y en Valencia de 1975-1988. Subsecretario del Pontificio Consejo para la Familia de la Santa Sede de 1985 a 1996. Fue Vicedirector del Instituto de Totana, Murcia entre 1964-1966 y profesor de Teología en la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia (1975-1985). También en el Istituto Juan PAblo II para EStudios sobre el Matrimonio y Familia (Roma, 1985-1997) y en el Pontificio Ateneo de la Santa Cruz en Roma (1986-1997). Juan Pablo II le nombraría despues Secretario del Dicasterio de 1996 a 2002. Fue nombrado Arzobispo de la Archidiócesis de Burgos el 28 de marzo de 2002, dejando su cargo en la Santa Sede, y llamado a ser miembro del Comité de Presidencia del Pontificio Consejo para la Familia desde entonces. El papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis de Burgos el 30 de octubre de 2015, siendo administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor, el 28 de noviembre de 2015. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar y de la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida desde el año 2002. Ha sido miembro de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Burgos desde 2011 hasta 2015. Además fue miembro de la Comisión Episcopal del Clero de 2002 a 2005.