La beatificación de Pablo VI

Mons. Lluís Martínez SistachMons. Lluís Martínez Sistach     El pasado 8 de junio, fiesta de Pentecostés, el papa Francisco hizo público su mensaje para la Jornada Mundial de las Misiones -abreviada entre nosotros con el nombre de «Domund»-, que celebramos este domingo. Es un mensaje que tiene la impronta muy personal del Papa, que insiste en la necesidad de vivir y expresar la alegría profunda que sólo proviene del seguimiento de Jesús. Por eso el lema del «Domund» de este año es: «Renace la alegría».

Si hay un pensamiento que puede resumir este mensaje me parece que es esta frase del final del mensaje: «¡No dejemos que nos roben la alegría de la evangelización!» El Papa remarca con fuerza que todavía hay muchas personas que no conocen a Jesús y que es urgente que todos los que formamos la Iglesia nos sintamos llamados a participar en su misión, porque toda la Iglesia es esencialmente misionera.

«La Iglesia existe para evangelizar», escribió Pablo VI, que será beatificado hoy coincidiendo con la clausura de la Asamblea Extraordinaria del Sínodo de los Obispos -una institución creada por él en aplicación de las orientaciones del Concilio Vaticano II- que se ha reunido estos días en Roma. El proceso para llevar al papa Montini a los altares ha seguido el curso habitual en la Iglesia: Benedicto XVI, que seguramente asistirá a la beatificación, reconoció las virtudes heroicas de Montini el 20 de diciembre de 2012. Después de esto, era necesario el reconocimiento de un milagro para beatificarlo, un itinerario que ha tenido una aceleración ulterior con el pontificado del papa Francisco.

Leyendo la exhortación La alegría del Evangelio, se ve claramente la admiración del papa Francisco por Pablo VI y de manera especial por su documento sobre la evangelización publicado en 1975 y titulado Evangelii nuntiandi, que es citado a menudo en el documento programático del Papa actual. Es especialmente cercano al pensamiento de Pablo VI este pensamiento que leemos en el número 27 de la exhortación Evangelii gaudium: «Sueño con una opción misionera capaz de transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se convierta en un cauce adecuado para la evangelización».

Este es precisamente el tema central del mensaje de Francisco para la jornada misional que celebramos hoy. Francisco, el primer Papa que no participó en el Concilio Vaticano II, lo ha honrado declarando la santidad de tres predecesores suyos que promovieron la celebración y la aplicación del Concilio: Juan XXIII, Juan Pablo II y ahora Pablo VI. Demos gracias a Dios por haber dado a la Iglesia estos grandes sucesores de san Pedro y pastores de la Iglesia universal.

+Lluís Martínez Sistach

Cardenal arzobispo de Barcelona

Mons. Lluís Martínez Sistach
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El Cardenal Martínez Sistach nace en Barcelona el 29 del abril de 1937. Cursó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Mayor de Barcelona entre los años 1954 y 1961. Fue ordenado sacerdote el 17 de septiembre de 1961 en Cornellá de Llobregat. Entre 1962 y 1967 cursó estudios jurídicos en la Pontificia Universidad Lateranense de Roma, doctorándose en Derecho Canónico y Civil. Terminados sus estudios jurídicos en Roma, fue nombrado Notario del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, cargó que ocupo desde 1967 a 1972. Desde ese mismo año y hasta 1979, fue Vicario Judicial Adjunto del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, y de 1975 a 1987, Profesor de Derecho Canónico de la Facultad de Teología de Cataluña, en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Barcelona y en el Instituto de los PP. Salesianos de Barcelona. De 1979 y 1987 fue Vicario General de la archidiócesis de Barcelona. En 1983 fue elegido Presidente de la Asociación Española de Canonistas. CARGOS PASTORALES Fue nombrado Obispo auxiliar de Barcelona el 6 de noviembre de 1987. Recibió la ordenación episcopal el 27 de diciembre de ese mismo año. Fue nombrado Obispo de Tortosa el 17 de mayo de 1991. El 20 de febrero de 1997 fue promovido a Arzobispo Metropolitano de Tarragona y el 15 de junio de 2004 a Arzobispo Metropolitano de Barcelona. El 6 de noviembre de 2015 el papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis de Barcelona, siendo administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor, el 26 de diciembre del mismo año. Es Gran Canciller de la Facultad de Teología de Catalunya y de la Facultad de Filosofía de Catalunya, y Presidente de la Fundación “Escola Cristiana de Catalunya”. Creado Cardenal en el Consistorio de noviembre de 2007. En la Curia Romana es miembro, desde mayo de 2008, del Pontificio Consejo para los Laicos, del que ya era consultor desde 1996; del Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos de la Iglesia, desde 2002, y desde julio de 2006, es también miembro del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, cargo para el que fue ratificado en mayo de 2008. Desde junio de 2010 es miembro de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede. El 9 de abril de 2013 la Generalitat de Cataluña le otorgó la Medalla de Oro. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Junta Episcopal de Asuntos Jurídicos, de la que ya fue miembro desde 1987 al 2005 y Presidente de 1990 al 2002. Formó parte del Comité Ejecutivo de 2005 al 2011, año que fue elegido Presidente de la Comisión de Liturgia para el trienio 2011-2014. Desde este último y hasta diciembre de 2015, era miembro de la Comisión Permanente.