¿Qué comporta ser una Iglesia misionera?

Mons. Saiz MenesesMons. Àngel Saiz Meneses        Celebramos en este tercer domingo de octubre la Jornada Misionera. Es un día para pensar en los misioneros y misioneras y ayudarlos a ellos y a sus obras en los países más pobres del mundo. Y esta jornada va unida a la beatificación de Pablo VI; el papa que, tras la muerte de san Juan XXIII, tomó las riendas del Concilio y lo llevó a buen puerto. Pablo VI trabajó mucho y sufrió no poco en sus propósitos por aplicar las orientaciones conciliares a la vida de la Iglesia. En especial en su exhortación Evangelii nuntiandi propuso la urgencia de trabajar por la implantación de una Iglesia toda ella misionera.

Podemos preguntarnos; ¿Qué comporta ser una Iglesia misionera? La respuesta podría ser esta: comporta sobre todo ser una Iglesia alegre de vivir y de dar testimonio de la fe en Jesucristo. Esta respuesta es la que nos da el Papa Francisco en el mensaje para la jornada de hoy, mensaje que hizo público el pasado 8 de junio, precisamente en la fiesta de Pentecostés, el día que señala el empuje misionero de la Iglesia primitiva. También en esta ocasión, el Papa pone el acento en la necesidad de vivir y expresar la alegría profunda que sólo proviene del seguimiento de Jesús.

Ante esta invitación a la alegría se podría poner esta objeción: ¿pero no ve usted cómo estamos? ¿No ve que somos pocos y de cabellos blancos? ¿Y que los misioneros y misioneras, por aquí y ahora, escasean a ojos vista?

Como previendo la objeción, el Papa escribe: “En muchas regiones escasean las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada. A menudo esto se debe a que en las comunidades no hay un fervor apostólico contagioso, por lo que les falta entusiasmo y no despiertan ningún atractivo. La alegría del Evangelio nace del encuentro con Cristo y del compartir con los pobres. Por tanto, animo a las comunidades parroquiales, asociaciones y grupos a vivir una vida fraterna intensa, basada en el amor a Jesús y atenta a las necesidades de los más desfavorecidos. Donde hay alegría, fervor, deseo de llevar a Cristo a los demás, surgen las verdaderas vocaciones”.

Y no olvida el papa Francisco que hoy la misión no sólo es tarea de los sacerdotes y de los religiosos y religiosas. Por esto añade que “no hay que olvidar las vocaciones laicales a la misión. Hace tiempo que se ha tomado conciencia de la identidad y de la misión de los fieles laicos en la Iglesia, así como del papel cada vez más importante que ellos están llamados a desempeñar en la difusión del Evangelio. Por esta razón, es importante proporcionarles la formación adecuada, con vistas a una acción apostólica eficaz”.

Si las comunidades cristianas entre nosotros –me refiero sobre todo al continente europeo- dan impresión de cansancio, esto no ocurre en las comunidades cristianas de los países del hemisferio sur, que sin embargo cuentan con menos medios y a veces incluso han de vivir la fe en un clima de persecución cruenta.

Permitidme que acabe con un testimonio personal. El pasado 19 de julio se celebró en Terrassa el encuentro de los misioneros y misioneras de las tres diócesis de la Provincia Eclesiástica de Barcelona, acompañados de sus familiares. En ellos y ellas se podía ver esta alegría de haberse encontrado con Cristo y haberse puesto a su servicio en los más pobres para anunciarles el Evangelio. Ayudemos, en el día del Domund, a los misioneros. Y que ellos nos ayuden con su testimonio de fervor, entrega y alegría. Mucho lo necesitamos también nosotros.

+ Josep Àngel Saiz Meneses
Obispo de Terrassa

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.