La iniciación cristiana en nuestros días

perez_gonzalezMons. Francisco Pérez     A partir del Concilio Vaticano II se ha producido en la Iglesia un interés catequético providencial. Ateniéndose fielmente a la tradición, la Constitución Conciliar sobre la liturgia, Sacrosantum Concilium , dice: “Revísense cuanto antes los libros litúrgicos, valiéndose de peritos y consultando a obispos de diversas regiones del mundo( n. 25), “restáurese el catecumenado de adultos” (n. 64 ),“revísense los ritos del bautismo de adultos” (n. 66), “revísese también el rito de la Confirmación” (n.71).  Las palabras revisar, reformar y adaptar son muy repetidas, como expresión del deseo de la Iglesia de realizar cada vez mejor la iniciación cristiana.

En cuanto a la instrucción catequística el Concilio invita a prepararla y darla con cuidado, estar bien organizada, con método y acomodada a los oyentes; fundarse en la Escritura, la tradición, la liturgia y el magisterio. Restablecer, reorientar y adaptar son los conceptos más repetidos. Sin duda estas disposiciones han sido la causa de un esfuerzo que se puede calificar de “importante” en el tema catequístico. El Concilio quiere recuperar la práctica de la iniciación cristiana como se hacía en la Iglesia primitiva.

Se pide hoy día que la catequización sea un proceso unitario, progresivo, integral y estable (cf. Directorio Diocesano de Pamplona y Tudela pág. 17). La catequesis va dirigida a la conversión. Sólo así se pueden renovar las comunidades cristianas y pasar de la rutina y el cumplimiento de unas costumbres, a la autenticidad capaz de transformar a la persona y a vivificar la sociedad. El catecumenado de los ya bautizados es un revulsivo para la vitalidad de las comunidades. Resulta prioritario para la nueva evangelización.

El catecumenado es una institución tradicional de la Iglesia universal de todos los tiempos. Se trata de sacarlo a relucir en nuestros días. El catecumenado se concibe hoy como una institución apta para un proceso de reiniciación de los bautizados, no suficientemente evangelizados, y como medio de creación de comunidad cristiana, que debe ser el modelo de referencia de toda catequesis.

Es evidente la necesidad del catecumenado en nuestros días. La iniciación cristiana, el catecumenado y la nueva evangelización son inseparables. Por medio de él los adultos son reiniciados en la fe en un proceso que es educativo, doctrinal, vivencial, testimonial y comprometedor. Se trata de conseguir una verdadera conversión que lleve al testimonio y compromiso en todos los ámbitos de la vida siguiendo el Evangelio. Cada vez más cristianos en su edad adulta quieren conocer mejor su religión, saber defenderla y vivirla con un compromiso más auténtico. Desean llegar a un encuentro profundo con Cristo.

Nuestra Delegación de Catequesis ofrece materiales para realizar este catecumenado, con el título:“A la búsqueda del Dios vivo”. En la introducción expone la motivación y necesidad de este catecumenado porque: “En nuestras diócesis de tradición cristiana grupos enteros de bautizados han perdido el sentido vivo de la fe o incluso no se reconocen ya como miembros de la Iglesia, llevando una existencia alejada de Cristo y de su Evangelio” (DGC, 58). De este catecumenado se espera ver nacer personas en las que se dé la armonía entre lo que dicen creer y lo que viven. Esperamos poder conseguir unos creyentes cristianos que han personalizado su fe con una síntesis renovada de la misma, cristianos en quienes se ha ido generando una manera nueva de vivir: cercana a los hermanos, que gozan en la oración y en la celebración, con una viva adhesión a Jesucristo, con conciencia de pertenencia a la Iglesia, a la que aman, y con impulso apostólico y misionero.

Las circunstancias ambientales y los tirones de una sociedad profundamente paganizada, hace muy difícil la evangelización. No obstante hemos de estar despiertos y aprovechar todos los encuentros para llevar a todos el alivio y la experiencia gozosa de la fe. Esto comporta vivir con la mirada puesta en Jesucristo que, como nadie, quiere el bien de todos. La oración, la inmersión en la Vida en Cristo que son los Sacramentos y el amor a los demás harán posible que seamos testimonio. La sociedad está esperando ver cristianos convencidos y gozosos con su estilo de vida.

+ Francisco Pérez González

Arzobispo de Pamplona

@arzobispofperez

Mons. Francisco Pérez
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Nace el día 13 de enero de 1947 en la localidad burgalesa de Frandovínez. Estudió en los Seminarios diocesanos de Burgos, en la Pontificia Universidad Santo Tomás “Angelicum” de Roma y en la Universidad Pontificia de Comillas, donde se licenció en Teología Dogmático-Fundamental. Fue ordenado sacerdote el 21 de julio de 1973, incardinándose en la diócesis de Madrid, a la que sirvió como Vicario parroquial, en dos parroquias, entre 1980 y 1986. Con anterioridad, de 1973 a 1976, ejerció el ministerio parroquial en Burgos. Entre 1986 y 1995 fue formador y director espiritual del Seminario Diocesano de Madrid. Colaboró asimismo en los equipos de dirección espiritual del Seminario Diocesano de Getafe y del Seminario Castrense. El 16 de diciembre de 1995 fue nombrado Obispo de Osma-Soria, recibiendo la ordenación episcopal de manos del Santo Padre Juan Pablo II el 6 de enero de 1996. El 30 de octubre de 2003 se hacía público su nombramiento como nuevo Arzobispo Castrense y el 11 de diciembre tenía lugar la celebración de toma de posesión. CARGOS PASTORALES Desde el 12 de febrero de 2001 es el Director Nacional de Obras Misionales Pontificias, cargo pontificio para un periodo de cinco años para el que fue ratificado en el 2006. Este mismo mes de julio se hacía público su nombramiento como director de la recién erigida cátedra de Misionología de la Facultad de Teología de San Dámaso de Madrid por un periodo de tres años, tras ser designado para el cargo por el Arzobispo de Madrid, Cardenal Antonio María Rouco Varela, Gran Canciller de la citada Facultad. El 31 de julio de 2007 es nombrado por Benedicto XVI Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela, en sustitución de monseñor Fernando Sebastián, que había regido estas diócesis desde 1993. Tomó posesión el domingo 30 de septiembre de 2007, en la Catedral de Pamplona. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es presidente de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, cargo para el que fue elegido el 14 de marzo de 2017. Fue miembro de las Comisiones Episcopales del Clero y de Seminarios y Universidades (1996-1999); de Misiones y Cooperación entre las Iglesias (1999-2011/2014-2017). Perteneció al Comité Ejecutivo durante el trienio 2011-2014. Ha sido miembro de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Pamplona (2016-2017).