Renace la alegría, yo soy el DOMUND

gil-hellinMons. Francisco Gil Hellín     Con este sugestivo lema se celebra el próximo domingo, 19 de octubre, el DOMUND, sigla que corresponde a “Domingo mundial de la propagación de la fe”. Toda la Iglesia que vive en España vibrará de modo especial ese día. Lo hará para pedir a Dios con más insistencia e intensidad que siga creciendo el número de misioneros en todo el mundo; y para apoyar con su generosa ayuda económica a las múltiples necesidades que hay en África, Hispanoamérica, Filipinas, etcétera.

Quizás nos hemos preguntado alguna vez cuántos misioneros españoles hay en el mundo, qué hacen y cómo se les puede ayudar. He pensado que lo mejor es darles la palabra a ellos mismos. No pueden hablar los 13 mil que están a lo largo y ancho de todas las geografías. Pero los testimonios que aquí aparecen son una muestra de lo que, de una forma u otra, todos llevan a cabo.

“El misionero –nos dice el obispo burgalés de Puyo, Ecuador- hace renacer la alegría en tantos rostros sufrientes de sus hermanos. Visitando en aquella choza donde el enfermo yace en el duro suelo: es Juanito con su cáncer, que espera nuestra bendición y el perdón de sus pecados para partir al paraíso, y lo hace poniendo los ojos fijos en el crucifijo. Es aquel viejecito indígena Wanpuch que siempre buscó la venganza y hoy sabe perdonar y te dice: ‘yo quiero ser cristiano, bautizarme y casarme por la Iglesia’. Es aquel fiel catequista Chiquit que se ha entregado a enseñar a sus hermanos”.

Asunción Ciurana, carmelita misionera teresiana en Filipinas, cuenta que tienen “un centro que atiende a las familias más pobres en Lucena. Trabajamos en varios proyectos: tenemos un parvulario con comedor para niños malnutridos; damos trabajo a las madres que cosen y hacen trabajos manuales; facilitamos el estudio de los niños y jóvenes, atendiendo a sus problemas de salud. Soy muy feliz dándome a las necesidades de los más necesitados”.

“A veces, mientras estoy trabajando en el hospital, me viene a la mente -dice Raquel, misionera dominica en Mozambique- la imagen de una gran presa de agua que estuviese a punto de estallar y los que nos dedicamos a la salud anduviésemos como locos intentando tapar las múltiples brechas que ya están apareciendo en el gran muro; y que todos sabemos que va a terminar por reventar. Pero la fuerza con que se impone esta situación de injusticia, no logra oscurecer los signos de esperanza. Cada día soy testigo de milagros de esperanza”.

Por su parte, Adrián, misionero comboniano en Tanzania, confiesa: “Lo que a la gente le parece más espectacular son los proyectos que realizamos: las construcciones que se hacen, la ayuda a los necesitados, las escuelas, los hospitales y dispensarios que montamos”. Sin embargo, “lo más importante para mí, lo que realmente me empujó a ser misionero, es ser enviado para llevar el evangelio de Jesús a los pueblos que nunca oyeron hablar de él. Darles a conocer el modelo de persona que Dios nos propone. Para los paganos y para todos los creyentes de otras religiones somos el rostro del Resucitado”.

Este pequeño muestrario habla por sí solo. Porque es representativo de esa labor inmensa que realizan nuestros misioneros en todos los continentes. Es la fuerza que expande la Palabra de Dios, el fruto que produce la caridad de Cristo, la alegría y esperanza que siembran quienes han entendido que vale la pena gastar la vida por los demás. ¿Cómo no rezar a Dios que multiplique este tipo de personas y cómo no colaborar económicamente para que construyan templos, compren vehículos, formen a los catequistas, atiendan proyectos sociales, sanitarios y educativos, y todo ello como consecuencia de su amor a Jesucristo? ¿No es verdad que así renace la alegría para nosotros y para quienes serán ayudados?

+Francisco Gil Hellín,

arzobispo de Burgos

Mons. Francisco Gil Hellín
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Mons. D. Francisco Gil Hellín nace en La Ñora, Murcia, el 2 de julio de 1940. Realizó sus Estudios de Filosofía y Teología en el Seminario Diocesano de Murcia entre 1957-1964. Obtuvo la Licenciatura en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma entre 1966-1968. Además, estudió Teología Moral en la Pontificia Academia S. Alfonso de Roma entre los años 1969-1970. Es Doctor en Teológía por la Universidad de Navarra en 1975. CARGOS PASTORALES Ejerció de Canónigo Penitenciario en Albacete entre 1972-1975 y en Valencia de 1975-1988. Subsecretario del Pontificio Consejo para la Familia de la Santa Sede de 1985 a 1996. Fue Vicedirector del Instituto de Totana, Murcia entre 1964-1966 y profesor de Teología en la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia (1975-1985). También en el Istituto Juan PAblo II para EStudios sobre el Matrimonio y Familia (Roma, 1985-1997) y en el Pontificio Ateneo de la Santa Cruz en Roma (1986-1997). Juan Pablo II le nombraría despues Secretario del Dicasterio de 1996 a 2002. Fue nombrado Arzobispo de la Archidiócesis de Burgos el 28 de marzo de 2002, dejando su cargo en la Santa Sede, y llamado a ser miembro del Comité de Presidencia del Pontificio Consejo para la Familia desde entonces. El papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis de Burgos el 30 de octubre de 2015, siendo administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor, el 28 de noviembre de 2015. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar y de la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida desde el año 2002. Ha sido miembro de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Burgos desde 2011 hasta 2015. Además fue miembro de la Comisión Episcopal del Clero de 2002 a 2005.