DOMUND 2014

Mons. Atilano RodríguezMons. Atilano Rodríguez          Los evangelios nos presentan a Jesús ofreciendo el amor y la salvación de Dios a todos los hombres. Quienes acogen su mensaje y la invitación al seguimiento experimentan un gozo profundo y sienten la urgencia de comunicarlo a sus semejantes. Los apóstoles y los primeros discípulos al encontrarse con el Resucitado irradian una gran alegría y, conducidos por el Espíritu, salen en misión hasta los confines de la tierra para ofrecer la alegre noticia del amor y de la salvación de Dios a todos los hombres mediante la victoria de Jesucristo sobre el poder del pecado y de la muerte.

A lo largo de la historia de la Iglesia, como nos dice el papa Francisco, “la alegría del Evangelio llena el corazón y la vida de quienes se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él, son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo nace y renace la alegría” (EG 1).

Esta alegría contagiosa la hemos descubierto siempre en el rostro de los misioneros. Concretamente, estos últimos días hemos podido constatar el gozo y la fe recia de algunos misioneros de nuestra diócesis, que vinieron a visitar a sus familias y que siguen dejándolo todo para anunciar la gran noticia de la salvación de Dios en los lugares de misión. Con este anuncio y con el testimonio personal están llevando la alegría del amor de Dios a millones de hermanos y les están ayudando a desarrollar sus talentos por medio de proyectos culturales, educativos y sociales.

Como todos sabemos muy bien, estos proyectos de desarrollo es posible realizarlos gracias al acompañamiento espiritual y a la colaboración económica de muchos cristianos y personas de buena voluntad. España ha sido muy generosa en el envío de misioneros a otras Iglesias hermanas. En estos momentos, a pesar del descenso de las vocaciones, aún trabajan en misiones cerca de trece mil sacerdotes, religiosos, religiosas y fieles laicos españoles.

Por otra parte, a pesar de la profunda crisis económica y financiera experimentada en estos últimos años, los españoles hemos sido los que más dinero hemos aportado a las misiones, después de EEUU. Con los más de trece millones de euros enviados a través de las Obras Misionales Pontificias, ha sido posible financiar 438 proyectos de desarrollo humano en 77 países de todo el mundo.

Para que los misioneros puedan seguir llevando la alegría del Evangelio a quienes aún no conocen al Señor y para que puedan impulsar proyectos educativos, sanitarios y de promoción social en los distintos países en que evangelizan, necesitan nuestra oración y nuestra ayuda generosa. Por eso, en todo momento, pero de un modo especial el día 19 de octubre, en que la Iglesia celebra el “Día del DOMUND”, oremos confiadamente al Señor para que acompañe con su gracia la entrega generosa de los misioneros y ofrezcamos nuestra limosna solidaria para que otros puedan vivir con dignidad.

Que María, la Estrella de la nueva evangelización y la Madre del primer Misionero, nos ayude a todos a ser discípulos misioneros en cada instante de la vida y acompañe con su poderosa intercesión la actividad pastoral de los misioneros de nuestra diócesis y de los restantes países del mundo, para que sigan anunciando el Evangelio y haciendo el bien.

Con mi sincero afecto y estima, recibid la bendición del Señor.

+Atilano Rodríguez,

Obispo de Sigüenza-Guadalajara

Mons. Atilano Rodríguez
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Mons. D. Atilano Rodríguez nació en Trascastro (Asturias) el 25 de octubre de 1946. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario de Oviedo y cursó la licenciatura en Teología dogmática en la Universidad Pontificia de Salamanca. Fue ordenado sacerdote el 15 de agosto de 1970. El 26 de febrero de 2003 fue nombrado Obispo de Ciudad Rodrigo, sede de la que tomó posesión el 6 de abril de este mismo año. En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Apostado Seglar y Consiliario Nacional de Acción Católica desde el año 2002. Nombrado obispo de Sigüenza-Guadalajara el día 2 de febrero de 2011, toma posesión de su nueva diócesis el día 2 de abril en la Catedral de Sigüenza.