La familia, fuente de vida

Mons. Juan José OmellaMons. Juan José Omella        Desde hoy hasta el día 19 de este mes de octubre tendrá lugar en Roma la III Asamblea General Extraordinaria del Sínodo de Obispos sobre la Familia que lleva como lema: “los desafíos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización”.

El Documento preparatorio de este Sínodo está centrado sobre cómo está y cómo camina la familia en los distintos países del mundo. Ese Documento (llamado “Instrumentum laboris”) presenta una realidad muy distinta según se trate de Europa y América, de África o de otros continentes, aunque aparecen también algunos elementos comunes.

Una realidad muy de nuestra tierra europea, y que no necesita muchas radiografías, es: por una parte, la cantidad de familias rotas (divorcios, separaciones etc.), y por otra, la sorprendente realidad de que muchas parejas conviven sin haber formalizado su unión ni civil ni religiosamente.

Junto a esa realidad aparecen también otros aspectos como la gran cantidad de matrimonios unidos, que son testigos de gozo y de paz en la convivencia familiar, etc. La familia aparece como una realidad compleja en este mundo cambiante y la Iglesia quiere aportar luz desde el mensaje del Evangelio a fin de que la familia siga siendo algo hermoso y no un lugar de sufrimiento.

De esa reunión sinodal saldrán pistas importantes que nos ayudarán a vivir con más empeño la vida familiar, estamos seguros de ello.
Mientras tanto quisiera poner de relieve varias cosas que me parecen importantes para toda vida familiar, para un matrimonio:

 Un mínimo de conocimiento. No se puede iniciar una vida en común “tres días” después de conocerse. Toda vida en común requiere un mínimo de rodaje, de conocimiento mutuo. Cada pareja tiene una historia distinta y personal. Quieren caminar juntos. Y para ello es necesario un tiempo para ver cómo es el otro, cómo es su manera de pensar, de reaccionar, de ver el mundo.

 Un proyecto común. Muchos jóvenes comienzan a vivir juntos sin plantearse ninguna perspectiva de futuro. Decir a otra persona “quiero vivir contigo” significa decirle “quiero que mi vida, esta historia mía que voy a seguir escribiendo en la vida, esté unida a la tuya”. Y concertar los pasos que se van a dar y cómo proyectar el futuro.

 Respeto y aceptación del otro. Dios no nos ha hecho en serie, sino en serio. Cada persona es distinta. Y algo fundamental para una relación interpersonal, y de manera especial para el matrimonio, es aceptar al otro y respetarle. Sólo se cambia cuando uno se siente querido, pero aún así cada uno sigue siendo una singularidad.

 Responsabilidad. Cada uno, en el matrimonio, debe asumir su responsabilidad con valentía y humildad. Evitar lanzarse continuamente acusaciones. Y saber ofrecer diariamente el perdón. Nadie es perfecto. Saber que uno se equivoca muchas veces. El Papa Francisco repite que para crecer en el amor en la familia hay que saber conjugar los verbos: pedir permiso, agradecer y pedir perdón.

Damos gracias a Dios por las familias, por nuestras familias, y pedimos que sepamos crecer en al verdadero amor que es respeto del otro y saber estar cerca en los momentos difíciles.
Con mi afecto y bendición,

+ Juan José Omella Omella
Obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño

Card. Juan Jose Omella
Acerca de Card. Juan Jose Omella 371 Articles
Mons. Juan José Omella Omella nació en la localidad de Cretas, provincia de Teruel y archidiócesis de Zaragoza, el 21 de abril de 1946. Estudió en el Seminario de Zaragoza y en Centros de Formación de los Padres Blancos en Lovaina y Jersualén. El 20 de septiembre de 1970 recibía la ordenación sacerdotal. En su ministerio sacerdotal, trabajó como Coadjutor y como Párroco y entre 1990 y 1996 como Vicario Episcopal en la diócesis de Zaragoza. Durante un año fue misionero en Zaire. El 15 de julio de 1996 fue nombrado Obispo auxiliar de Zaragoza. Fue ordenado Obispo el 22 de septiembre de ese mismo año. El 27 de octubre de 1999 fue nombrado Obispo de la diócesis de Barbastro-Monzón, de la que tomó posesión el 12 de diciembre de 1999. Entre el 24 de agosto de 2001 y el 19 de diciembre de 2003 fue Administrador Apostólico de Huesca y entre el 19 de octubre de 2001 y el 19 de diciembre de 2003, también Administrador Apostólico de Jaca. El día 8 de abril de 2004 es nombrado Obispo de la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Es miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social desde febrero de 2002. Con anterioridad, desde 2000 fue Presidente en funciones de esta misma Comisión Episcopal. Es también Consiliario Nacional de Manos Unidas.