Una Iglesia en salida

IcetaGavicagogeascoaMons. Mario Iceta      1. Comenzamos el nuevo curso pastoral poniéndonos a la escucha del Señor y ofreciéndole nuestra disponibilidad para ser nuevamente enviados. Un nuevo año que nos debe ayudar a vencer inercias, escepticismos, cansancios. Dios vuelve a pasar por nuestras vidas y nos invita a meter el arado en el surco, confiando en su palabra. Él nos sostendrá en los cansancios, nos llenará de alegría y paz. Como reza el salmo 125: “Al ir iban llorando llevando la semilla, al volver vuelven cantando portando sus gavillas”.

2. Estrenamos un nuevo plan diocesano de evangelización. Consta de dos partes y de dos elementos continuos que se encontrarán de modo permanente en los próximos años. La primera parte consiste en un tiempo de diálogo y discernimiento. Pedimos el don del Espíritu Santo para conocer cuáles son los elementos fundamentales que necesita nuestra Iglesia para llevar adelante el mandato del Señor de anunciar y hacer presente su Evangelio. La segunda, recogiendo lo discernido en la primera etapa, consiste en desarrollar los elementos necesarios para hacer realidad la petición del Papa Francisco de ser una Iglesia en salida, una Iglesia en conversión pastoral.

3. El primer elemento continuo al que hago referencia es la exhortación apostólica Evangelii Gaudium. Es sorprendente descubrir cómo cada vez que se lee se encuentran aspectos nuevos que en una primera lectura pudieron pasar desapercibidos. Nuestro reto es discernir aquellos elementos que necesitamos para ponerlos en práctica en nuestra pastoral cotidiana. Y el segundo elemento continuo consiste en acciones fundamentales que hace tiempo venimos desarrollando y debemos culminar: la puesta en marcha del directorio de iniciación cristiana, la remodelación pastoral, la erección de unidades pastorales y todas los elementos que conlleva, la remodelación de la curia, afianzar el camino de la reconciliación en la sociedad y la realización del gesto diocesano de solidaridad.

4. Quisiera detenerme someramente en el directorio de iniciación cristiana. Es un elemento fundamental para la tarea de la Iglesia. En la iniciación convergen todos los agentes evangelizadores de la tarea pastoral y se dirige a las etapas principales de la vida de las personas. Agradezco a quienes han tomado parte en su elaboración el haber incluido indicadores y objetivos en cada etapa que son de gran ayuda para el acompañamiento de quien se inicia en la fe. También quisiera señalar el carácter integrador de este directorio. No sólo hace referencia a la parroquia y a las unidades pastorales como agentes principales, junto a la familia, de iniciación cristiana, sino que también se invita a la escuela católica, movimientos, carismas y asociaciones reconocidas en la diócesis a participar de la misma. El documento explicita el modo en que puede darse esta integración y colaboración. También se aborda la institución del catecumenado de adultos en la diócesis como herramienta que ayude a la inserción de muchas personas en la fe y la comunión de los discípulos de Jesús.

5. El nuevo plan de evangelización propone la salida al encuentro con Dios, con los hermanos y con el prójimo, de modo particular con los más necesitados. No debemos olvidar que, ante todo, la iniciativa es de Dios. Él nos amó primero, Él nos sale al encuentro. Nuestra vida es siempre respuesta a la iniciativa divina, a su amor. Dejémonos sorprender por Él, abrazar por Él. Respondamos con generosidad. También es Él quien realiza la comunión por medio del don del Espíritu Santo que vivifica su Iglesia. Abrámonos al don del Espíritu, pidamos este Don Santo que derribe muros y prejuicios y nos haga gozar de la multiformidad de carismas y servicios que suscita en la comunión de la Iglesia. Y, finalmente, es Dios quien nos envía al encuentro del prójimo, los cercanos y los lejanos. Cuidemos de quienes están con nosotros o están cercanos a nosotros y salgamos al encuentro de los que existencialmente están más lejos y, de modo particular, con los que sufren. Decía el Papa Francisco que, cuando llegamos al que está más lejos, ya ha llegado Jesús antes que nosotros y allí nos espera.

6. Demos gracias a Dios por ser nuevamente invitados a echar las redes, a remar mar adentro, a ponernos en salida para recorrer el apasionante camino de la Evangelización tomados de la mano del Señor en la comunión de la Iglesia. Pedimos a María que nos ayude. Ella que se dio cuenta de la falta de vino en las bodas de Caná e intercedió ante su Hijo por los esposos, interceda también por nosotros para que el agua se convierta en vino de esperanza, de alegría y de salvación. Con afecto.

+ Mario Iceta Gabicagogeascoa

Obispo de Bilbao

Mons. Mario Iceta Gabicagogeascoa
Acerca de Mons. Mario Iceta Gabicagogeascoa 83 Articles
Es Doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad de Navarra (1995), con una tesis doctoral sobre Bioética y Ética Médica. Es Doctor en Teología por el Instituto Juan Pablo II para el estudio sobre el Matrimonio y Familia de Roma (2002) con una tesis sobre Moral fundamental. Es Master en Economía por la Fundación Universidad Empresa de Madrid y la Universidad Nacional de Educación a Distancia de Madrid (2004) y miembro correspondiente de la Real Academia de Córdoba en su sección de Ciencias morales, políticas y sociales desde 2004. Así mismo es miembro de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao desde junio de 2008. Fundador de la Sociedad Andaluza de Investigación Bioética (Córdoba, 1993) y de la revista especializada Bioética y Ciencias de la Salud (1993). Ha participado como ponente en diferentes cursos y conferencias de Bioética tanto en España como en el extranjero y posee numerosos artículos en revistas especializadas en Bioética y Teología Moral, así como colaboraciones en diversas publicaciones y diccionarios. Entre sus publicaciones destacan: Futilidad y toma de decisiones en Medicina Paliativa (1997), La moral cristiana habita en la Iglesia (2004), Nos casamos, curso de preparación al Matrimonio (obra en colaboración, 2005). En el campo de la docencia ha ejercido como profesor de Religión en Educación Secundaria (1994-1997); Profesor de Teología de los Sacramentos, Liturgia y Canto Litúrgico en el Seminario Diocesano de Córdoba (1994-1997); Profesor de Moral fundamental y de Moral de la Persona y Bioética en el mismo Seminario, así como en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de la Diócesis (2002-2008). Profesor asociado de Teología Moral fundamental y Bioética en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra desde 2004 hasta la actualidad. Por último, también pertenece a la Subcomisión de Familia y Vida de la Conferencia Episcopal Española.