Juntos como hermanos, vamos caminando

Mons. Joan PirisMons. Joan Piris     De la misma manera que Dios le dijo a Francisco de Asís: «Reconstruye mi casa, ¿no ves cómo se ha deteriorado?», Y éste empezó a vivir de manera diferente y a reestructurar aquella pequeña capilla de San Damián, también nosotros ahora estamos llamados a mantener y dinamizar la Iglesia hecha de personas vivas. Y lo hacemos mediante un necesario discernimiento espiritual y pastoral que nos debe llevar a cada uno a asumir la propia responsabilidad adaptándonos a las nuevas circunstancias, sin miedo y con confianza. Abandonando el cómodo criterio pastoral del «siempre se ha hecho así» y siendo audaces y creativos en esta tarea de repensar los objetivos, las estructuras, el estilo y los métodos. Lo importante es no caminar solos y contar siempre con los hermanos (Evangelii Gaudium 33).

Aunque sabemos que es Dios quien proyecta, decide y realiza el misterio de «la salvación» mediante el Cristo, esta realidad se continúa por la acción de personas concretas, llamadas a estar con él y enviadas a predicar (Mc 3). La iniciativa es siempre de Dios quien traza de diferentes maneras las líneas de nuestra vocación, pero todos los bautizados hemos sido objeto de una llamada como la que Jesús hizo a sus primeros colaboradores enviándolos a proclamar y promover el Reino de Dios: estamos llamados a seguirlo de cerca, libres de ataduras y de intereses, y generosos en el servicio, como corresponde a la condición «diaconal» de toda la Iglesia.

Cantamos muchas veces: «juntos como hermanos… vamos caminando», y lo hacemos con mucha gratitud porque cada una de las bendiciones que recibimos de Dios produce en nosotros una respuesta de gratitud y alabanza. Intentamos seguir las huellas de Jesús arraigados allí donde estamos, pero abiertos a todo el mundo y queriendo leer los acontecimientos desde la fe para ver el paso de Dios en nuestras vidas, a pesar de las inevitables crisis “que pueden ser el comienzo de una nueva vida” (Olegario González de Cardedal). Los organismos vivos crecen con crisis. El problema no son las crisis sino la lucidez intelectual para afrontarlas y el coraje moral para superarlas.

Necesitamos recuperar y agradecer el sentido de la unción bautismal: en la Biblia, todo el que recibe una unción es consagrado para una misión. El apóstol Pablo dice (a Timoteo y a Tito) que son llamados a ser hombres «de Dios», portadores de unos bienes que no les pertenecen, que no son suyos, y llamados también a vivir en la perspectiva de los que quieren entender el mundo y la historia desde el ángulo de Cristo Siervo. Por eso, repetimos una y otra vez: Señor, muéstrame tus caminos, guíame por tus sendas. Y, naturalmente, pediremos de corazón al dueño de la mies que mande obreros, porque la cosecha es abundante, pero los obreros pocos.

Es en este marco en el que, en la Iglesia de Lleida, queremos seguir reflexionando sobre la corresponsabilidad pastoral, más allá de las tareas concretas que deba realizar cada uno. Importa más lo que somos que lo que tenemos que hacer.

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+ Joan Piris Frígola,

Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
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Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.