Las reliquias San Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia, en la Diócesis de Teruel y Albarracín

Mons. Carlos EscribanoMons. Carlos Escribano     El 7 de Octubre de 2012 el Papa Benedicto XVI proclamó Doctor de la Iglesia a San Juan de Ávila. Desde aquella fecha las reliquias del patrono del clero secular español, han recorrido diversas diócesis españolas y extranjeras. Tenemos la enorme fortuna de que estas lleguen también a nuestra diócesis, coincidiendo con la jornada sacerdotal de inicio de curso que todos los años celebramos con los sacerdotes que trabajan pastoralmente en la diócesis.

La presencia de sus reliquias seguro que nos ayuda a redescubrir en su figura y entrega sacerdotal algunos rasgos, siempre actuales, que nos alienten como sacerdotes en el cumplimiento de nuestro ministerio. San Juan de Ávila  hizo de su vida una ofrenda eucarística, un signo de la caridad de Cristo que se entrega, siempre en comunión con la Iglesia y atento a sus urgencias y necesidades. Su afán evangelizador, sus sermones inflamados de fuego apostólico, sus muchas horas de confesionario, el tiempo dedicado al estudio, su preocupación por la vida espiritual y la formación de los sacerdotes, los memoriales enviados al Concilio de Trento, la fundación y mantenimiento de colegios, sus iniciativas catequéticas, la dirección espiritual, su abundante correspondencia… todo ello es signo de una entrega que duró hasta el final de su vida, en una vida gastada por la Iglesia y por las almas. Hoy su ejemplo resulta especialmente revelador y estimulante, y estoy convencido de que recuperar su figura y escritos nos puede ayudar a comenzar el curso pastoral con un impulso renovado.

Sus enseñanzas son exigentes, pero a la vez reveladoras de un camino que plenifica no solo al sacerdote sino también a todos aquellos a quienes este sirve. Así, nos dice San Juan de Ávila, es preciso que el sacerdote «represente a Cristo … en la mansedumbre con que padeció, en la obediencia, aún hasta la muerte de cruz, en la limpieza de la castidad, en la profundidad de la humildad, en el fuego de la caridad que haga al sacerdote rogar por todos con entrañables gemidos, y ofrecerse así mismo a pasión y muerte por el remedio de ellos, si el Señor lo quisiere aceptar. Y en fin, ha de ser la representación tan verdadera, que el sacerdote se transforme en Cristo» (Tratado sobre el sacerdocio, 26).

Su figura sigue hoy iluminando a todo el pueblo de Dios. En palabras de los obispos españoles (XCIX Asamblea plenaria, 26 de abril de 2012): “¿Qué sentido tiene que irrumpa en nuestro presente un personaje que cuenta con quinientos años de historia? Juan de Ávila, el clérigo andariego que recorrió ciudades y pueblos predicando el Evangelio; que abandonó honores, riquezas y proyectos para poseer solo a Jesucristo; el hombre culto, sencillo y espiritual tal vez más consultado de su tiempo ha continuado presente con su testimonio y sus escritos durante los cinco siglos que nos separan de él y alza de nuevo su potente, humilde y actualísima voz ahora, en este momento crucial en que nos apremia la urgencia de una nueva evangelización. Porque pasan los tiempos, pero los verdaderos creyentes como él son siempre contemporáneos”.

Por todo ello os animo a todos a participar en los actos que se han preparado en nuestra diócesis con motivo de la venida de las reliquias del santo los próximos 24 y 25 de Septiembre.

+ Carlos Escribano Subías,
Obispo de Teruel y de Albarracín

Mons. Carlos Escribano Subías
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Monseñor Carlos Manuel Escribano Subías nació el 15 de agosto de 1964 en Carballo (La Coruña), donde residían sus padres por motivos de trabajo. Su infancia y juventud transcurrieron en Monzón (Huesca). Diplomado en Ciencias Empresariales, trabajó varios años en empresas de Monzón. Más tarde fue seminarista de la diócesis de Lérida -a la que perteneció Monzón hasta 1995-, y fue enviado por su obispo al Seminario Internacional Bidasoa (Pamplona). Posteriormente, obtuvo la Licenciatura en Teología Moral en la Universidad Gregoriana de Roma (1996). Ordenado sacerdote en Zaragoza el 14 de julio de 1996 por monseñor Elías Yanes, ha desempeñado su ministerio en las parroquias de Santa Engracia (como vicario parroquial, 1996-2000, y como párroco, 2008-2010) y del Sagrado Corazón de Jesús (2000-2008), en dicha ciudad. En la diócesis de Zaragoza ha ejercido de arcipreste del arciprestazgo de Santa Engracia (1998-2005) y Vicario Episcopal de la Vicaría I (2005-2010). Como tal ha sido miembro de los Consejos Pastoral y Presbiteral Diocesanos. Además, ha sido Consiliario del Movimiento Familiar Cristiano (2003-2010), de la Delegación Episcopal de Familia y Vida (2006-2010) y de la Asociación Católica de Propagandistas (2007-2010). Ha impartido clases de Teología Moral en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón desde el año 2005 y conferencias sobre Pastoral Familiar en diferentes lugares de España. Finalmente, ha formado parte del Patronato de la Universidad San Jorge (2006-2008) y de la Fundación San Valero (2008-2010). Benedicto XVI le nombró obispo de Teruel y de Albarracín el 20 de julio de 2010, sucediendo a monseñor José Manuel Lorca Planes, nombrado Obispo de Cartagena en julio de 2009. Ordenado como Obispo de Teruel y de Albarracín el 26 de septiembre de 2010 en la S. I. Catedral de Teruel.