Bautizados y enviados

Mons. Joan PirisMons. Joan Piris     El nuestro es siempre un tiempo vivo, el tiempo de Cristo Resucitado, el tiempo del Espíritu de Dios. Aquel Espíritu que, según el mismo Jesús, nos va llevando progresivamente hacia las realidades definitivas. Un tiempo siempre abierto a un futuro que debemos ayudar a construir «entre todos», con humildad pero con mucha confianza en Dios, con una esperanza activa y cargada de fe en el amor que Dios nos tiene y que hemos experimentado en Jesús.

El próximo jueves, día 25, los miembros de la Iglesia de Lleida volveremos a compartir nuestra identidad de enviados por Jesús a anunciar la Buena Noticia del Reino (Mt 28,19-20). Sin olvidar una precisión que el mismo Jesús hace en el Evangelio de Lucas: «yo os envío como corderos en medio de lobos» (Lc 10,3). Por ello, y al igual que el Padre envió a su Hijo, Él nos envía a cada uno de los bautizados sin ofrecernos más apoyo que la seguridad de su amor y la promesa de acompañarnos hasta el fin del mundo.

Nos lo ha recordado el Papa Francisco: «esta misión nos reclama una donación generosa, pero sería un error entenderla como una heroica tarea personal, ya que la obra es ante todo de Él, más allá de lo que podamos descubrir y entender. En toda la vida de la Iglesia debe manifestarse siempre que la iniciativa es de Dios, que Él nos ha amado primero (1Jn 4,19) y que es Dios quien hace crecer (1Cor 3,7). Esta convicción nos permite conservar la alegría en medio de una tarea tan exigente y desafiante que toma nuestra vida por completo. Nos lo pide todo, pero al mismo tiempo nos lo ofrece todo.» (Evangelii Gaudium 12).

La Iglesia nacida de la Pascua debe continuar anunciando a Jesús, sabiendo que los destinatarios son hombres y mujeres que viven en un mundo y una realidad socio-cultural muy nueva, caracterizada por la fragmentación de los valores y un pluralismo que todo lo relativiza. Pero donde hay también tantas personas que buscan un sentido a la vida, abierto a una esperanza y una solidaridad que van más allá de los horizontes humanos. La tarea que los cristianos tenemos delante es anunciar la fe que profesamos y hacerlo de manera creíble a los demás. La esperanza cristiana nos orienta a construir con realismo el futuro posible y preparar el futuro definitivo. «Cada cristiano y cada comunidad discernirá cuál es el camino que el Señor le pide, pero todos estamos invitados a aceptar esta llamada: salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio» (Evangelii Gaudium 20).

No son tiempos fáciles y los retos que se nos presentan son grandes, pero nunca ha sido fácil llevar la buena nueva a los pobres, anunciar a los cautivos la libertad y a los ciegos la luz, dar libertad a los oprimidos, proclamar el año de gracia del Señor (cfr Lc 4, 18-19). Por ello, es necesario intensificar nuestra calidad espiritual con frecuentes momentos de escucha gratuita del Señor. Es imposible hablar de Dios o de Jesús si no permanecemos en comunicación con Él; si no hablamos desde nuestra misma fe, nuestra propia vida, nuestra propia experiencia de Él.

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+ Joan Piris Frígola,

Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
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Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.