El arrebato y la sensatez de Gaudí y de Ramon Llull

Mons. Lluís Martínez SistachMons. Lluís Martínez Sistach       El año que viene celebraremos el séptimo centenario de la muerte de Ramon Llull. Leyendo la biografía que el escritor Josep Pla dedica a Antoni Gaudí en la serie de los grandes hombres de nuestras tierras, me ha impresionado el paralelismo que hace, en la clausura de su sugestivo retrato literario del arquitecto, entre Antoni Gaudí y Ramon Llull.

En primer lugar, produce una notable admiración la agudeza y la intuición de Josep Pla al prever la dimensión universal que alcanzaría el arquitecto de la Sagrada Familia, cuando apenas empezaba este fenómeno. «Gaudí -afirma Josep Pla con gran perspicacia- es uno de los catalanes de vuelo más vasto que han existido en nuestra historia”. Pla incluyó a Gaudí en la primera serie de sus Homenots, con la advertencia -en el prefacio del volumen- que esta palabra «no tiene ningún sentido despectivo serio, más bien señala una cierta voluminosidad en el personaje calificado de esta manera». Resulta sorprendente, por tanto, que el escritor ampurdanés ya nos anuncie que sobre la figura de Gaudí y sobre su obra «se está acumulando, proveniente de todo el mundo, un tal interés, una tal curiosidad, una masa tan enorme de bibliografía, que su caso tiende a ser una repetición del de Ramon Llull».

Evidentemente, Pla no descuida la catalanidad del uno y del otro, y así dice que «cuanto más se ensancha la dimensión universal de Gaudí, con más claridad va apareciendo su raíz terrestre catalana, más explícitamente se manifiesta el hombre de este país».

En ambas figuras, Josep Pla ve una encarnación de la difícil síntesis entre la sensatez y el arrebato. «Visto Gaudí desde el punto de vista de nuestra habitual mediocridad, parece un alocado llevado por una idea de grandeza, un loco sin precauciones, pero este loco arrebatado resulta paralelamente un calculador, un matemático agudísimo, un constructor de la pura racionalidad».

El de Gaudí es el mismo caso de Ramon Llull en otro terreno, dice aún Pla. Y es cierto. También a Llull lo calificaron como «Ramón, el loco». Ambos, Gaudí y Llull, proyectan sus obras respectivas sobre «una sublime obsesión y una dedicación total». Uno en el mundo del arte, porque Gaudí fue -reconoce Pla-, «además de un gran constructor, un gran artista, un nervioso de la belleza plástica, un permanente meditativo, ultrasensible de las formas y de los colores de la vida». Y el otro en el mundo de la filosofía y la visión del mundo. Uno y otro superando los parámetros mentales de sus tiempos respectivos. A uno y otro su arrebato los llevó a pagar un tributo a la «mediocridad habitual».

Es muy significativo que tanto Gaudí como Llull vistieron sus obras respectivas sobre el trasfondo de la simbología católica, tanto en la liturgia como en el pensamiento.

+ Lluís Martínez Sistach

Cardenal arzobispo de Barcelona

Mons. Lluís Martínez Sistach
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El Cardenal Martínez Sistach nace en Barcelona el 29 del abril de 1937. Cursó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Mayor de Barcelona entre los años 1954 y 1961. Fue ordenado sacerdote el 17 de septiembre de 1961 en Cornellá de Llobregat. Entre 1962 y 1967 cursó estudios jurídicos en la Pontificia Universidad Lateranense de Roma, doctorándose en Derecho Canónico y Civil. Terminados sus estudios jurídicos en Roma, fue nombrado Notario del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, cargó que ocupo desde 1967 a 1972. Desde ese mismo año y hasta 1979, fue Vicario Judicial Adjunto del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, y de 1975 a 1987, Profesor de Derecho Canónico de la Facultad de Teología de Cataluña, en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Barcelona y en el Instituto de los PP. Salesianos de Barcelona. De 1979 y 1987 fue Vicario General de la archidiócesis de Barcelona. En 1983 fue elegido Presidente de la Asociación Española de Canonistas. CARGOS PASTORALES Fue nombrado Obispo auxiliar de Barcelona el 6 de noviembre de 1987. Recibió la ordenación episcopal el 27 de diciembre de ese mismo año. Fue nombrado Obispo de Tortosa el 17 de mayo de 1991. El 20 de febrero de 1997 fue promovido a Arzobispo Metropolitano de Tarragona y el 15 de junio de 2004 a Arzobispo Metropolitano de Barcelona. El 6 de noviembre de 2015 el papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis de Barcelona, siendo administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor, el 26 de diciembre del mismo año. Es Gran Canciller de la Facultad de Teología de Catalunya y de la Facultad de Filosofía de Catalunya, y Presidente de la Fundación “Escola Cristiana de Catalunya”. Creado Cardenal en el Consistorio de noviembre de 2007. En la Curia Romana es miembro, desde mayo de 2008, del Pontificio Consejo para los Laicos, del que ya era consultor desde 1996; del Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos de la Iglesia, desde 2002, y desde julio de 2006, es también miembro del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, cargo para el que fue ratificado en mayo de 2008. Desde junio de 2010 es miembro de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede. El 9 de abril de 2013 la Generalitat de Cataluña le otorgó la Medalla de Oro. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Junta Episcopal de Asuntos Jurídicos, de la que ya fue miembro desde 1987 al 2005 y Presidente de 1990 al 2002. Formó parte del Comité Ejecutivo de 2005 al 2011, año que fue elegido Presidente de la Comisión de Liturgia para el trienio 2011-2014. Desde este último y hasta diciembre de 2015, era miembro de la Comisión Permanente.