El Evangelio nos hace libres

Mons. Joan PirisMons. Joan Piris     La fe cristiana (creer en Jesucristo) es algo que recibimos de otros y que nos comunicamos unos a otros siguiendo el mandato explícito del mismo Jesús. Su contenido ilumina todo lo auténticamente humano y nos ayuda a afrontar los desafíos de la vida personal y colectiva de la humanidad.

Una característica del mundo actual es la diversidad de dinamismos que contribuyen a su globalización: hoy todo se universaliza y hay una interdependencia cada vez mayor. Y nosotros sabemos que en el Evangelio hay una dinámica de amor, de unidad, de fraternidad universal que puede iluminar este proceso y discernir sus valores para que puedan transformar beneficiosamente la realidad. Las precisiones del Evangelio a propósito de la justicia, de la preferencia por los más frágiles, de la dignidad de toda persona, del Bien Común, pueden tener un peso especial ante tantas insatisfacciones que la evolución de nuestro mundo provoca.

Las cuestiones que se plantean en nuestros días en diversos lugares son importantes: la aspiración universal a la paz, una mayor justicia, el deseo de un Medio Ambiente sano y habitable, etc. A veces encontramos también personas que parecen desentenderse de las cuestiones fundamentales: amistad, familia, principios morales… y, a la vez, viven en busca de sentido dejándose llevar por valores y absolutos de sustitución. Para nosotros han de ser oportunidades para la evangelización. El Evangelio y la experiencia que éste aporta sobre la vida humana puede ser una fuente de inspiración y de esperanza para ir avanzando en la búsqueda de respuestas y soluciones.

Naturalmente, la evangelización no debe consistir fundamentalmente en afirmar deberes o en consolidar prácticas religiosas sino en acompañar procesos y hacer propuestas, creando ocasiones para que las personas puedan responder libre y responsablemente a Dios. Propuestas que deberán ser acompañadas necesariamente del testimonio de personas y comunidades que lo viven y lo hacen ver con sus obras.

Esto nos pide a los cristianos dedicar momentos y ocasiones de profundización a la luz de la Palabra de Dios, de oración personal y comunitaria, de escucha y de confrontación recíproca, para ayudarnos a mantener la necesaria calidad evangélica y evangelizadora que estamos llamados a vivir. Necesitamos mantener un ejercicio de discernimiento que nos haga poner en el centro de nuestra acción eclesial lo que Dios nos va haciendo ver como más esencial en la tarea de la transmisión de la fe y de la iniciación cristiana.

Los cristianos tenemos el convencimiento de que el mensaje de Jesús, del que somos portadores, es profundamente liberador en cualquier situación. Ahora que empezamos un nuevo curso pastoral tenemos una nueva ocasión para repensar las cuestiones fundamentales y acertar a ser más y mejor “sal y luz”. Tendremos que reconocer nuestras limitaciones con humildad, pero seguiremos escuchando con claridad las palabras exigentes de Jesús: «Si la sal pierde su sabor, ¿con qué se salará?» (Mt 5, 13).

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+ Joan Piris Frígola,

Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
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Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.