Nuestros santuarios marianos

Mons. Lluís Martínez SistachMons. Lluís Martínez Sistach        Algunas de las vivencias cristianas que más me impresionaron durante la reciente celebración en Barcelona de la primera fase del Congreso Internacional sobre la Pastoral de las Grandes Ciudades fueron las voces provenientes de los países de América Latina. Esta zona de la Iglesia es ahora objeto de una atención particular, sobre todo desde la elección como Papa del cardenal Jorge Mario Bergoglio, que fue arzobispo de Buenos Aires.

La función de la Virgen y de sus santuarios en la geografía cristiana de América Latina es un punto que merece mucha consideración. Es un hecho de sociología religiosa que la fe de aquellas comunidades se expresa sobre todo en los santuarios marianos y más concretamente en aquellos que identifican también al país, como la Virgen de Guadalupe en México, la de Luján en Argentina, la de Aparecida en Brasil o la de la Caridad del Cobre en Cuba, por mencionar sólo algunos ejemplos.

Nuestra tierra tiene también una gran riqueza de santuarios marianos, muchos de los cuales celebran su fiesta patronal el 8 de septiembre, día en que celebramos la Natividad de la Virgen. En los santuarios marianos, la Virgen María está atenta a las peticiones de los peregrinos, las acoge e intercede eficazmente. Normalmente encontramos exvotos que manifiestan claramente esta actitud de santa María hacia todos sus hijos.

Como hizo en las bodas de Caná, ella dice a los peregrinos y visitantes: «Haced lo que Jesús os diga». María nos trae a Jesús y nos lleva hacia él. La Madre de Cristo -por decirlo así- se presenta ante los hombres como portavoz de la voluntad del Hijo -ella que la cumplió con tanta fidelidad- y como indicadora de aquellas exigencias que deben cumplirse para que el poder salvífico del Mesías pueda manifestarse.

Nos conviene mucho redescubrir el sentido humano y cristiano de los santuarios marianos de nuestro país, que son también lugares privilegiados de evangelización; es decir, unos lugares que nos hablan a todos de nuestra responsabilidad como cristianos aquí, en medio de esta sociedad nuestra.

En una de las reuniones que teníamos durante el congreso cada tarde sobre la vivencia de la fe en las grandes ciudades, se habló de la presencia de la Madre de Jesús en las bodas de Caná como un modelo de la presencia de la Iglesia en el mundo, tanto en las zonas rurales como en las grandes concentraciones urbanas. La presencia de María ante una necesidad de aquellos nuevos esposos fue una presencia con cuatro cualidades: una presencia amorosa, atenta, solidaria y de fe. ¿No son acaso estas las cualidades de la presencia de la Iglesia en medio de la sociedad de todos los tiempos?

+ Lluís Martínez Sistach

Cardenal arzobispo de Barcelona

Mons. Lluís Martínez Sistach
Acerca de Mons. Lluís Martínez Sistach 187 Articles
El Cardenal Martínez Sistach nace en Barcelona el 29 del abril de 1937. Cursó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Mayor de Barcelona entre los años 1954 y 1961. Fue ordenado sacerdote el 17 de septiembre de 1961 en Cornellá de Llobregat. Entre 1962 y 1967 cursó estudios jurídicos en la Pontificia Universidad Lateranense de Roma, doctorándose en Derecho Canónico y Civil. Terminados sus estudios jurídicos en Roma, fue nombrado Notario del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, cargó que ocupo desde 1967 a 1972. Desde ese mismo año y hasta 1979, fue Vicario Judicial Adjunto del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, y de 1975 a 1987, Profesor de Derecho Canónico de la Facultad de Teología de Cataluña, en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Barcelona y en el Instituto de los PP. Salesianos de Barcelona. De 1979 y 1987 fue Vicario General de la archidiócesis de Barcelona. En 1983 fue elegido Presidente de la Asociación Española de Canonistas. CARGOS PASTORALES Fue nombrado Obispo auxiliar de Barcelona el 6 de noviembre de 1987. Recibió la ordenación episcopal el 27 de diciembre de ese mismo año. Fue nombrado Obispo de Tortosa el 17 de mayo de 1991. El 20 de febrero de 1997 fue promovido a Arzobispo Metropolitano de Tarragona y el 15 de junio de 2004 a Arzobispo Metropolitano de Barcelona. El 6 de noviembre de 2015 el papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis de Barcelona, siendo administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor, el 26 de diciembre del mismo año. Es Gran Canciller de la Facultad de Teología de Catalunya y de la Facultad de Filosofía de Catalunya, y Presidente de la Fundación “Escola Cristiana de Catalunya”. Creado Cardenal en el Consistorio de noviembre de 2007. En la Curia Romana es miembro, desde mayo de 2008, del Pontificio Consejo para los Laicos, del que ya era consultor desde 1996; del Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos de la Iglesia, desde 2002, y desde julio de 2006, es también miembro del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, cargo para el que fue ratificado en mayo de 2008. Desde junio de 2010 es miembro de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede. El 9 de abril de 2013 la Generalitat de Cataluña le otorgó la Medalla de Oro. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Junta Episcopal de Asuntos Jurídicos, de la que ya fue miembro desde 1987 al 2005 y Presidente de 1990 al 2002. Formó parte del Comité Ejecutivo de 2005 al 2011, año que fue elegido Presidente de la Comisión de Liturgia para el trienio 2011-2014. Desde este último y hasta diciembre de 2015, era miembro de la Comisión Permanente.