Ofrenda al Santísimo Cristo de la Victoria 2014

Mons. Luis QuinteiroMons. Luis Quinteiro      Un año más, queridos hermanos y hermanas, hemos podido vivir esta experiencia imprescindible para todos nosotros. Juntos, devotos venidos de todos los rincones de nuestra Ciudad y de los lugares más diversos, hemos acompañado por las calles a nuestro Santísimo Cristo de la Victoria. Esta devoción forma parte del alma profunda de lo que somos cada uno de nosotros. Estamos aquí porque lo hemos deseado fervientemente, estamos aquí porque Tú eres, Santísimo Cristo, la esperanza y la roca firme de nuestras vidas.

En esta tarde luminosa, nuestro Santísimo Cristo ha bendecido nuestro mar y sus incomparables riberas, nuestros hogares y sus calles, nuestras fábricas y nuestros muelles, los espacios de trabajo febril y de ocio disfrutado. Pero el Santísimo Cristo ha salido hoy especialmente para bendecirnos a cada uno de nosotros. Quiso caminar esta tarde a nuestro lado para sembrar esperanza en el corazón de los derrotados por la vida y para dar consuelo y alegría a los que están ensombrecidos por la tristeza. Él salió a las calles para dar ánimo a los que esta crisis ha dejado tirados sin un trabajo digno. Él está en medio de nosotros para fortalecer la lucha por la salud de nuestros enfermos y para escuchar las súplicas angustiadas de sus devotos, como la de la abuela que el otro día me decía, destrozada, que rezase por su nieta gravemente enferma.

Un día, Santísimo Cristo, llegaste a nosotros por los caminos del mar y aquí te quedaste para hacer surgir en torno a tu santuario una Ciudad que encontró en el mar su motor y su horizonte. Aquí llegaron de todas partes hombres y mujeres que hicieron del trabajo y de la honradez los instrumentos esenciales del progreso y del bienestar. Nuestros antepasados hicieron de nuestra Ciudad, siempre bajo tu protección, un monumento vivo al esfuerzo colectivo y a la convivencia armoniosa y solidaria.

Esta solemne procesión que ahora concluiremos con el canto del himno de nuestro Santo Cristo es la imagen de una Ciudad que quiere caminar unida, apretada junto a su Cristo, y que abre sus brazos para acoger a todos los quieren compartir con nosotros sus penas y sus esperanzas. Por ello, caminar juntos con el Santo Cristo por nuestras calles es un acontecimiento decisivo en nuestras vidas.

Hoy, Santísimo Cristo de la Victoria, las familias de nuestra Ciudad y de nuestra tierra estamos viviendo unos tiempos muy difíciles de dura batalla contra esta crisis, cuyo final parece anunciarse, pero que sigue golpeando sin piedad a nuestros hogares. Necesitamos de tu especial protección para que el esfuerzo de todos haga posible que desde las fábricas, desde los astilleros y desde todas nuestras empresas se ofrezcan oportunidades de trabajo para todos. Haz que el legendario talento creativo de nuestros hombres y de nuestras mujeres haga desaparecer la terrible lacra del paro.

Te pedimos, Santísimo Cristo, que bendigas a nuestras familias. Ellas estánsiendo el refugio seguro para todos en estos tiempos duros. Bendice el compromiso generoso de nuestros abuelos y de nuestros mayores y sigue alentando el trabajo esforzado e incansable de todos los padres y de todas las madres. Protege a nuestros niños y da luz y coraje a nuestros jóvenes.

En esta hora solemne y ante tu imagen sagrada, imploramos tu ayuda para las víctimas más golpeadas de esta crisis agresiva que ha dejado a muchos hogares sin pan y sin los bienes indispensables para una vida digna. Que ninguno de nosotros permanezca indiferente a su necesidad y que les tendamos la mano solidaria.

Ponemos en tu corazón, Santísimo Cristo, a nuestros enfermos y a nuestros mayores. Ellos necesitan de tu ternura y de nuestro cariño para poder sobrellevar la pesada cruz en la que Tú estás clavado y desde la que les ofreces la fuerza y la esperanza para seguir caminando. Te pedimos que sigas protegiendo a nuestros gobernantes y a nuestras autoridades. Da fuerza y ánimo a todos los que tienen responsabilidades familiares, sociales y eclesiales.

Derrama abundantemente tu bendición sobre esta tu Ciudad de Vigo y sobre todos los devotos que un año más te acompañamos en estas horas inolvidables y que seguimos poniendo nuestra confianza en Ti para siempre.

+ Luis Quinteiro
Obispo de Tui-Vigo

Mons. Luis Quinteiro
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Don Luis Quinteiro Fiuza, nace en Sabrexo (Vila de Cruces-Pontevedra) en el año 1947. Ingresa en el Seminario Menor de Belvís de Santiago de Compostela en 1958. Unos años después, en 1966, siendo seminarista mayor, comienza sus estudios teológicos en la Pontificia Universidad de Comillas (Santander) y, trasladada esta universidad a Madrid, obtiene el grado de Licenciado en Teología y realiza los cursos de doctorado. En Junio de 1971 es ordenado presbítero en Madrid, en la Iglesia de I.C.A.I. de los Padres Jesuitas. En 1978 va a Roma para ampliar estudios en la Pontificia Universidad Gregoriana. Durante esta estancia en la Ciudad Eterna, se especializa en Filosofía Contemporánea y realiza varios cursos y seminarios sobre el estudio y pensamiento de Karl Marx En 1981 asiste en Alemania a unos cursos da Hochschule für Philosophie de Munich. Es Doctor en Filosofía por la Pontificia Universidade Gregoriana de Roma, con una tesis sobre el Realismo Transcendental, en la que obtiene la cualificación de Summa cum laude. En su diócesis de origen ha desarrollado una intensa labor pastoral e intelectual: coadjutor de la Parroquia de San Juan, Director de la Residencia Universitaria “Burgo de las Naciones”, Formador y Profesor del Seminario Menor y Capellán de de la Residencia Universitaria “Padre Míguez” de las religiosas Calasancias de la Divina Pastora. En el año 1982 es nombrado Profesor del Instituto Teológico Compostelano y director del Centro de Formación Teológica de Seglares de la Archidiócesis. En el año 1992 será Director del Instituto Teológico Compostelano y en 1997, Rector del Seminario Mayor de Santiago de Compostela. En 1999 el Papa Juan Pablo II le nombra Obispo titular de Fuerteventura y Auxiliar de Santiago de Compostela, siendo ordenado el 19 de junio siguiente. Su lema episcopal “Beati Misericordes” (Mt 5,7), recoge una de las Bienaventuranzas, en la cual el Señor invita a sus discípulos a recorrer el camino de la misericordia que tiene su punto de partida en la misericordia de Dios manifestada en su Hijo Jesucristo. En el año 2002 se le designa Obispo de Ourense, diócesis en la que ha permanecido siete años. Pertenece en la Conferencia Episcopal Española a la Comisión Episcopal de la Doctrina de la Fe y a la de Migraciones; siendo en esta última el Obispo Promotor del Apostolado del Mar. El 28 de enero del presente año se hizo público su nombramiento como Obispo de Tui-Vigo. En la Santa Iglesia Catedral de Tui, toma posesión el día 24 de abril de 2010; y en el día siguiente realiza la entrada en la Con-Catedral de Vigo.