Pensando en los jóvenes (1)

Mons. Francesc Pardo i ArtigasMons. Francesc Pardo i Artigas       Sí: pensando en los chicos y chicas que he confirmado con el don del Espíritu durante el presente curso; en los que durante estos meses veraniegos realizan el Camino de Santiago; o en los que han estado o están en campos de trabajo, colonias, encuentros… A modo de clausura del curso, he recordado y agradecido algunas experiencias vividas: el trabajo de cada semana, las preparaciones y celebraciones de la confirmación con algunas manifestaciones de quienes han recibido el sacramento; las celebraciones de la Eucaristía, las plegarias mensuales en las que he procurado participar como momentos intensos y significativos de su proceso de formación. Hoy considero importante ceder la palabra a los chicos y chicas para que nos dirijan mensajes a través de sus escritos.

Manifestaciones textuales de chicos y chicas que he confirmado:

– Para mí el acontecimiento de la confirmación me transmite una      sensación de alegría, de emoción… un cúmulo de sentimientos inexplicables. Siento que me confirmo y que de una forma u otra estaré más próximo a él… a Jesús. 

–  Pienso que Jesús es una persona que siempre está contigo. Aunque

no podamos verlo, siempre está a tu lado. 

–  Jesús, para mi, es alguien en quien poder confiar y creer. La

confirmación es un paso que has de dar por voluntad propia, un

 paso más hacia Jesús, hacia la fe que tenemos en él. 

–  Si quieres que Jesús esté a tu lado has de confiar en Él y seguir el

camino de la vida. 

–  Me siento muy bien al poder recibir el sacramento de la

  Confirmación porque creo que es un avance en mi vida y que me

  puede ayudar a ver las cosas desde otra perspectiva. También me

  gusta porque así podré estar más conectada con Jesús de diferentes 

–  La figura de Jesús es muy importante para mí como creyente. Él me

   ayuda a amar mejor, a ser más humana, mejor persona… Gracias

   a Él tengo más fe, aprecio más la vida y a las personas que

  necesitan nuestra ayuda.

También han manifestado sus dudas:

–  Tras la confirmación no tengo del todo claro lo que haré, pero

    seguramente seguiré el camino de Jesús de una forma normal,

    como es ir alguna vez a misa, rezar y reflexionar algunos días al

    anochecer o algo así. Pero no lo tengo del todo claro.

      –  ¡No lo sé! ¿Y si éste no fuese el camino? ¿Y si tienen razón los que  

         me dicen que ésto no es para los jóvenes? 

También señalan sus compromisos:

–    Muchas veces los cristianos no nos damos cuenta que el mundo está lleno de cosas que no funcionan… No hemos de ir muy lejos para comprobarlo: hay gente a nuestro lado que lo está pasando muy mal. Nos olvidamos que, cuando alguien lo pasa mal, Jesús de la misma manera también sufre. 

–   Los cristianos, y especialmente los más jóvenes, tenemos poca confianza en Jesús y no acabamos de estar contentos y confiados. Nos olvidamos de que Jesús ha resucitado y que todos los problemas que estamos viviendo acaban teniendo solución. Jesús es muy importante para mí. Siempre cuento con Él para lo que haga falta, ya sea celebrar mis éxitos o cuando lloro decirme que todo va bien. Jesús ama incluso a los peores enemigos.

A mí, estos escritos, me llenan de gozo porque la semilla del Evangelio se sigue sembrando en el corazón de los jóvenes, aunque al mismo tiempo nos plantean la cuestión de si les ayudamos lo suficiente en su camino cristiano.

+ Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 454 Articles
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.