Vacaciones, tiempo de silencio

Mons. Vicente Jiménez ZamoraMons. Vicente Jiménez     Durante el verano, tiempo de vacaciones, muchas personas visitan monasterios situados en lugares particularmente bellos, en el campo, en los valles de las montañas, a orillas del mar. Estos espacios, donde hombres y mujeres consagran su vida a Dios, unen dos elementos muy importantes: la oración y el silencio. España está llena de estos “oasis del espíritu”, que son los monasterios, algunos muy antiguos; en nuestra Diócesis de Santander tenemos también hermosos monasterios y conventos de monjes y monjas.

En esta carta pastoral ofrezco unas reflexiones sobre el valor del silencio. El Papa Pablo VI, en su alocución en Nazaret, el 5 de enero de 1964, reflexionaba sobre las enseñanzas de Nazaret: el silencio, la vida familiar y el trabajo.

Por lo que se refiere a la lección del silencio, escribía el Papa: “Cómo desearíamos que se renovara en nosotros y fortaleciera en nosotros el amor al silencio, este admirable e indispensable hábito del espíritu, tan necesario para nosotros, que estamos aturdidos por tanto ruido, tanto tumulto, tantas voces de nuestra ruidosa y en extremo agitada vida moderna. Silencio de Nazaret, enséñanos el recogimiento y la interioridad, enséñanos a estar siempre dispuestos a escuchar las buenas inspiraciones y la doctrina de los verdaderos maestros. Enséñanos la necesidad y el valor de una conveniente formación, del estudio, de la meditación, de una vida interior intensa, de la oración personal que sólo Dios ve”.

El gran profeta Elías, en la teofanía del monte Horeb, presenció un huracán, un terremoto y un fuego, pero en esos fenómenos no reconoció la voz de Dios. La reconoció, en cambio, en el susurro de una brisa suave (Cf. 1 Re 19, 11-13). Dios habla en el silencio, pero es necesario escucharlo.

Los monasterios son oasis, en los que Dios habla a la humanidad. En los monasterios se encuentra el claustro, lugar simbólico, porque es un espacio cerrado, pero abierto hacia el cielo.

Que Nuestra Señora la Virgen María, mujer del silencio y de la escucha; virgen orante y oferente nos enseñe este verano a amar el silencio y la vida interior.

+ Vicente Jiménez Zamora

Obispo de Santander

Mons. Vicente Jiménez Zamora
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Mons. D. Vicente Jiménez Zamora nace en Ágreda (Soria) el 28 de enero de 1944. Fue ordenado sacerdote diocesano de Osma-Soria el 29 de junio de 1968. Es licenciado en Teología por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, en Teología Moral por la Pontificia Universidad Lateranense de Roma y en Filosofía por la Pontificia Universidad Santo Tomás de Aquino de Roma. CARGOS PASTORALES Su ministerio sacerdotal y episcopal está unido a su diócesis natal, en la que durante años impartió clases de Religión en Institutos Públicos y en la Escuela Universitaria de Enfermería, además fue profesor de Filosofía y de Teología en el Seminario Diocesano. También desempeñó los cargos de delegado diocesano del Clero (1982-1995); Vicario Episcopal de Pastoral (1988-1993); Vicario Episcopal para la aplicación del Sínodo (1998-2004) y Vicario General (2001-2004). Fue, desde 1990 hasta su nombramiento episcopal,abad-presidente del Cabildo de la Concatedral de Soria. El 12 de diciembre de 2003 fue elegido por el colegio de consultores administrador diocesano de Osma-Soria, sede de la que fue nombrado obispo el 21 de mayo de 2004. Ese mismo año, el 17 de julio, recibió la ordenación episcopal. El 27 de julio de 2007 fue nombrado Obispo de Santander y tomó posesión el 9 de septiembre de 2007. Desde el 21 de diciembre de 2014 es Arzobispo de Zaragoza, tras hacerse público el nombramiento el día 12 del mismo mes. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro del Comité Ejecutivo desde el 14 de marzo de 2017. Además, ha sido miembro de las Comisiones Episcopales para la Doctrina de la Fe (2007-2008) y Pastoral Social (2008-2011). Desde 2011 era presidente de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada, tras ser reelegido para el cargo el 13 de marzo de 2014. El sábado 29 de marzo de 2014 la Santa Sede hizo público su nombramiento como miembro de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica.