Gracias queridos misioneros

Mons. Carlos EscribanoMons. Carlos Escribano       El mes de Agosto tiene en nuestra diócesis sabor misionero. El primer sábado del mes celebramos todos los años una entrañable jornada misionera, en la que nos gusta tener especialmente presentes a nuestros hermanos y hermanas que están llevando adelante una tarea evangelizadora en distintos países del mundo. Es una jornada fraterna, de acción de gracias, en la que los misioneros que están en España en ese día se hacen presentes en el encuentro. Y nos juntamos también con sus familias para darles también a ellos las gracias por seguir apoyándoles sin descanso. Son actualmente setenta y ocho los misioneros y misioneras salidos de tierras turolenses. Ellos anuncian a Jesucristo en los cinco continentes, cumpliendo así una tarea que corresponde a toda la comunidad cristiana. Siempre, pero especialmente en este día, los recordamos con gratitud y cariño.

Esta jornada se convierte también en una invitación a nuestra comunidad diocesana a reflexionar sobre lo que significa la tarea misionera para la Iglesia. El Papa Francisco nos exhorta en la Evangelii Gaudium a tomar conciencia de que pertenecemos a “una Iglesia en salida” (Cfr. EvG 20) que debe sentirse enviada al mundo, a anunciar constantemente el Evangelio: “Fiel al modelo del Maestro, es vital que hoy la Iglesia salga a anunciar el Evangelio a todos, en todos los lugares, en todas las ocasiones, sin demoras, sin asco y sin miedo. La alegría del Evangelio es para todo el pueblo, no puede excluir a nadie. Así se lo anuncia el ángel a los pastores de Belén: «No temáis, porque os traigo una Buena Noticia, una gran alegría para todo el pueblo» (Lc 2,10). El Apocalipsis se refiere a «una Buena Noticia, la eterna, la que él debía anunciar a los habitantes de la tierra, a toda nación, familia, lengua y pueblo» (Ap 14,6).” (EvG 23).

Observando y agradeciendo el trabajo misionero que nuestros hermanos realizan en sus lugares de trabajo, escuchando sus testimonios, apoyándoles en sus necesidades y rezando por sus intenciones, pedimos en esta jornada que también nosotros, como comunidad diocesana, veamos crecer nuestro compromiso evangelizador y misionero: “La misión en el corazón del pueblo no es una parte de mi vida, o un adorno que me puedo quitar; no es un apéndice o un momento más de la existencia. Es algo que yo no puedo arrancar de mi ser si no quiero destruirme. Yo soy una misión en esta tierra, y para eso estoy en este mundo. Hay que reconocerse a sí mismo como marcado a fuego por esa misión de iluminar, bendecir, vivificar, levantar, sanar, liberar. Allí aparece la enfermera de alma, el docente de alma, el político de alma, esos que han decidido a fondo ser con los demás y para los demás. Pero si uno separa la tarea por una parte y la propia privacidad por otra, todo se vuelve gris y estará permanentemente buscando reconocimientos o defendiendo sus propias necesidades. Dejará de ser pueblo”. (EvG 273).

El sábado 2 Agosto nos reuniremos este año en el Monasterio del Olivar para participar en esta jornada organizada por la Delegación diocesana de Misiones. Os invito a participar en ella con vuestra presencia y también con vuestra oración. ¡Que Dios nos ayude a salir a todos renovados en nuestra vocación misionera!

 + Carlos Escribano Subías,
Obispo de Teruel y de Albarracín

Mons. Carlos Escribano Subías
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Monseñor Carlos Manuel Escribano Subías nació el 15 de agosto de 1964 en Carballo (La Coruña), donde residían sus padres por motivos de trabajo. Su infancia y juventud transcurrieron en Monzón (Huesca). Diplomado en Ciencias Empresariales, trabajó varios años en empresas de Monzón. Más tarde fue seminarista de la diócesis de Lérida -a la que perteneció Monzón hasta 1995-, y fue enviado por su obispo al Seminario Internacional Bidasoa (Pamplona). Posteriormente, obtuvo la Licenciatura en Teología Moral en la Universidad Gregoriana de Roma (1996). Ordenado sacerdote en Zaragoza el 14 de julio de 1996 por monseñor Elías Yanes, ha desempeñado su ministerio en las parroquias de Santa Engracia (como vicario parroquial, 1996-2000, y como párroco, 2008-2010) y del Sagrado Corazón de Jesús (2000-2008), en dicha ciudad. En la diócesis de Zaragoza ha ejercido de arcipreste del arciprestazgo de Santa Engracia (1998-2005) y Vicario Episcopal de la Vicaría I (2005-2010). Como tal ha sido miembro de los Consejos Pastoral y Presbiteral Diocesanos. Además, ha sido Consiliario del Movimiento Familiar Cristiano (2003-2010), de la Delegación Episcopal de Familia y Vida (2006-2010) y de la Asociación Católica de Propagandistas (2007-2010). Ha impartido clases de Teología Moral en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón desde el año 2005 y conferencias sobre Pastoral Familiar en diferentes lugares de España. Finalmente, ha formado parte del Patronato de la Universidad San Jorge (2006-2008) y de la Fundación San Valero (2008-2010). Benedicto XVI le nombró obispo de Teruel y de Albarracín el 20 de julio de 2010, sucediendo a monseñor José Manuel Lorca Planes, nombrado Obispo de Cartagena en julio de 2009. Ordenado como Obispo de Teruel y de Albarracín el 26 de septiembre de 2010 en la S. I. Catedral de Teruel.