Cristianos también en verano

Mons. Jaume PujolMons. Jaume Pujol       Un humorista, refiriéndose a los luchadores de su tiempo que deseaban transformar la sociedad, escribió: «Lo malo de la revolución es que no te deja tardes libres». Quería significar que un revolucionario lo es siempre.

En el ecuador del verano, pienso que esta idea podríamos aplicarla también a los cristianos. Tampoco un cristiano, que en el panorama actual no deja de ser un revolucionario, se toma vacaciones y cuelga su fe de un perchero para rescatarla a la vuelta de su temporada de descanso.

De hecho hay dos ideas que me gustaría destacar: una es esta: que un cristiano lo es todo el tiempo; y la segunda es que esto no supone una pena, un castigo que uno se impone, o que nos impone Dios.

Lo que Dios, que es un padre amoroso, quiere es nuestra felicidad. Sus mandamientos no son un reglamento exigente que trata de impedir nuestra espontaneidad, sino el libro de instrucciones de la felicidad verdadera. ¿Es esto compatible con descansar? ¡Por supuesto! Descansar es una necesidad y una oportunidad para vivir la vida cristiana, aunque quizá en otros ambientes si las vacaciones van acompañadas de viajes.

Bien mirado, ¡qué mejor circunstancia que la de pasar días enteros con la familia para transmitir a los hijos los valores que mueven nuestra vida! Puede ser el momento de revitalizar la fe, haciéndola amable y compatible con la diversión.

Recordando la educación recibida de sus padres, Joseph Ratzinger exaltaba el modo consecuente con que les transmitieron a él y a sus hermanos sus creencias más hondas a través de gestos sencillos, como bendecir la mesa y asistir juntos a la misa dominical. Si unos padres que se consideran cristianos –decía- no rezan habitualmente ni practican su fe, en realidad tienen una vida cotidiana de paganos.

En vacaciones tenemos muchas ocasiones para cultivar nuestra vida cristiana. Las excursiones, por ejemplo, nos permiten recorrer el mundo que Dios creó y maravillarnos de la naturaleza, con su belleza y variedad enormes. Ante esto no podemos darlo por descontado y seguir el ritmo apresurado que llevamos el resto del año como si fuera el único modo de comportarnos, como aquellos turistas de un viaje en grupo que recorrían Europa en autocar sin apenas distinguir lo que veían, al punto que uno, mirando su plan de viaje comentó: «Si hoy es martes, esto es Bélgica».

Que no desaprovechemos las vacaciones como época de descanso y reflexión tranquila.

+ Jaume Pujol Bacells

Arzobispo de Tarragona y primado

Mons. Jaume Pujol
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Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. CARGOS PASTORALES Fue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad. Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión. Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc. El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004. Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.