Vacaciones, las tres erres: reposo, reflexión, revisión

Mons. Francesc Pardo i ArtigasMons. Francesc Pardo i Artigas      He dudado en ofrecer esta reflexión. Algunos no haréis vacaciones debido a vuestra profesión que os obliga a acoger a quienes sí están de vacaciones. Otros, desgraciadamente, puede que estéis de vacaciones forzosas al haber perdido vuestro puesto de trabajo, o bien porque aún no lo habéis encontrado pensando antes en la necesidad de trabajar que en la de descansar.

Pero un buen grupo, trabajadores o jubilados, seguramente habréis reservado unos días de descanso, ya sea en un lugar habitual o seleccionado, o para viajar.

REPOSO

Sea cual sea la situación personal, laboral, familiar… necesitamos un tiempo de descanso que abarque todas las dimensiones de nuestra persona. No sólo en el sentido de “no hacer nada”, del “dolce far niente” de los italianos, sino para vivir unos días de cambio en cuanto al ritmo habitual, de cambio de actividades, incluso de residencia… para satisfacer la necesidad de recuperar fuerzas, ánimo y coraje. Jesús, consciente de la necesidad del descanso, invitaba a sus discípulos a descansar.

REFLEXIÓN

Con frecuencia he escuchado y experimentado que, “hagas lo que hagas, el cerebro no se detiene”. Es decir que, el pensamiento, la comprensión, la reflexión y la consciencia de los sentimientos cambian, pero no se detienen. Por eso, estos días pueden ser muy oportunos para el pensamiento o la reflexión, precisamente desde la nueva experiencia que vivimos, ya que el hacerlo puede aportarnos serenidad, profundidad y perspectiva.

Si me permitís una indicación desde mi experiencia, os diré que es conveniente tener  una actitud de “contemplación serena” y no únicamente de observación inmediata. El ritmo habitual, la servidumbre del reloj, la cantidad de impactos que recibimos constantemente con las obligaciones… nos habitúa a “mirar y pasar”. Cuando estamos obsesionados por algunas cuestiones nos pasa lo mismo. Miramos a las personas, la naturaleza, la “tele”, las calles… pero no nos afectan personalmente. Una vez ha pasado, pasado está.

 

La contemplación necesaria para la reflexión, pide implicación, y que nos dejemos impresionar por lo que se ve, se escucha o surge en el pensamiento. Es entonces cuando es posible descubrirse a uno mismo, darnos cuenta de los demás y del entorno de una forma renovada.

Con sinceridad puedo afirmar que he encontrado, como tantas otras personas, en el evangelio de Jesús y en la plegaria, la luz y la actitud que capacitan para la contemplación y la reflexión.

REVISION

No estamos habituados a la revisión personal, pero sí a la revisión de los demás. Y si lo hacemos en alguna ocasión es en “alta velocidad” para no dañarnos o preocuparnos.

La revisión o valoración de la propia vida, de las relaciones, responsabilidades, sentimientos, convicciones, religiosidad, decepciones, proyectos… es fundamental para sentirnos vivos y asumir la propia vida. Es necesaria para convertir en nuevas oportunidades los posibles fracasos, cansancios, decepciones… Ciertamente que podemos constatar “los nudos” interiores que no sabemos como desentrañar, y por ese motivo pedir perdón a familiares, amigos, compañeros… y al mismo Dios, que es el único que nos ofrece el perdón total y la paz.

Te deseo reposo, reflexión y revisión. De esta forma, las vacaciones serán verdaderamente unos días buenos.

+Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 404 Articles
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.