“LEVANTAD LOS OJOS” (Jn 4,35)

braulioarztoledoMons. Braulio Rodríguez       Son palabras de Jesús en aquel episodio del encuentro con la mujer samaritana en el pozo de Jacob, que continúa diciendo: “…y contemplad los campos, que ya están dorados para la siega; el segador ya está recibiendo el salario y almacenando fruto para la vida eterna: y así, se alegran lo mismo sembrador que segador. Con todo, tiene razón el proverbio: Uno siembra y otro siega. Yo os envié a segar lo que no habéis trabajado. Otros trabajaron y vosotros entrasteis en el fruto de sus trabajos” (Jn 4,35-38).

Son palabras del Señor que muestran una gran sabiduría, porque nos describen cómo es en realidad el ser humano: necesita ser ayudado, ser asociado a otros, y su trabajo ayuda y une en el mismo empeño. En un número anterior de esta publicación semanal del Arzobispado, correspondiente al 6 de julio, les exhortaba a una pastoral de conjunto y a no “ir a la buena de Dios”, con motivo de la Programación pastoral para el próximo curso; también pedía ayuda para llevar adelante la tarea que Jesucristo os ha encomendado a todo el Pueblo de Dios en Toledo, cuando ya hemos presentado ese Programa pastoral para 2014-2015. Es cuestión de animarse, quitar rutinas y caminar. Se trata fundamentalmente de “redescubrir la parroquia” mediante una reconversión pastoral, una nueva manera de hacer apostolado.

El Papa Francisco está convencido de que “La parroquia no es un estructura caduca; precisamente porque tiene una gran plasticidad, puede tomar formas muy diferentes que requieren la docilidad y la creatividad misionera del Pastor y de la comunidad. Aunque ciertamente no es la única institución evangelizadora, si es capaz de reformarse y adaptarse continuamente, seguirá siendo la misma Iglesia que vive entre las casas de sus hijos y de sus hijas” (Evangelii Gaudium).

El tema es sencillo: tenemos una realidad válida, si no se anquilosa, o si sigue pensado que no hay cambiar nada para que fluya de la parroquia una vida cristiana pujante en la que se ame al Señor y a los demás; o también que sean ellos los que se acerquen: nosotros estamos bien así, y no tenemos por qué preguntarnos si estamos cumpliendo la voluntad de Dios y la urgencia que la Iglesia trata de hacernos sentir para salir al encuentro de los que no conocen a Jesús y su Evangelio.

En las palabras del Papa Francisco se siente una clara conciencia de la necesidad de hacer las cosas de otra manera y que son los pastores y su comunidad, en este caso la parroquia, la que ha de renovarse. La paredes, las piedras, los retablos y altares, los bancos y las capillas no necesitan cambiar; en todo caso cambiarse. Son las personas las que tenemos el corazón un tanto duro, porque no estamos enamorados del Señor, somos tibios, y no somos conscientes de la urgencia de que sea vivido el Evangelio de Cristo, con todo lo que ello significa de nueva visión de las cosas, de la sociedad, de la economía, de la solidaridad, de la caridad cristiana.

Aunque referidas a “la globalización de la indiferencia” hacia miles de personas cansadas y agobiadas bajo el peso del abandono y la indiferencia, me parece importante subrayar que para el Papa esta indiferencia humana hacia el necesitado hace daño, “pero mucho más la de los cristianos”. ¿Y acaso no se nos puede también a nosotros, los que vivimos en las diferentes parroquias de nuestra Iglesia, acusar de indiferencia ante la situación de rutina pastoral, que apenas se preocupa de lo que está pasando en nuestros pueblos y ciudades?

X Braulio Rodríguez Plaza

Arzobispo de Toledo

Primado de España

 

Mons. Braulio Rodríguez
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Don Braulio Rodríguez Plaza nació en Aldea del Fresno (Madrid) el 27 de enero de 1944. Estudió en los Seminarios Menor y Mayor de Madrid. En 1973 obtuvo la Licenciatura en Teología Bíblica en la Universidad Pontificia de Comillas. En 1990 alcanzó el grado de Doctor en Teología Bíblica por la Facultad de Teología del Norte, con sede en Burgos. Ordenado presbítero en Madrid, el 3 de abril de 1972. Entre 1984 y 1987 fue miembro del Equipo de Formadores del Seminario Diocesano de Madrid. Fue nombrado obispo de Osma-Soria el 13 de noviembre de 1987, siendo ordenado el 20 de diciembre. En 1995 fue nombrado obispo de Salamanca. El 28 de agosto de 2002 se hizo público su nombramiento por el Santo Padre como arzobispo de Valladolid. Benedicto XVI lo nombró Arzobispo electo de Toledo, tomando posesión de la Sede el día 21 de junio de 2009. Es el Arzobispo 120 en la sucesión apostólica de los Pastores que han presidido la archidiócesis primada.