Iglesia y sociedad

Mons. Joan PirisMons. Joan Piris       El tema de las relaciones Iglesia-Estado es recurrente en nuestro país. El Cardenal Tarancón hizo famoso aquello de «sana colaboración y mutua independencia». Una colaboración que no debe ser nunca supeditación de una a otra, o al revés, sino cooperación mirando de trabajar al servicio del bien común. La calidad de la vida humana exige también un componente de nivel espiritual, y la Iglesia se esfuerza constantemente actuando como levadura en su relación con la sociedad para que pueda ser «renovada en Cristo y transformada en familia de Dios» (Gaudium et Spes 40).

Periódicamente sale la cuestión del peso social del catolicismo en nuestro país o de la «laicidad» del Estado. Últimamente, aunque las circunstancias sociales y culturales han cambiado mucho, ha vuelto a ser objeto de muchos comentarios a propósito de la proclamación del nuevo Rey de España en la que se ha querido evitar vincular responsabilidad institucional y confesión religiosa. Ha sido una buena oportunidad para reflexionar y explicar que no es lo mismo Estado laico que aconfesional.

Nuestra realidad es bastante compleja y hay una visión amplia de lo religioso, teniendo presente su transversalidad en las múltiples facetas de la vida cotidiana. Sabemos que el hecho religioso forma parte del patrimonio cultural y espiritual de la sociedad. Las religiones profesadas libremente por los ciudadanos tampoco deberían ser un problema en la nueva sociedad democrática donde la diversidad religiosa es un hecho cada día más evidente.

El Estado puede ser aconfesional y lo es, y así queda fijado en el artículo 16.3 de la Constitución española: «ninguna confesión tendrá carácter estatal». Pero lo que decimos la sociedad, y en nuestro caso un gran porcentaje de los habitantes del país puede no serlo y, de hecho, no es aconfesional. Y quieren ejercer libremente sus derechos legítimos en muchos ámbitos y cuestiones que tienen que ver con la dimensión religiosa de la vida, porque consideran que forma parte del bien común.

Es por ello que el analfabetismo religioso que nos rodea empieza a preocupar. Somos muchos los que pensamos que debería favorecer el aprendizaje de aquellos lenguajes, símbolos y contenidos religiosos que impregnan totalmente la vida y la cultura de nuestro país en muchos niveles. Hay cosas que no se pueden entender bien sin tener en cuenta la aportación fundamental de la fe cristiana, incluido en el ámbito más profundo del sentido de la vida, de la concepción de la persona humana y de la sociedad, de los derechos humanos, de la idea de trabajo, de progreso, de libertad, de compromiso, de economía, de creación artística…, como ilustran historiadores y sociólogos.

Los cristianos estamos convencidos de que la religión, y en concreto la fe cristiana, refuerza los principios básicos de la vida democrática, como son, por ejemplo, el valor sagrado de las personas, la igualdad e inviolabilidad de sus derechos, las cualidades fundamentales del matrimonio y de la familia, la justificación de la autoridad como un servicio al bien general, el respeto a la conciencia moral de cada persona, o la existencia de un orden moral objetivo reconocido como vinculante para las actuaciones de todos, también en el ejercicio de la actividad política.

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo.

+ Joan Piris Frígola,

Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
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Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.