Es inaceptable que todavía haya persecución religiosa

Mons. VivesMons. Joan E. Vives      De tanto en tanto nos llegan noticias relativas a cristianos perseguidos. Sea de forma violenta como en Siria e Irak, Centroáfrica, o el Sur de Asia, sea más disimuladamente en los países occidentales, a través de hostilidades y burlas directas o indirectas, especialmente a los niños y jóvenes religiosos, sea con neutralidades tramposas, que esconden dificultades sociales para la vida de los cristianos y hacia nuestros símbolos en la vida pública. «Las persecuciones contra los cristianos son hoy aún más fuertes que en los primeros siglos de la Iglesia, y hay más cristianos mártires que en aquella época», decía el Papa Francisco recientemente. Las duras imágenes de unos cristianos crucificados en un país de mayoría musulmana nos estremecieron. Podríamos acostumbrarnos, y sería una gran desgracia. Nadie tiene derecho a perseguir a otro ser debido a su creencia religiosa. La libertad religiosa es reconocida por el Derecho internacional en varios documentos, como el artículo 18º de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: «Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, y la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.» Igualmente el artículo 18º del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, el art. 27º de este mismo Pacto que garantiza a las minorías religiosas el derecho a confesar y practicar su religión. De la misma manera lo hace la Convención de los Derechos del Niño, en su art. 14º, y el artículo 9º de la Convención Europea de Derechos Humanos.

Todos somos buscadores de la verdad sobre nuestro propio origen y destino. En la mente y en el corazón de toda persona surgen interrogantes y pensamientos que no pueden ser reprimidos o sofocados, ya que surgen de lo profundo de su ser y son connaturales a la esencia íntima de la persona. Son preguntas claramente «religiosas» y necesitan de la libertad religiosa para manifestarse plenamente. El debate en torno a la libertad religiosa positiva –no sólo formalmente tolerante– se ha hecho muy intenso, interpelando a los gobiernos y a las confesiones religiosas. El Papa Francisco hace poco recordaba que «la Iglesia católica tiene una larga historia de apoyo a la libertad religiosa, culminada con la declaración sobre libertad religiosa del Concilio Vaticano II (…) La razón reconoce en la libertad religiosa un derecho fundamental del hombre que reflexiona sobre su dignidad más alta, la de poder buscar la verdad y adherirse a ella, y reconoce en ella una condición indispensable para poder desarrollar toda la propia potencialidad». Y esta libertad religiosa no es sólo la de poder tener unas ideas o ejercer un culto privado (muchos querrían relegar la religión a la privacidad) sino que el Papa afirma que es «la libertad de vivir según los principios éticos consecuentes con la verdad encontrada, sea privadamente o públicamente». Este es un gran desafío en el mundo globalizado, donde «el pensamiento débil reduce también el nivel ético general, y en nombre de un falso concepto de tolerancia se acaba por perseguir a aquellos que defienden la verdad sobre la persona humana y sus consecuencias éticas». Las regulaciones jurídicas, nacionales o internacionales, están llamadas a reconocer, garantizar y proteger la libertad religiosa, que es un derecho humano y es también un indicador de una democracia viva así como una de las fuentes principales de la legitimidad del Estado. Hagámonos conscientes de ello, y defendamos a los cristianos y creyentes de todas las religiones, porque nos va en ello la libertad de todos.

+ Joan E. Vives

Arzobispo de Urgell

Mons. Joan E. Vives
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Nació el 24 de Julio de 1949 en Barcelona. Tercer hijo de Francesc Vives Pons, i de Cornèlia Sicília Ibáñez, pequeños comerciantes. Fue ordenado presbítero en su parroquia natal de Sta. María del Taulat de Barcelona. Elegido Obispo titular de Nona y auxiliar de Barcelona el 9 de junio de 1993, fue ordenado Obispo en la S.E. Catedral de Barcelona el 5 de septiembre de 1993. Nombrado Obispo Coadjutor de la diócesis de Urgell el 25 de junio del 2001. Tomó Posesión del cargo el 29 de julio, en una celebración presidida por Mons. Manuel Monteiro de Castro, Nuncio Apostólico en España y Andorra. El día 12 de mayo del año 2003, con la renuncia por edad del Arzobispo Joan Martí Alanis, el Obispo Coadjutor Mons. Joan-Enric Vives Sicília pasó a ser Obispo titular de la diócesis de Urgell y copríncipe de Andorra. El 10 de julio del 2003 juró constitucionalmente como nuevo Copríncipe de Andorra, en la Casa de la Vall, de Andorra la Vella. El 19 de marzo del 2010, el Papa Benedicto XVI le otorgó el titulo y dignidad de Arzobispo "ad personam". Estudios: Después del Bachillerato cursado en la Escuela "Pere Vila" y en el Instituto "Jaume Balmes" de Barcelona, entró al Seminario de Barcelona en el año 1965 donde estudio humanidades, filosofía y teología, en el Seminario Conciliar de Barcelona y en la Facultad de Teología de Barcelona (Sección St. Pacià). Licenciado en Teología por la Facultad de Teología de Barcelona, en diciembre de 1976. Profesor de lengua catalana por la JAEC revalidado por el ICE de la Universidad de Barcelona en julio de 1979. Licenciado en Filosofía y ciencias de la educación -sección filosofía- por la Universidad de Barcelona en Julio de 1982. Ha realizado los cursos de Doctorado en Filosofía en la Universidad de Barcelona (1990-1993).