Ecos del Mundial de Futbol

Mons. Joan PirisMons. Joan Piris       El devenir del Mundial de Futbol es una oportunidad para la reflexión sobre la responsabilidad social dentro y fuera del terreno de juego, como recordaba el Papa Francisco hace unos meses a equipos italianos. Decía: Hoy el fútbol mueve un gran volumen de negocios, por la publicidad, la televisión, etcétera. Pero el factor económico no debe prevalecer sobre el deportivo porque corre el peligro de contaminar todo tanto a nivel internacional como nacional.

Doy por supuesto que la gran mayoría de las personas relacionadas con el deporte en todas sus facetas quiere hacer las cosas de manera adecuada, pero todos sabemos que hay enfoques o prácticas discutibles. Los deportistas, sobre todo los considerados ‘de elite’, son centro de atención y admiración para gran cantidad de personas, principalmente jóvenes, y su manera de comportarse tiene mucha resonancia y gran impacto social. La dimensión ética es, pues, particularmente importante aquí para formar opiniones y valores. Deberían tenerlo muy en cuenta todos: futbolistas y entrenadores, dirigentes y ejecutivos, consejos de administración y propietarios, sin olvidar a los espectadores y a los medios de comunicación.

Es necesario asumir la realidad del deporte con una actitud fundamentalmente positiva y estimulante, procurando que, gracias a su práctica, las personas se hagan de veras mejores, es decir, más maduras, más conscientes de la dignidad de su humanidad, más responsables, más abiertos a los demás. El deporte está llamado a servir a la dignidad humana, ayudando a vivir bien y a actuar como personas en comunidad. Puede y debe contribuir a promover la felicidad del ser humano.

Es de justicia reconocer sus bondades: facilita la participación, beneficiando así a la sociedad y promoviendo un desarrollo humano respetuoso y educativo en diferentes ámbitos, y en muchas etapas de la vida; es instrumento educativo normal en los colegios y puede usarse para construir y apoyar a la comunidad humana; puede favorecer la comunión entre las personas, buscando el bienestar y la realización dentro del respeto al bien común de todos.

Desgraciadamente también puede usarse para menoscabar el bien integral de las personas alienándolas, arrastrándolas hacia valores falsos y destructivos; favoreciendo la hostilidad y el conflicto; creando la mentalidad de «nosotros» contra «ellos»; ridiculizando a los adversarios o creando tensiones y sospechas; explotando a muchos en provecho de unos pocos o poniendo el lucro por encima de las personas.

El principio ético fundamental es que la persona y la comunidad humana son el fin y la medida de las cosas y el deporte debería promoverse y practicarse con vistas a su desarrollo integral. El futbol tiene un inmenso poder, pero es y seguirá siendo sólo un medio, una herramienta de la que se puede hacer buen o mal uso. A nosotros corresponde elegir. I no siempre resulta evidente cómo aplicar los principios éticos en ciertos casos; hace falta reflexión, discusión y diálogo para estar atentos a los falsos dioses e ídolos de nuestro tiempo.

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+ Joan Piris Frígola,

Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
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Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.