Celebrar la fe, adorar a Dios y caminar con Él

Mons. VivesMons. Joan E. Vives      Valoremos en estos días de verano la santa misa; no la dejemos en último lugar… Recogiendo una inspirada homilía del Papa Francisco en la pasada fiesta del Corpus Christi, nos puede hacer bien acoger la gran verdad de que somos un pueblo que celebra la fe, adora a Dios y camina con él. Con toda la Iglesia, siempre debemos alabar al Señor por el don de la Eucaristía, celebración completa de la fe en Cristo y alimento de nuestro camino. Cada domingo es como una «pascua semanal«, y durante todo el año podemos vivir la acción de gracias, la unión con Aquel que nos ha dicho que «el que come mi carne y bebe mi sangre habita en Mí y Yo en él» (Jn 6,56) y la adoración con agradecimiento y humildad. Con todo, la misa no agota toda la celebración de la acción de gracias ni su presencia real. Podemos prolongarla con procesiones –como hacemos el día de Corpus–, para que el Señor se pasee, entre, visite nuestros hogares, calles y villas, y nos llene de sus bendiciones; y en el sagrario está siempre realmente presente, siempre dando vida al mundo, siempre a punto de nuestra visita y oración devota. «El Maestro está ahí y te llama» (Jn 11,28).

¿Por qué hemos de amar la misa y celebrarla? Porque todo está contenido en la Eucaristía: nos alimentamos del amor sacrificado y redentor que es Jesús hecho Eucaristía; somos llevados a la unidad de la fe y de la comunión eclesial por Jesús Eucaristía; adoramos a Jesús Eucaristía y caminamos con Él, hecho sacramento para la ruta de la vida; y nos llenamos de fuerzas para imitarlo en el amor servicial y sacrificado. Estos aspectos son inseparables de la Eucaristía, y dan fisonomía a toda la vida del pueblo cristiano: un pueblo que, sintetizando, celebra la fe, adora a Dios y camina con Él, sin quedarse quieto, yendo adelante con fe y amor.

Hoy nos fijamos en dos aspectos que nos pueden ayudar espiritualmente:

1. – Somos un pueblo unido por la fe, que adora a Dios. Nosotros adoramos a Dios que es amor, que en Jesucristo se ha dado a sí mismo por nosotros, se ha ofrecido en la cruz para expiar nuestros pecados y por la potencia de este amor ha resucitado de la muerte y vive en su Iglesia. Nosotros no tenemos otro Dios más que Él. Cuando la adoración del Señor se sustituye por la adoración del dinero, de la violencia o del poder, se abre el camino al pecado, al interés personal y al abuso. Cuando Dios no es el único Señor de nuestra existencia, uno se vuelve adorador de los ídolos y del mal. «Líbranos del mal» quiere que pidamos Jesús (Mt 6,13). Los cristianos no queremos adorar nada ni a nadie en este mundo que no sea Jesucristo. Bellamente lo proclama el canto: «No fijéis los ojos en nadie más que en Él…»

2. – Somos un pueblo que camina con Cristo y tras Él, intentando poner en práctica su mandamiento nuevo, que dio a los discípulos en la última Cena: «Amaos los unos a los otros, como Yo os he amado» (Jn 15,12). El pueblo que adora a Dios en la Eucaristía es el pueblo que camina en la caridad. Adorar a Dios en la Eucaristía, tiene que significar caminar con Dios en la caridad fraterna. Estamos, pues, llamados a dar testimonio de solidaridad concreta con los hermanos que nos necesitan, con los más carentes de justicia, de esperanza, de ternura… La ternura eucarística de Jesús, está hecha de amor delicado y puro, y nos atrae hacia nuestro prójimo, para amar de manera similar.

Si adoramos a Cristo y caminamos tras Él, y con Él, nuestra Iglesia diocesana y cada uno de nosotros creceremos en la fe y en la caridad, en la alegría de evangelizar. La Eucaristía celebrada y adorada es y debe ser la fuente de nuestra vida cristiana.

+ Joan E. Vives

Arzobispo de Urgell

Mons. Joan E. Vives
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Nació el 24 de Julio de 1949 en Barcelona. Tercer hijo de Francesc Vives Pons, i de Cornèlia Sicília Ibáñez, pequeños comerciantes. Fue ordenado presbítero en su parroquia natal de Sta. María del Taulat de Barcelona. Elegido Obispo titular de Nona y auxiliar de Barcelona el 9 de junio de 1993, fue ordenado Obispo en la S.E. Catedral de Barcelona el 5 de septiembre de 1993. Nombrado Obispo Coadjutor de la diócesis de Urgell el 25 de junio del 2001. Tomó Posesión del cargo el 29 de julio, en una celebración presidida por Mons. Manuel Monteiro de Castro, Nuncio Apostólico en España y Andorra. El día 12 de mayo del año 2003, con la renuncia por edad del Arzobispo Joan Martí Alanis, el Obispo Coadjutor Mons. Joan-Enric Vives Sicília pasó a ser Obispo titular de la diócesis de Urgell y copríncipe de Andorra. El 10 de julio del 2003 juró constitucionalmente como nuevo Copríncipe de Andorra, en la Casa de la Vall, de Andorra la Vella. El 19 de marzo del 2010, el Papa Benedicto XVI le otorgó el titulo y dignidad de Arzobispo "ad personam". Estudios: Después del Bachillerato cursado en la Escuela "Pere Vila" y en el Instituto "Jaume Balmes" de Barcelona, entró al Seminario de Barcelona en el año 1965 donde estudio humanidades, filosofía y teología, en el Seminario Conciliar de Barcelona y en la Facultad de Teología de Barcelona (Sección St. Pacià). Licenciado en Teología por la Facultad de Teología de Barcelona, en diciembre de 1976. Profesor de lengua catalana por la JAEC revalidado por el ICE de la Universidad de Barcelona en julio de 1979. Licenciado en Filosofía y ciencias de la educación -sección filosofía- por la Universidad de Barcelona en Julio de 1982. Ha realizado los cursos de Doctorado en Filosofía en la Universidad de Barcelona (1990-1993).