¿Celebraciones del Domingo sin sacerdote?

Mons. Joan PirisMons. Joan Piris      La Exhortación Post-sinodal sobre el Obispo servidor del Evangelio para la esperanza del mundo, propone: «A falta de la Santa Misa, el Obispo ha de procurar que la comunidad pueda tener una celebración especial al menos los domingos y festivos. En estos casos los fieles, presididos por ministros responsables, pueden beneficiarse del don de la Palabra proclamada y de la comunión eucarística mediante celebraciones de asambleas dominicales, previstas y adecuadas, en ausencia de un presbítero» (Pastores Gregis n. 37).

Como ya compartimos en la Asamblea Diocesana del pasado 31 de mayo, vivimos una situación en gran parte inédita, y Dios nos está pidiendo (y a gritos) respuestas y opciones concretas y de futuro. Estas respuestas no las podemos dar de la noche a la mañana. Las personas tenemos nuestro ritmo y los cambios de la conciencia colectiva piden tiempo. Todos, sacerdotes y comunidades, necesitaremos un período de sensibilización para ir aplicando las decisiones gradualmente. Pero en este proceso, todos y cada uno debemos sentirnos implicados (e ir implicando a otros): «Entre todos y para el bien de todos».

Es prioritario orar incansablemente al Señor que nos ha llamado a la fe, nos ha consagrado en el bautismo y nos ha enviado a dar testimonio hasta el extremo de la tierra (Hech 1,8). Nuestras Comunidades, y nuestros Consejos de Pastoral, se tienen que parar a reflexionar y decidir, con humildad pero con responsabilidad, a la luz del Evangelio y teniendo muy en cuenta, como ideal, el modelo de Iglesia propuesto por el Concilio Vaticano II (Iglesia-Comunión-Pueblo de Dios…). Esto exige caminar hacia este ideal y hacer ahora algunas opciones. La cuestión es cómo hacerlo.

Tendremos que promover una concienciación colectiva y una pastoral participativa y comunitaria, lo que exige diálogo y corresponsabilidad para trabajar de manera coordinada. No «haciendo» en lugar de los demás sino «con ellos». Debemos ser un ejemplo vivo de que es posible construir juntos a pesar de las diferencias.

La condición fundamental de los fieles cristianos es la de bautizados y como tales son miembros de pleno derecho en la Iglesia. Entre ellos hay quienes tienen unos dones propios que, cuando la comunidad los reconoce, con la disponibilidad (aceptación) del interesado, pasan a ministerios. Genéricamente, «ministerio» significa servicio y conlleva también un encargo que se recibe del Obispo. Pero es un error preocuparse sólo de si los laicos/as que reciben los ministerios pueden hacer aquello o lo otro, porque se trata de lo que son y de la calidad de su presencia.

Seguiremos proponiendo la vocación al sacerdocio ministerial, que consideramos necesaria y fundamental, pero ahora se trata de vocaciones claras de servicio bautismal. Hay que repensar este ministerio, redescubrirlo, retornar al Evangelio, ser hermanos entre hermanos. Acompañar humanamente a los hermanos para no vivir individualmente, sin cuerpo. Toda la Iglesia es sacerdotal, en tanto que consagrados por el bautismo (sacerdotes, profetas y reyes). El sacerdocio ministerial surge como un servicio a la existencia sacerdotal de los creyentes. Es conocida la frase «una Iglesia toda ella ministerial» (Y. Congar): toda ella es sacramento de salvación, signo e instrumento de la obra redentora del Salvador.

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+ Joan Piris Frígola,

Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
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Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.