Estamos en tiempo de descanso

Mons. Braulio Rodríguez PlazaMons. Braulio Rodríguez        Sé que no siempre ni todas las personas tienen “tiempo” para el descanso, porque julio y agosto es ocasión para algunos de encontrar un trabajo temporal o con cierta estabilidad, otros por distintas razones tienen que trabajar en los meses indicados, y por fin, no pocos “descansan” porque “nadie les ha contratado”. Pero es evidente que estos dos meses de calor fuerte tiene en cierta manera otro ritmo. Desde el punto de vista pastoral, las comunidades parroquiales cesan en muchas de sus actividades; pueden tener otras, pero es ocasión para otras tareas, entre las que está descansar, viajar, organizar campamentos o curso de formación, tiempo de más oración y lectura.

Mi mes de julio ha empezado con una peregrinación diocesana Tierra Santa. Son muchas las veces que he visitado la tierra del Señor; siempre será nueva y una gracia singular. Mi interés ahora no es –nunca lo ha sido- turístico o de descanso. Intentaré vivir con el grupo la experiencia cristiana de ver, sentir, oler y gustar la Tierra Santa, santos lugares siempre con el aroma del paso de Jesús por ella. Pediremos por la Iglesia toledana, sin duda. Pondremos nuestro mayor interés en los sitios con mayor evocación. Creemos en la comunión de los santos y en el intercambio de gracias del Señor, pues pertenecemos a un Pueblo, la Iglesia, que es una familia, un cuerpo con muchos miembros.

Siempre estamos en la viña del Señor con tareas; por ello, sigo agradeciendo a Cristo la vida de todos los que formáis la Iglesia del Señor en Toledo; también cuanto hacéis por Jesucristo y por su Reino, que se visibiliza en la Iglesia santa. Es un agradecimiento sentido y sincero. Conozco bien la importancia de vuestro servicio eclesial y la cercanía a los sacerdotes y al Arzobispo y a don Ángel, Obispo Auxiliar. Recuerdo que el Papa Francisco nos dijo en la visita “ad limina” de febrero/marzo 2014 que estuviéramos siempre cerca de vosotros fieles cristianos; también de los fieles laicos. Vosotros sois los que mejor nos entendéis y nos defenderéis de las dificultades; también nosotros queremos defenderos al modo como Jesús lo hizo y lo hace: amando y realizando la verdad en el amor.

El fin del curso pastoral trae consigo en Toledo un buen número de sacerdotes y diáconos recién ordenados. Es también el fruto de la Iglesia de Toledo. Son ellos siempre una nueva esperanza, y no solo para Toledo, pues también lo son para la Iglesia universal. A ellos felicito e igualmente a sus familias, sin olvidar nunca al Seminario Diocesano. El Seminario Mayor y el Menor son una alegría muy grande; también llevan consigo desvelos, pero no hay comparación con lo que suponen de acción de gracias al Señor, que no nos deja. Y ya estamos pidiendo y trabajando para que nuevos seminaristas comiencen su aventura de seguir a Cristo, conociéndole y conociéndose, para que la llamada de Jesús les dé luz, fortaleza y capacidad.

El pasado día 28 ante miembros del Consejo Diocesano de Pastoral, Delegaciones y de grupos de parroquias y movimientos apostólicos, presentamos el Programa Pastoral para el año 2014-2015. Un nuevo reto para el futuro inmediato. Pronto llegará a parroquias, movimientos y asociaciones católicas, para que, leyendo su contenido, vayamos pensando cómo hacer en nuestro ámbito pastoral. Una Diócesis, sin que todo se vaya en organización, no puede marchar “a la buena de Dios”; una pastoral de conjunto es obligación del Obispo Diocesano. ¿Quieren ayudarme, no a que todo salga bien y estemos muy contentos y orgullosos, sino a llevar a cabo la tarea que Jesucristo nos ha encomendado?

X Braulio Rodríguez Plaza

Arzobispo de Toledo

Primado de España

Mons. Braulio Rodríguez
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Don Braulio Rodríguez Plaza nació en Aldea del Fresno (Madrid) el 27 de enero de 1944. Estudió en los Seminarios Menor y Mayor de Madrid. En 1973 obtuvo la Licenciatura en Teología Bíblica en la Universidad Pontificia de Comillas. En 1990 alcanzó el grado de Doctor en Teología Bíblica por la Facultad de Teología del Norte, con sede en Burgos. Ordenado presbítero en Madrid, el 3 de abril de 1972. Entre 1984 y 1987 fue miembro del Equipo de Formadores del Seminario Diocesano de Madrid. Fue nombrado obispo de Osma-Soria el 13 de noviembre de 1987, siendo ordenado el 20 de diciembre. En 1995 fue nombrado obispo de Salamanca. El 28 de agosto de 2002 se hizo público su nombramiento por el Santo Padre como arzobispo de Valladolid. Benedicto XVI lo nombró Arzobispo electo de Toledo, tomando posesión de la Sede el día 21 de junio de 2009. Es el Arzobispo 120 en la sucesión apostólica de los Pastores que han presidido la archidiócesis primada.