Visita Pastoral a las parroquias de la ciudad de Teruel

Mons. Carlos EscribanoMons. Carlos Escribano          A  lo largo de este curso, como ya os comunique en este mismo espacio en el mes de Octubre, he tenido la oportunidad de realizar la Visita Pastoral a las parroquias de la ciudad de Teruel. La Vista Pastoral es un instrumento ordinario, dentro de las tareas que debe desarrollar un obispo, para conocer de cerca la realidad pastoral de la diócesis y alentar a los cristianos a vivir con más intensidad su fe y su compromiso evangelizador. Tengo que decir que para mí, ha sido una visita gozosa, fructífera y aleccionadora en la que he tenido la oportunidad de compartir mi fe con muchos de vosotros en las parroquias de Teruel. Doy gracias a Dios por la gran y generosa colaboración que prestáis en vuestras parroquias y comunidades y por lo mucho que amáis a la Iglesia y a nuestra diócesis.

He podido reunirme con los catequistas de comunión y confirmación. Y con muchos de los niños y jóvenes, y con sus familias, que en estos momentos están en nuestras parroquias preparándose para recibir los sacramentos de la iniciación cristiana. Creo que se trabaja mucho en este campo y con un alto compromiso por parte de los sacerdotes y de los catequistas. Al ser una de las tareas fundamentales de la vida parroquial hay que seguir afrontando los nuevos retos que esta nos plantea e involucrar de manera más decidida a las familias, en especial a los padres y a las madres, que son los primeros catequistas de sus hijos. Tengo que agradecer también la acogida que he tenido en los colegios e institutos que he visitado, tanto por parte de los profesores como de los alumnos.

El encuentro con los agentes de pastoral de la salud y la visita a nuestros enfermos en sus hogares, realizado en todas las parroquias, ha sido un momento de gracia especial por el que doy gracias a Dios, que llena de esperanza tantas situaciones de dolor. Los grupos de las Cáritas parroquiales, que trabajan en estrecha colaboración con Cáritas diocesana, y otros activos grupos que trabajan en favor de los más necesitados, muestran con claridad el compromiso irrenunciable de nuestra Iglesia en Teruel con los últimos de la sociedad.

He compartido sugerentes momentos con los grupos de liturgia parroquiales y con los coros que existen en nuestras parroquias, que hablan, bien a las claras, del cuidado con el que se intentan hacer las celebraciones de la eucaristía y de los demás sacramentos. Lo he podido disfrutar en las misas estacionales de la Visita Pastoral y en la administración de los sacramentos de la confirmación, de la unción de los enfermos e incluso en algunas primeras comuniones. También he podido constatar, con satisfacción, que son abundantes los miembros que, perteneciendo a distintos movimientos y asociaciones del apostolado seglar diocesano, trabajan con un alto compromiso en las distintas tareas apostólicas en nuestras parroquias. Los grupos parroquiales de formación para adultos, las encargadas de la limpieza y el ornato de los templos, las escuelas hogar y las cofradías de la Semana Santa turolense completan un rico mosaico de actividades que se desarrollan en nuestras parroquias.

Y creo que también hay desafíos en los que debemos crecer: una pastoral familiar más sistemática y evangelizadora, la incorporación estable de nuestros jóvenes a la vida parroquial y diocesana, el especial cuidado de la vida de oración, la profundización en una formación más sólida y el caminar hacia parroquias misioneras que ahonden en el primer anuncio, son retos que están en el horizonte de nuestras parroquias turolenses.

Quiero agradecer la fraterna acogida que he tenido en las distintas comunidades religiosas de la ciudad, masculinas y femeninas, de vida activa y contemplativa. Ha sido en todas las ocasiones un momento de gracia y alegría. Muchas gracias a los párrocos de la ciudad de Teruel por la preparación de esta Visita y también al buen hacer de los Consejos Pastorales de las parroquias.

El curso próximo la Visita Pastoral continuará por el Arciprestazgo de Mora de Rubielos. Os ruego una oración para que sean muchos los frutos que se deriven de las mismas.

+ Carlos Escribano Subías,
Obispo de Teruel y de Albarracín

Mons. Carlos Escribano Subías
Acerca de Mons. Carlos Escribano Subías 175 Artículos
Monseñor Carlos Manuel Escribano Subías nació el 15 de agosto de 1964 en Carballo (La Coruña), donde residían sus padres por motivos de trabajo. Su infancia y juventud transcurrieron en Monzón (Huesca). Diplomado en Ciencias Empresariales, trabajó varios años en empresas de Monzón. Más tarde fue seminarista de la diócesis de Lérida -a la que perteneció Monzón hasta 1995-, y fue enviado por su obispo al Seminario Internacional Bidasoa (Pamplona). Posteriormente, obtuvo la Licenciatura en Teología Moral en la Universidad Gregoriana de Roma (1996). Ordenado sacerdote en Zaragoza el 14 de julio de 1996 por monseñor Elías Yanes, ha desempeñado su ministerio en las parroquias de Santa Engracia (como vicario parroquial, 1996-2000, y como párroco, 2008-2010) y del Sagrado Corazón de Jesús (2000-2008), en dicha ciudad. En la diócesis de Zaragoza ha ejercido de arcipreste del arciprestazgo de Santa Engracia (1998-2005) y Vicario Episcopal de la Vicaría I (2005-2010). Como tal ha sido miembro de los Consejos Pastoral y Presbiteral Diocesanos. Además, ha sido Consiliario del Movimiento Familiar Cristiano (2003-2010), de la Delegación Episcopal de Familia y Vida (2006-2010) y de la Asociación Católica de Propagandistas (2007-2010). Ha impartido clases de Teología Moral en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón desde el año 2005 y conferencias sobre Pastoral Familiar en diferentes lugares de España. Finalmente, ha formado parte del Patronato de la Universidad San Jorge (2006-2008) y de la Fundación San Valero (2008-2010). Benedicto XVI le nombró obispo de Teruel y de Albarracín el 20 de julio de 2010, sucediendo a monseñor José Manuel Lorca Planes, nombrado Obispo de Cartagena en julio de 2009. Ordenado como Obispo de Teruel y de Albarracín el 26 de septiembre de 2010 en la S. I. Catedral de Teruel.