La cultura del encuentro en la carretera

Mons. Joan PirisMons. Joan Piris        El primer domingo de julio, todas nuestra Diócesis se suman cada año a las personas y organismos que se esfuerzan por mejorar el clima de buena convivencia entre los usuarios de nuestras rutas. Es la Jornada de Responsabilidad en el Tráfico en la que todos, peatones y conductores, deberíamos reflexionar sobre este tema aceptando nuestra parte de responsabilidad en su amplia problemática. Y, sobre todo, queriendo contribuir a una convivencia constructiva también en este ámbito.

¿Por qué no hacer que los avances que podemos disfrutar en vehículos y carreteras sirvan para acercarnos más unos a otros, facilitando el encuentro de personas, países, culturas, y no tan sólo o preferentemente de intereses comerciales? Un viaje puede ser una ocasión espléndida para el encuentro consigo mismo, con la naturaleza, con Dios. Viajes en solitario atentos a las noticias, pero también aprovechados para pensar, rezar, cantar, oír buena música, podrían ser un bálsamo en la vida de tantos que vivimos muy dispersos y con pocas posibilidades de silencio, de soledad, de reflexión. Y viajes acompañados de familiares, amigos o compañeros de trabajo, que pueden ser una magnífica ocasión para diálogos interesantes, experiencias de comunicación sincera y de escucha atenta y, por supuesto, para un verdadero encuentro con los demás.

Decía el Papa Francisco el pasado mes de junio, hablando de la cultura del encuentro, que hoy vivimos en un mundo que se va haciendo cada vez más pequeño y debería ser más fácil estar cerca los unos de los otros. El desarrollo de los transportes (y de las tecnologías de la comunicación) nos acerca, conectándonos mejor, y la globalización nos hace interdependientes. Y sin embargo muchas veces no es así.

Tenemos la posibilidad de desplazarnos cada vez a mayor velocidad, pero las diferencias y las distancias entre las personas parecen ir aumentando cada día y, demasiadas veces, perdemos la calma simplemente porque el otro corre más que nosotros o tiene un vehículo mejor. Deberíamos esforzarnos por seguir mirando al otro con respeto, acogiendo serenamente lo que hace al volante, facilitándole las cosas y no únicamente tolerando con malhumor sus decisiones.

Pero esto requiere voluntad de hacer de la carretera un lugar rico en humanidad y no sólo un espacio para deambular ignorándonos mutuamente o compitiendo a ver quién puede más, cuando no agrediéndonos sin el menor pudor. Hacer de la carretera este espacio humanizador nos pide más atención a las personas y mayor responsabilidad para mirar al otro intentando resolver las diferencias a base de crecer en comprensión y acogida mutua. La cultura del encuentro requiere siempre estar dispuesto a dar y a recibir aprendiendo unos de otros.

Pensando en todo lo que eso puede suponer para los creyentes, invito a la reflexión y a la plegaria poniendo por intercesora a María, en su advocación de Virgen del Camino.

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+ Joan Piris Frígola,

Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
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Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.