Anunciar a alguien que ya está presente

martorell7Mons. Julián Ruiz Martorell       Queridos hermanos en el Señor:

Os deseo gracia y paz.

Alguno de vosotros me ha preguntado: ¿cómo puedo anunciar a Jesucristo si no me van a escuchar?, ¿cómo puedo ser testigo de la Buena Noticia en tierra de misión, o mejor, en un espacio hostil de “dimisión”, es decir, de rechazo explícito, de apostasía silenciosa?  No es normal hablar de Dios en nuestras conversaciones habituales. Existe cierto recelo a la hora de introducir temas profundos y comprometidos en nuestros diálogos cotidianos.       Dios es el Creador de la persona con la que dialogamos. El primer paso será, por consiguiente, maravillarnos por la presencia de Dios que se realiza, aunque de un modo imperceptible, en nuestro interlocutor. Es necesario admirar y agradecer la presencia del Señor como autor de esta naturaleza humana concreta con la que dialogo. En el interior de esa persona Dios quiere resplandecer. El Señor se está ocupando en este instante por crearlo con amor.  Esa persona que tengo delante le cae divinamente a Dios. El Señor ha llamado a la existencia a este ser humano concreto. El Señor lo ha amado desde la eternidad, tiene para él un proyecto definido, lo llama para vivir una relación de amor recíproco y lo destina a un futuro de alianza definitiva.

La presencia de Dios en esta persona es inmensa e intensa. Aunque existan oscuras tinieblas, negaciones reiteradas, faltas de correspondencia, ceguera continua, sordera consciente, rechazo creciente.

Pero Dios sigue hablando a través de la creación y de las criaturas. Bernabé y Pablo dicen a los habitantes de Listra: “(Dios) no ha dejado de dar testimonio de sí mismo con sus beneficios, mandándoos desde el cielo la lluvia y las cosechas a sus tiempos, dándoos comida y alegría en abundancia” (Hch 14,17). San Pablo afirma en Atenas que Dios “no está lejos de ninguno de nosotros, pues en él vivimos, nos movemos y existimos” (Hch 17,27-28).

Dios sigue dando testimonio de sí mismo aquí y ahora. Basta abrir los ojos para percibir la belleza y armonía de un amanecer, la serena llegada del ocaso, la explosión de luz y de color de la naturaleza viva. Basta con apreciar los gestos de generosidad y de sacrificio de tantas personas sencillas y buenas con las que convivimos cada jornada.

El dolor de los inocentes, el sufrimiento injusto, la sinrazón violenta y fratricida, el hambre de tantos pueblos y generaciones, el desequilibrio irracional, nos estremecen y conmueven. Esperamos y anhelamos una respuesta. Acudimos a Dios buscando una luz. Y Dios nos responde no a través de un razonamiento, sino por medio de una presencia que acompaña, sostiene, ilumina y orienta.

El testimonio auténticamente creíble es genuinamente cordial. Se trata de recordar, de pasar por el corazón una experiencia latente, escondida, pero eficaz y manifiesta. Los cristianos anunciamos a Alguien que ya está presente, activo y operante.

El testimonio es un don que Dios nos concede. La misión es una tarea que se nos confía, una responsabilidad que se nos ofrece, un compromiso compartido. Dios habla siempre a través de testigos porque desea compartir con nosotros su vida.

Recibid mi cordial saludo y mi bendición.

+Julián Ruiz Martorell,

Obispo de Jaca y de Huesca

Mons. Julián Ruiz Martorell
Acerca de Mons. Julián Ruiz Martorell 334 Artículos
D. Julián RUIZ MARTORELL nació en Cuenca el 19 de enero de 1957. Desde pequeño vive en Zaragoza. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza, siendo alumno del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). Fue ordenado sacerdote en Zaragoza el 24 de octubre de 1981. Encargos pastorales desempeñados: 1981-1983: Ecónomo de Plasencia de Jalón y Encargado de Bardallur; 1983: Encargado de Bárboles, Pleitas y Oitura; 1983-1988: Durante sus estudios en Roma, Capellán de las Religiosas "Battistine"; 1988-1993: Adscrito a la Parroquia de Santa Rafaela María, en Zaragoza; 1991-2005: Director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar"; 1994-2010: Capellán de la comunidad religiosa del Colegio Teresiano del Pilar; 1998-2005: Director del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón; 1999-2005: Director del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín"; 2007-2010: Delegado de Culto y Pastoral de El Pilar. Fue nombrado obispo de Huesca y de Jaca el 30 de diciembre de 2010. En ese momento desempeñaba los siguientes cargos y tareas: Profesor de Sagrada Escritura del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (1988), del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar" (1988) y del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín" (1988); Miembro del Consejo Diocesano de Pastoral (1993); Miembro del Consejo Presbiteral (1998); Canónigo de la Catedral Basílica "Nuestra Señora del Pilar" de Zaragoza (2004); Miembro del Colegio de Consultores (2005) y Secretario del Consejo Presbiteral; y Vicario General de la Archidiócesis (2009). Fue ordenado obispo en la S. I. Catedral de Huesca el 5 de marzo de 2011. Tomó posesión de la diócesis de Jaca al día siguiente en la S. I. Catedral de esta diócesis.