Perseveremos en la doctrina de los Apóstoles

Mons. VivesMons. Joan E. Vives      Con mucha alegría celebramos la solemnidad de los apóstoles San Pedro y San Pablo, columnas de la Iglesia, que son aquellos que la iniciaron en la fe cristiana. Haciendo memoria de la ejemplaridad única de su vida y de su glorioso martirio, toda la Iglesia vuelve hoy a la fuente de donde ha nacido, para encontrar la frescura y el entusiasmo de aquella primera hora de la fe cristiana. Y en realidad, la fuente sólo es una: ¡Cristo Vivo, Resucitado! «Jesucristo es el corazón de la Iglesia, todo su bien» (San Juan Pablo II).

«Pedro fue el líder en la confesión de la fe; Pablo, el que la llevó a plena luz. Pedro instituyó la primera Iglesia con el resto de Israel; Pablo evangelizó a los otros pueblos llamados a la fe», canta el prefacio de la fiesta. Pedro dio testimonio, llevado por la revelación del Padre: «Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo«. Y Jesús le respondía: «Bienaventurado tú, Simón… Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia» (Mt 16,18). Pedro es la roca sobre la que se apoya para siempre la fe y la unidad de la Iglesia. Y Pablo fue llamado a ser apóstol de los paganos, anunciador de la gracia de Cristo, infatigable constructor de comunidades animadas por el Espíritu de Dios. Y los apóstoles son el eslabón para que nosotros podamos encontrar de verdad a Cristo. Para ambos vale la expresión sintética de Pablo: «Para mí vivir es Cristo» (Fil 1,21).

Hoy no podemos dejar de sentirnos afectivamente cerca del Santo Padre Francisco, el sucesor de Pedro, «el siervo de los siervos de Dios», título tan exacto que comenzó a usar el Papa San Gregorio Magno. El Catecismo de la Iglesia Católica (CIC) nos ayuda a entender y apreciar su gran misión, sin ninguna reticencia, ya que nos lo dice con claridad: «Cristo, «Piedra viva» (1Pe 2, 4), asegura a su Iglesia, edificada sobre Pedro, la victoria sobre los poderes de la muerte. Pedro, a causa de la fe confesada por él, será la roca inquebrantable de la Iglesia. Tendrá la misión de custodiar esta fe ante cualquier desfallecimiento y de confirmar en ella a sus hermanos» (CIC 552). «Este oficio pastoral de Pedro y de los demás apóstoles pertenece a los cimientos de la Iglesia. Se continúa por los obispos bajo el primado del Papa» (CIC 881). «El Sumo Pontífice, obispo de Roma y sucesor de San Pedro, es el principio y fundamento perpetuo y visible de unidad, tanto de los obispos como de la muchedumbre de los fieles. El Pontífice Romano, en efecto, tiene en la Iglesia, en virtud de su función de Vicario de Cristo y Pastor de toda la Iglesia, la potestad plena, suprema y universal, que puede ejercer siempre con entera libertad. «(CIC 882).

Amemos a nuestro Papa actual, con un corazón abierto y receptivo. Roguemos por el Papa Francisco y por sus intenciones. Escuchemos y leamos sus enseñanzas, que reclaman obediencia y acogida filial. Imitemos sus gestos y ejemplos en lo que podamos. Y ofrezcámosle nuestra ayuda solidaria con el donativo de la colecta de hoy, que llamamos «óbolo de San Pedro», costumbre muy antigua iniciada por los anglosajones después de su conversión en el siglo VIII, cuando, agradecidos, decidieron enviar al Papa el «denarius sancti Petri» (dinero de San Pedro) y pronto se difundió por toda Europa. Esta ofrenda al Papa, la utiliza para obras misioneras e iniciativas humanitarias, así como para sostener las actividades de la Santa Sede, ayudar a las diócesis pobres, o a los religiosos y fieles que pueden pasar dificultades. Hoy podemos rezar por el Papa Francisco, unirnos con afecto a su misión y colaborar con sus obras de caridad.

+ Joan E. Vives

Arzobispo de Urgell

Mons. Joan E. Vives
Acerca de Mons. Joan E. Vives 293 Artículos
Nació el 24 de Julio de 1949 en Barcelona. Tercer hijo de Francesc Vives Pons, i de Cornèlia Sicília Ibáñez, pequeños comerciantes. Fue ordenado presbítero en su parroquia natal de Sta. María del Taulat de Barcelona. Elegido Obispo titular de Nona y auxiliar de Barcelona el 9 de junio de 1993, fue ordenado Obispo en la S.E. Catedral de Barcelona el 5 de septiembre de 1993. Nombrado Obispo Coadjutor de la diócesis de Urgell el 25 de junio del 2001. Tomó Posesión del cargo el 29 de julio, en una celebración presidida por Mons. Manuel Monteiro de Castro, Nuncio Apostólico en España y Andorra. El día 12 de mayo del año 2003, con la renuncia por edad del Arzobispo Joan Martí Alanis, el Obispo Coadjutor Mons. Joan-Enric Vives Sicília pasó a ser Obispo titular de la diócesis de Urgell y copríncipe de Andorra. El 10 de julio del 2003 juró constitucionalmente como nuevo Copríncipe de Andorra, en la Casa de la Vall, de Andorra la Vella. El 19 de marzo del 2010, el Papa Benedicto XVI le otorgó el titulo y dignidad de Arzobispo "ad personam". Estudios: Después del Bachillerato cursado en la Escuela "Pere Vila" y en el Instituto "Jaume Balmes" de Barcelona, entró al Seminario de Barcelona en el año 1965 donde estudio humanidades, filosofía y teología, en el Seminario Conciliar de Barcelona y en la Facultad de Teología de Barcelona (Sección St. Pacià). Licenciado en Teología por la Facultad de Teología de Barcelona, en diciembre de 1976. Profesor de lengua catalana por la JAEC revalidado por el ICE de la Universidad de Barcelona en julio de 1979. Licenciado en Filosofía y ciencias de la educación -sección filosofía- por la Universidad de Barcelona en Julio de 1982. Ha realizado los cursos de Doctorado en Filosofía en la Universidad de Barcelona (1990-1993).