En la fiesta de San Pedro y San Pablo

Mons. Alfonso MilianMons. Alfonso Milián        Como seguramente recordaréis, hace pocos meses los obispos españoles viajamos a Roma para hacer la “visita ad límina”, es decir, la visita a los sepulcros de los apóstoles Pedro y Pablo, columnas de la Iglesia, y para entrevistarnos con el Papa.

Hoy celebramos la fiesta de estos dos grandes apóstoles. Pedro, hombre apasionado y frágil, fue elegido como “roca” o fundamento sobre el que Cristo quiso asentar su Iglesia. Pagó este servicio con la persecución, la cárcel y muerte. Pero fue el amigo entrañable de Jesús; arrepentido, impetuoso y generoso, reconoció a Jesús como “el Cristo, el Hijo de Dios vivo”, porque el Padre así se lo había revelado.

Pablo, perseguidor acérrimo de todo lo cristiano, fue derribado por Jesús en su camino hacia Damasco, y se entregó sin reservas a la causa del Evangelio. Apóstol fogoso e incansable, recorrió el mundo entonces conocido para anunciar a Jesús. Era consciente de que había recibido una misión que no podía defraudar: “Ay de mi si no evangelizare”, reconocía en una de sus cartas.

Cristo constituyó con sus discípulos más cercanos un grupo estable, una especie de “colegio” que sería el germen de la Iglesia. Entre ellos eligió a Pedro para ponerlo al frente. Y quiso que los sucesores de aquel “colegio”, el Papa y los Obispos, continuáramos la tarea de ser el principio y fundamento perpetuo y visible de la unidad de la Iglesia.

En esta festividad renovamos nuestra adhesión al Papa, sucesor de Pedro y vicario de Cristo en la tierra, sobre el que quiso edificar su Iglesia. Nuestro amor al Santo Padre ha de traducirse en obras, conformando nuestra mente y nuestra vida con las directrices, tan claras y evangélicas, que nos propone.

El Papa quiere una iglesia más misionera y evangelizadora, que no tenga miedo de salir a la calle: «prefiero una iglesia herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades». Quiere «una Iglesia centrada radicalmente en Jesucristo; una Iglesia pobre, sencilla y para los pobres; ellos tienen mucho que enseñarnos».

Subraya que ha de crecer la responsabilidad de los laicos superando el excesivo clericalismo. Reconoce la indispensable aportación de la mujer a la sociedad y a la Iglesia, por su sensibilidad, por su intuición y sus capacidades, y reconoce que «es necesario ampliar los espacios para una presencia femenina más incisiva en la Iglesia».

Sobre los retos que tiene el mundo actual, el Papa denuncia el vigente sistema económico: «es injusto en su raíz», dice; «es una economía que mata porque predomina la ley del más fuerte. Vivimos en una nueva tiranía donde impera la especulación financiera, una corrupción ramificada y una evasión fiscal egoísta».

Denuncia los ataques a la libertad religiosa y la persecución de los cristianos y promueve «el diálogo interreligioso, especialmente con el Islam, condición necesaria para la paz en el mundo…, teniendo en cuenta la libertad que los creyentes del Islam gozan en los países occidentales». El Papa nos invita a abrazar a este mundo con la ternura y misericordia del Evangelio como fuente de alegría y de esperanza para la humanidad.

Con mi afecto y bendición. Felices y gratas vacaciones de verano.

+ Alfonso Milián Sorribas
Obispo de Barbastro-Monzón

Mons. Alfonso Milián Sorribas
Acerca de Mons. Alfonso Milián Sorribas 101 Artículos
Mons. Alfonso Milián Sorribas nació el 5 de enero de 1939 en La Cuba, provincia de Teruel y diócesis de Teruel y Albarracín. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza y fue Ordenado sacerdote el 25 de marzo de 1962. En 1992 obtuvo la Licenciatura en Teología Catequética por la Facultad de Teología ‘San Dámaso’ de Madrid, con la tesina «La iniciación a la dimensión contemplativa del catequista por medio de la oración de Jesús». La segunda parte de la misma fue publicada en 1993, en la revista ‘Jesus Cáritas’ con el título «La invocación del nombre de Jesús, camino de encuentro con el Padre». Además del español, conoce el francés. Después de su ordenación, ha desempeñado los siguientes cargos: - 1962–1969:Párroco de Azaila (Teruel); - 1962–1967:Coadjutor de la Parroquia de La Puebla de Hijar (Zaragoza); - 1967–1969:Encargado de las Parroquias de Vinaceite (Teruel) y Almochuel (Zaragoza); - 1969–1983:Párroco de ‘San Pío X’ en Zaragoza; - 1970–1976:Delegado de Cáritas de Arrabal (Zaragoza); - 1978–1990:Miembro del Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Zaragoza; - 1980–1981:Consiliario del Movimiento ‘Junior’; - 1982–1990:Vicario Episcopal de la Vicaría IV de la Archidiócesis de Zaragoza; - 1992–1996:Delegado Diocesano de Apostolado seglar y Consiliario Diocesano del Movimiento ‘Junior’; - 1992–1998:Delegado Diocesano de Pastoral Vocacional; - 1996–2004:Vicairo Episcopal de la Vicaría II; - 1998–2004:Consiliario de ‘Manos Unidas’; - Nombrado Obispo Auxiliar de Zaragoza el 9 de noviembre de 2000 y elegido para la sede titular de Diana, recibió la ordenación Episcopal el 3 de diciembre de 2000. - El 11 de noviembre de 2004, el Nuncio Apostólico en España comunicó al Administrador Diocesano el nombramiento de Don Alfonso Milián para la sede barbastrense-montisonense, de la que tomó posesión el 19 de diciembre de 2004 en la catedral de Barbastro. - En la Conferencia Episcopal es miembro de la Comisión Episcopal de Asuntos Sociales y Obispo Delegado para Cáritas Española.