Día del papa Francisco

Mons. Antonio AlgoraMons. Antonio Algora       Me gusta este Papa!». Quizá sea la frase más repetida del momento actual… sus gestos, lo que dice, cómo lo dice… Cuando das un paso más en la conversación y dejas caer ¿pero qué dice? Te puedes encontrar con alguna palabra, algún gesto, alguna anécdota y poco más. Pues bien, en el día en que la Iglesia conmemora a san Pedro y san Pablo tenemos la ocasión de pararnos a pensar por qué la Iglesia celebra «el Día del Papa» y dirige al Señor la oración por su persona: ¡Que le dé acierto en sus decisiones! ¡Que le guarde la salud y le salve de todos los peligros! ¡Que le hagamos caso y seamos dóciles a su magisterio! ¡Que den resultado sus gestiones con los dignatarios de las naciones con los que trata y avance la paz y la justicia!

En este año y pico que está con nosotros como obispo de Roma, así le gusta llamarse a él, los acontecimientos se han sucedido vertiginosamente y con tantos frentes que ha abierto en la renovación de la Iglesia se nos pueden ocurrir miles de peticiones, si bien escuchándole todo se simplifica y se torna fácil: ¡Rezad por mí!, fue su última palabra cuando nos reunimos con él en la pasada Visita ad limina, en Roma. Y eso os pido hoy que hagáis. ¡Recemos por el papa Francisco!

Aunque me parece que está más interesado en que recemos que en que lo hagamos por él. ¡Estar con el Señor! ¡Comunicar su presencia! Está en la base de sus gestos, de lo que dice, de cómo lo dice… de la alegría que comunica su persona. Nos lo ha dicho si le queremos oír: «La alegría del evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría»: son las primeras palabras de su exhortación primera a toda la Iglesia.

Ciertamente es día de dar gracias a Dios por el regalo que es cada Papa para la Iglesia. Lo hemos comprobado en los Papas que hemos conocido los que ya somos mayores. Pero, y querría que pusierais atención en este “pero”, por encima de sus características y estilos personales, el Obispo de Roma puesto por Jesucristo para edificar su Iglesia («Tu eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia», que dijo Jesús al apóstol Pedro), el gran regalo, el gran don es la Iglesia misma encarnada por personas concretas que somos los bautizados con misiones concretas pues somos los que nos hemos encontrado con Jesús… Ah, y más gente de buena voluntad que, aun sin conocer a Jesucristo, realiza la voluntad de Dios en su vida aun sin saberlo y se encuentra dentro del Reino de Dios, del Reino de la justicia y la paz, del Reino de la Verdad y la Vida, del Reino de la Gracia, de la Santidad y el Amor.

Además, la Solemnidad de la Iglesia une a san Pedro y san Pablo y también nos debe decir mucho este detalle para seguir agradeciendo a Dios el estilo predicador, misionero y comunicativo del papa Francisco, que san Pablo tuvo. «No balconeen la vida» nos ha dicho y él predica con el ejemplo y se mete en medio de todos los extremos difíciles de las penurias y flaquezas humanas, en el lío donde se puede decir una palabra y comprometer un futuro en favor de la solución de los problemas. ¡Que bien resumen estas palabras su papado: «Sólo gracias a ese encuentro —o reencuentro— con el amor de Dios, que se convierte en feliz amistad, somos rescatados de nuestra conciencia aislada y de la autorreferencialidad. Llegamos a ser plenamente humanos cuando somos más que humanos, cuando le permitimos a Dios que nos lleve más allá de nosotros mismos para alcanzar nuestro ser más verdadero. Allí está el manantial de la acción evangelizadora. Porque, si alguien ha acogido ese amor que le devuelve el sentido de la vida, ¿cómo puede contener el deseo de comunicarlo a otros?» ¡Feliz Día del Papa! Recemos por él.

Vuestro obispo,

† Antonio Algora

Obispo de Ciudad Real

Mons. Antonio Algora
Acerca de Mons. Antonio Algora 193 Artículos
D. Antonio Ángel Algora Hernando nació en La Vilueña (Zaragoza), el 2 de octubre de 1.940. Cursó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Madrid. El 23 de diciembre de 1.967 fue ordenado de sacerdote y quedó incardinado en la que entonces era Archidiócesis de Madrid-Alcalá y hoy son tres diócesis: Madrid, Alcalá y Getafe. Desde 1968 a 1.973 fue Consiliario de las Hermandades del Trabajo en Alcalá.de Henares. Trasladado a Madrid como Consiliario de los jóvenes de Hermandades, sustituyó al fundador, D. Abundio García Román, en 1.978, como Consiliario del Centro de Madrid. El 9 de octubre de 1.984 fue nombrado Vicario Episcopal de la Vicaría VIII de la Archidiócesis de Madrid. El 20 de Julio de 1.985 fue nombrado Obispo de Teruel y Albarracín. Recibió la consagración episcopal el 29 de septiembre de ese mismo año. Su especialidad académica es la Sociología. En la Conferencia Episcopal Española es miembro del Consejo de Economía y como tal, responsable del Secretariado para el Sostenimiento Económico de la Iglesia. Además, es vocal de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, y responsable del Departamento de Pastoral Obrera.