El Sacramento de la Penitencia

Segovia Obispo Ángel RubioMons. Ángel Rubio       Con frecuencia se entiende mal la penitencia. No tiene nada que ver con maltratarse o con los escrúpulos. La penitencia no es estar dando vueltas sobre lo mala persona que soy. La penitencia nos libera y nos anima a empezar de nuevo.

No es correcto pensar que deberíamos vivir de modo que nunca necesitáramos el perdón. «Aceptar nuestra debilidad, pero permanecer en camino, sin rendirnos, sino avanzando y convirtiéndonos constantemente mediante el sacramento de la Reconciliación para volver a comenzar y de este modo crecer para el Señor, madurando en nuestra comunión con él» (Benedicto XVI).

Si todo el mensaje de la Salvación es Buena Noticia, el anuncio del perdón que el Padre nos ofrece por Jesús ha de ser jubiloso. Así se desprende de la actitud de Cristo con los pecadores y de las parábolas de la misericordia (cf. Lc 15).

Como todo sacramento, el de la Penitencia aumenta la gracia —la vida y energía del Espíritu Santo— que dinamiza la conversión progresiva. Se ha de evitar la presentación del sacramento como un medio de corrección automática del pecado. Nos preparamos para un Sacramento cuya celebración puede repetirse y en el cual festejamos nuestras conversiones progresivas y el repetido perdón de Dios Padre, por mediación de Jesús en su Iglesia.

El Catecismo de la Iglesia Católica al explicar este sacramento comienza enumerando los distintos nombres que recibe este sacramento y los explica brevemente. Es denominado también sacramento de conversión, sacramento de la confesión, o del perdón (nn. 1423-1424). Hace referencia a las diversas formas de vivir la Penitencia, como virtud, y subraya el aspecto eclesial del perdón y la reconciliación con la Iglesia según la doctrina del Concilio Vaticano II (cf. LG 11).

Explica el tema de las indulgencias como extensión de los efectos del Sacramento y destaca que la confesión individual, seguida de la absolución, es el único medio ordinario para la reconciliación con Dios y con la Iglesia (n. 1497). Sin descartar cuando así lo requieran las circunstancias, otras formas de celebración (n. 1483).

«Cristo instituyó el sacramento de la Penitencia en favor de todos los miembros pecadores de su Iglesia, ante todo para los que después del Bautismo, hayan caído en el pecado grave y así hayan perdido la gracia bautismal y lesionado la comunión eclesial. El sacramento de la Penitencia ofrece a éstos una nueva posibilidad de convertirse y de recuperar la gracia de la justificación. Los Padres de la Iglesia presentan este sacramento como «la segunda tabla (de salvación) después del naufragio que es la pérdida de la gracia». (CCE n. 1446).

El Papa Francisco nos ha dicho que el sacramento de la Penitencia nos introduce en dos elementos esenciales de la vida cristiana: “revertirnos del hombre nuevo y permanecer en el amor”. El amor de Jesucristo dura  siempre; no terminará nunca, pues es la vida misma de Dios. Este amor vence al pecado y da la fuerza para levantarse y para volver a empezar, porque con el perdón el corazón se renueva y se rejuvenece. Todos lo sabemos: nuestro Padre jamás se cansa de amar, y sus ojos no se le van cerrando cuando otea el canino que lleva a casa para ver si regresa el hijo que se fue y se perdió. Podemos hablar de la esperanza de Dios: nuestro Padre nos espera siempre; no solo nos deja la puerta abierta, sino que nos espera y quiere que nosotros difundemos siempre este amor.

+ Ángel Rubio Castro

Obispo de Segovia

Mons. Ángel Rubio Castro
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Nace en Guadalupe (Cáceres), Archidiócesis de Toledo, el 18 de abril de 1939. Entró en el Seminario Menor diocesano de Talavera de la Reina (Toledo) desde donde pasó al Seminario Mayor “San Ildefonso” para realizar los estudios eclesiásticos. Fue ordenado sacerdote en Toledo el 26 de julio de 1964. Obtuvo la Licenciatura en Teología en Madrid, por la Universidad Pontificia de Comillas y en Salamanca la Diplomatura en Catequética por el Instituto Superior de Pastoral. Es Doctor en Catequética por la Universidad Pontificia de Salamanca. CARGOS PASTORALES Tanto su ministerio sacerdotal como el episcopal han estado vinculados a la diócesis de Toledo. Como sacerdote desempeñó los siguientes cargos: de 1964 a 1973, coadjutor de la parroquia de Santiago el Mayor; 1971, Secretario de la Visita Pastoral; 1972, director del Secretariado Diocesano de Catequesis; en 1973 es nombrado capellán y profesor de la Universidad Laboral de Toledo, Beneficiado de la Santa Iglesia Catedral primada, cargo que desempeñó hasta el 2000, y profesor de Catequética en el Seminario Mayor, donde fue docente hasta su nombramiento episcopal. Además, de 1977 a 1997 fue Vicario Episcopal de Enseñanza y Catequesis; de 1982 a 1991 profesor de Religión en el Colegio diocesano “Ntra. Sra. de los Infantes”; en 1983, capellán de las Religiosas Dominicas de Jesús y María; de 1997 a 2000 es designado subdelegado diocesano de Misiones y en el año 2000 delegado diocesano de Eventos y Peregrinaciones, Profesor de Pedagogía General y Religiosa en el Instituto Teológico de Toledo, Delegado Episcopal para la Vida Consagrada y Canónico de la Catedral, cargos que desempeñó hasta 2004. El 21 de octubre de 2004 se hacía público su nombramiento como Obispo titular de Vergi y Auxiliar de la Archidiócesis de Toledo. El 12 de diciembre del mismo año recibió la consagración episcopal. El 3 de noviembre de 2007 se hacía público el nombramiento como Obispo de Segovia, sede de la que tomó posesión el 9 de diciembre de ese mismo año. El Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis de Segovia el 12 de noviembre de 2014, aunque continuó como administrador apostólico hasta el 20 de diciembre, día de la toma de posesión de su sucesor. Es Consiliario Nacional para Cursillos de Cristiandad. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Liturgia desde marzo de 2017. Anteriormente, ha sido miembro de las Comisiones Episcopales de Enseñanza (desde 2005) y de Apostolado Seglar (desde 2011). También ha sido miembro, de 2005 al 2011, de Vida Consagrada.