¿Dónde apoyas tu esperanza?

Mons. Alfonso MilianMons. Alfonso Milián       Más de una vez me ha hecho pensar la frase de Tales de Mileto: la esperanza es el único bien común a todos los seres humanos, y aquellos que lo han perdido todo aún la poseen. Nosotros decimos que la esperanza es lo último que se pierde, porque vivir
sin esperanza sería desintegrase como persona, como estar muertos en vida. Cada uno tiene sus razones para alimentar su esperanza; razones que le sirven de faro que orienta, estimule y marca el rumbo. ¿Cuáles son nuestras razones?

Los cristianos asentamos nuestra esperanza en Cristo: Él es el camino, la verdad y la vida. Seguir su estilo de vida sencillo, entregado y amoroso hacia los necesitados, ha de llenar nuestros corazones y darnos razones para vivir. Este encuentro con Cristo lo vivimos de un modo especial en la Eucaristía, cuya fiesta del Corpus Christi hoy celebramos.

Si seguimos las huellas de Cristo, viviendo con sencillez y preocupados y ocupados en fomentar el bien común, abrimos caminos de esperanza hacia un mundo nuevo en el que las personas sean lo primero, antes que el dinero y el poder. Pensamos que hay otra forma de entender la economía y la sociedad, basada en la prioridad de lo comunitario y en la preocupación por el bien común.

Hay quienes se pasan la vida buscando ser importantes; otros, en cambio, piensan que lo son cuando para ellos cualquier persona es importante. Algunos se pasan la vida acumulando riquezas; otros tratan de ser una riqueza para los demás. Hay quienes se pasan la vida buscando su propio bienestar; otros lo encuentran al preocuparse por el bienestar de sus semejantes. No faltan los que se pasan la vida
lamentando las malas noticias; otros intentan ser buena noticia para los que viven con ellos. Muchos se pasan la vida buscando la felicidad; pero otros se preocupan por construirla. ¿En cuáles te ves reflejado?

Los primeros cristianos marcaron el camino a seguir en nuestras comunidades: el grupo de los creyentes pensaban y sentían lo mismo, y nadie consideraba como propio nada de lo que poseía, sino que tenían en común todas las cosas. Una comunidad así, que vive este estilo de vida, es una comunidad que contagia esperanza. Además sabe dar razones de su esperanza.

Estoy convencido de lo que nos decía el papa Benedicto XVI: «Quien no conoce a Dios, aunque tenga múltiples esperanzas, en el fondo está sin la gran esperanza del ser humano, esa esperanza que resiste a pesar de todas las desilusiones y contrariedades, esa esperanza que es el Dios que nos ha amado y que nos sigue amando hasta el extremo.

Quien ha sido tocado por el amor de Dios empieza a intuir lo que quiere decir la palabra esperanza». Y el papa Francisco nos invita a «ser personas con esperanza siguiendo a Jesús sabiendo que él nos acompaña y nos carga sobre sus hombros. Ahí reside nuestra alegría, la esperanza que hemos de llevar a este mundo. Y, por favor, no os dejéis robar la esperanza. Esa que nos de Jesús».

Que la presencia de Jesús en la Eucaristía, en esta fiesta de la Caridad, nos dé fuerzas para ayudar a los hermanos y compartir nuestros bienes con los necesitados.

Con mi afecto y bendición.

+ Alfonso Milián Sorribas
Obispo de Barbastro-Monzón

Mons. Alfonso Milián Sorribas
Acerca de Mons. Alfonso Milián Sorribas 101 Artículos
Mons. Alfonso Milián Sorribas nació el 5 de enero de 1939 en La Cuba, provincia de Teruel y diócesis de Teruel y Albarracín. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza y fue Ordenado sacerdote el 25 de marzo de 1962. En 1992 obtuvo la Licenciatura en Teología Catequética por la Facultad de Teología ‘San Dámaso’ de Madrid, con la tesina «La iniciación a la dimensión contemplativa del catequista por medio de la oración de Jesús». La segunda parte de la misma fue publicada en 1993, en la revista ‘Jesus Cáritas’ con el título «La invocación del nombre de Jesús, camino de encuentro con el Padre». Además del español, conoce el francés. Después de su ordenación, ha desempeñado los siguientes cargos: - 1962–1969:Párroco de Azaila (Teruel); - 1962–1967:Coadjutor de la Parroquia de La Puebla de Hijar (Zaragoza); - 1967–1969:Encargado de las Parroquias de Vinaceite (Teruel) y Almochuel (Zaragoza); - 1969–1983:Párroco de ‘San Pío X’ en Zaragoza; - 1970–1976:Delegado de Cáritas de Arrabal (Zaragoza); - 1978–1990:Miembro del Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Zaragoza; - 1980–1981:Consiliario del Movimiento ‘Junior’; - 1982–1990:Vicario Episcopal de la Vicaría IV de la Archidiócesis de Zaragoza; - 1992–1996:Delegado Diocesano de Apostolado seglar y Consiliario Diocesano del Movimiento ‘Junior’; - 1992–1998:Delegado Diocesano de Pastoral Vocacional; - 1996–2004:Vicairo Episcopal de la Vicaría II; - 1998–2004:Consiliario de ‘Manos Unidas’; - Nombrado Obispo Auxiliar de Zaragoza el 9 de noviembre de 2000 y elegido para la sede titular de Diana, recibió la ordenación Episcopal el 3 de diciembre de 2000. - El 11 de noviembre de 2004, el Nuncio Apostólico en España comunicó al Administrador Diocesano el nombramiento de Don Alfonso Milián para la sede barbastrense-montisonense, de la que tomó posesión el 19 de diciembre de 2004 en la catedral de Barbastro. - En la Conferencia Episcopal es miembro de la Comisión Episcopal de Asuntos Sociales y Obispo Delegado para Cáritas Española.