Corpus las tres ces: Confesión, comunión, caridad

Mons. Francesc Pardo i ArtigasMons. Francesc Pardo i Artigas       La Eucaristía es comunión con Cristo, confesión de su presencia y, al mismo tiempo, comunión con los hermanos.

Es necesario recibir a Cristo para estar unido a Él, en comunión; es necesario adorar a Cristo, presente en la reserva eucarística, y es necesario acogerlo en los hermanos, preferentemente entre los más necesitados. 

Desde la renovación conciliar nos hemos esforzado en cuidar las celebraciones de la Eucaristía, según las posibilidades de cada parroquia. Y lo hemos hecho bien. Es el gran tesoro que tenemos, el Señor mismo nos lo ha dejado, pese a que algunos hermanos en la fe no hayan descubierto la necesidad de participar  de él habitualmente. En realidad se ha conseguido una mayor participación y una menor presencia pasiva. 

De todas formas, es posible que no hayamos insistido lo suficiente en fomentar y facilitar la adoración a Cristo realmente presente en la reserva del sagrario o en las denominadas “exposiciones del Santísimo”. Se pueden aducir razones prácticas e, incluso, razones que algunos han calificado de “pastorales” para no facilitar o favorecer tales prácticas. 

Entre las razones prácticas podemos señalar el vandalismo, robos, pintadas que han sufrido algunas iglesias en los últimos tiempos…  Por ello, y al no ser capaces de encontrar la forma de asegurar que no se produzcan tales pràcticas, las iglesias permanecen cerradas durante muchas horas y no facilitan la “visita al Santísimo”. 

Entre las susodichas “razones pastorales”, el hecho de no proponer habitualmente la plegaria de adoración ante el Santísimo no es consecuencia —pienso—, de una falta de fe en la presencia del Señor, sino por una difundida convicción de que tal práctica está reservada a unos días muy y muy especiales. Quizás también porque algunos consideran que es una práctica piadosa de otros tiempos, aunque también podría pensarse lo contrario, ante su necesidad hoy en día. Por razones precisamente pastorales convendría fomentar la plegaria ante el Santísimo. 

Permitidme una experiencia personal en relación con la fiesta del Corpus. En una de las parroquias en las que ejercí como párroco, confeccionaban una magnífica alfombra floral, no para el paso del Señor, sino únicamente para ser contemplada por los visitantes. ¡Qué lástima!, les dije. ¿Por qué no recuperamos la procesión, aunque sólo sea en un pequeño recorrido, para compensar vuestro trabajo y para que la pise Jesús? Así se hizo, para alegría de muchos. 

No es que Jesucristo necesite la plegaria de adoración al Santísimo, somos nosotros quines la necesitamos. 

Corpus nos permite vivir, al mismo tiempo, la presencia de Jesús entre los más necesitados y vulnerables, aquellos que van quedando en la cuneta de la vida y a los que hay que rescatar. Y tanto más este año, en que nos disponemos a celebrar el cincuentenario de la fundación de nuestra Cáritas Diocesana. 

Reconocer a Cristo en los hermanos con necesidades, sean las que sean, está profundamente unido al reconocimiento de Cristo en la Eucaristía, donde compartimos su cuerpo, el pan partido y repartido. Desde siempre se ha vinculado Eucaristía con Caridad, comunión con Cristo y los hermanos. 

En la Iglesia partimos el pan y lo repartimos especialmente por medio de Cáritas, de sus acciones y propuestas. Tu, yo… somos Cáritas, aunque no  trabajemos directamente en la institución, por ello debemos contribuir generosamente a sus sostenimiento. 

Corpus: adoremos al Señor, presente en la Eucaristía. ¡Reconozcámosle  y acojámoslo en los hermanos!

 + Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 371 Artículos
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.