Con motivo del fin de la Asamblea Diocesana

Mons. Raul BerzosaMons. Raúl Berzosa      Como obispo, padre y hermano, “ante todo, doy gracias al Señor por todos vosotros” (Rm1, 8). Vuestra presencia e implicación, durante la Asamblea Diocesana, han sido un regalo para mi ministerio, porque en la sencillez de nuestros encuentros me habéis hecho sentir, como decía San Agustín, que,“con vosotros, soy cristiano; y, para vosotros, obispo”. Con gozo y con responsabilidad.

Hemos experimentado juntos que el Espíritu ha soplado y nos ha invitado a “dejar a Dios ser más Dios”, y nos ha llamado a ser, en su Iglesia, hijos en el Hijo, hermanos en su mismo Amor, y enviados en su misma Misión. Como en el libro del Apocalipsis, “hemos escuchado lo que el Espíritu dice a su Iglesia”:que nos dejemos transformar en el hondón de nuestro ser; y que experimentemos “el gusto espiritual de ser pueblo”, como luz, sal, y fermento; para empujar la marcha del Reino de Dios, para renovar esta Iglesia y para transformar desde el Evangelio nuestra tierra.

El Papa Francisco ha escrito que: “Cristo llama a la Iglesia, peregrinante, hacia una perenne conversión de comunión misionera”. Dejemos que el Señor, con su Espíritu, transforme, no sólo nuestros corazones sino también nuestras estructuras pastorales. ¡No tengamos miedo! La situación que vivimos es un “kairós”, un momento de gracia, y un signo de los tiempos que, desde la fe, nos invita a la esperanza.

¡Pongamos todo en las manos de Dios! Para que, lo que el Espíritu “comenzó en nosotros, Él mismo lo lleve a buen término”. Que Él dirija en adelante nuestros pasos. Él, que, con amor desbordante, ha querido regalarnos, en esta Asamblea Diocesana, no sólo “desafíos” sino también ha acogido nuestros nombres y rostros, las palabras y los gestos, los modos de estar como familia y la celebración en “su mesa”, las risas y los cantos, la oración y los horizontes de un futuro comprometido…

Seamos discípulos y misioneros que renuncien a la comodidad, como el ciego Bartimeo, y que rehúyan al ser meros espectadores. Escuchamos el “dadles vosotros de comer”, como en la multiplicación de los panes en el monte; porque no es propio del enviado contribuir “al estancamiento infecundo de la Iglesia”. Y, siguiendo juntos las huellas del Señor, abramos de par en par las puertas de nuestro corazón y de nuestras comunidades para crecer en la alegría y en el ideal del amor fraterno, en su paz y en su justicia. ¡Que nadie nos robe la fe, el amor y la esperanza! ¡Que nadie nos robe la alegría del Evangelio!

Como obispo de esta Iglesia del Señor, que camina en Ciudad Rodrigo, os envío a evangelizar como Iglesia materna y de puertas abiertas. Y, hoy, como Pueblo de Dios, os pregunto: 

1.- ¿Queréis participar activamente en comunidades eclesiales maduras, vivas y acogedoras, donde se experimente el amor fraterno de Jesucristo y se crezca en la fe y en la esperanza?…

2.- ¿Queréis ser creativos, abriendo, en fidelidad nuevos caminos de conversión misionera para el anuncio del Evangelio?…

3.- ¿Amaréis a esta tierra y a este pueblo, con profetismo, y estaréis cerca de nuestras gentes, tocando la carne de Jesús, pobre y llagada, y curando sus heridas?… 

Con mi agradecimiento, mi afecto y mi bendición,

+ Raúl Berzosa,

Obispo de Ciudad Rodrigo

Mons. Raúl Berzosa
Acerca de Mons. Raúl Berzosa 24 Artículos
Nació en Aranda de Duero (Burgos) el 22 de noviembre de 1957.Ha realizado los estudios eclesiásticos en el Seminario Menor de Burgos (1968-1974) y en la sede de Burgos de la Facultad Teológica del Norte de España (1974-1982), donde obtuvo el Doctorado en Teología Dogmática en 1984. Fue ordenado sacerdote el 8 de noviembre de 1982, en Valencia, por Su Santidad Juan Pablo II. De 1984 a 1987 realizó los cursos de Licenciatura en Derecho Canónico en la Pontificia Universidad de Santo Tomás de Aquino en Roma y los cursos diplomáticos en la Pontificia Academia Eclesiástica. Durante este período estudió Antropología Teológica en la Pontificia Facultad Teológica “Teresianum” y siguió un curso de periodismo en el Instituto Profesional “Lazio”, en Roma. CARGOS PASTORALES De 1982 a 1983 fue Vicario parroquial de Medina de Pomar (Burgos) y de 1983 a 1984 Párroco de Pampliega, Villazopeque, Palazuelos de Muñó, Barriode Muñó y Belbimbre (Burgos). Además, entre 1987-1993 ejerció como Delegado Diocesano de Medios de Comunicación; Director de la revista diocesana “Sembrar” y Director de los programas diocesanos de Radio COPE. También fue Director del Instituto de Teología para Laicos y del Instituto de Teología a Distancia. Entre 1987-2005 ha sido profesor de Teología Dogmática en la Facultad Teológica del Norte de España y Director del Instituto de Ciencias Religiosas “San Jerónimo”. Y de 1997 a 1998 Párroco de Arcos de la Llana y anejos y de Sotresgudo. De 1994 a 2005 fue Secretario de los Obispos de las diócesis de Castilla-León. y de 1993 a 2004 Pro-Vicario General y Vicario de Pastoral de la archidiócesis de Burgos. Fue nombrado Obispo auxiliar de Oviedo el 22 de marzo de 2005, recibiendo la ordenación episcopal el 14 de mayo del mismo año en la Catedral de Oviedo. El 20 de abril de 2009 fue elegido Administrador Diocesano de Oviedo. El 2 de febrero de 2011 Benedicto XVI le nombró Obispo de Ciudad Rodrigo tomando posesión de la diócesis el 9 de abril. En la CEE pertenece a la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social desde 2005 y a la Junta de Asuntos Jurídicos desde el año 2008.