Los religiosos y las religiosas en la Iglesia

Mons Ángel RubioMons. Ángel Rubio       La diócesis de Segovia tiene una larga y fecunda historia religiosa. Entre sus glorias más significativas cuenta con 15 monasterios de comunidades contemplativas. Distribuidos de esta manera: en la ciudad además de los monjes jerónimos, existen nueve comunidades femeninas de clausura y en la provincia son cinco comunidades de clausura.

Muchos de estos monasterios antiguos se conservan todavía y constituyen un patrimonio cultural de primera categoría. Aquí las religiosas/os hacen cuanto pueden para que ni por falta de recursos económicos ni por escasez de vocaciones a la vida consagrada, se cierre la casa de Dios ni se apaguen las voces que lo alaban durante el día y la noche.

La Iglesia Católica ha manifestado su solicitud por conservar este género de vida, no por mero afán conservacionista, sino porque sabe lo que significa un monasterio en toda la comunidad eclesial.

San Frutos, nuestro santo patrono, con sus hermanos San Valentín y Santa Engracia después de dar su patrimonio a los pobres, un día deciden marcharse al desierto, a unos 60 kilómetros al norte de Segovia en paraje inhóspito y solitario por donde discurre el Duratón. Allí levantan tres pobres ermitas y este lugar de impresionante belleza paisajística, cercano a Sepúlveda, llevan durante largos años vida de penitencia y contemplación, desde el silencio interior.

También hoy viviendo en silencio ante Dios, las comunidades monásticas apuntan hacia lo eterno en un mundo que vive en el cambio y la moda permanente. Son signos de lo profundo en medio de una sociedad sumergida en lo efímero y superficial. San Frutos en el Siglo VI y nuestras comunidades en el Siglo XXI, dan testimonio de lo único absoluto en una cultura volcada sobre lo múltiple e intranscendente. Estas comunidades, vueltas hacia Dios, pueden cuestionar, inquietar y evangelizar el mundo contemporáneo.

Estamos necesitados de comunidades claustrales que nos muestren que el silencio contemplativo son voces desde el interior para el mundo. La vida consagrada no es algo caduco, pasado, superado, vestigio de una Iglesia en extinción. Hay una valiente expresión de su vitalidad actual: su disponibilidad misionera.

Los religiosos y religiosas representan en la Iglesia un estado de vida que se remonta a los primeros siglos de su historia y que ha dado siempre, una y otra vez, abundantes y sabrosos frutos de santidad, de incisivo testimonio cristiano, de apostolado eficaz e incluso de aportación notable a la formación de un rico patrimonio de cultura y civilización en el ámbito de las diversas familias religiosas.

La Iglesia, que es el rostro visible de Cristo en el tiempo, acoge y nutre en su propio seno órdenes e institutos de estilo tan diverso para que todos juntos contribuyan a revelar la rica naturaleza y el dinamismo de los consagrados, el origen y la meta de su vida. El Vaticano II afirma: «El Pueblo de Dios, en efecto, no tiene aquí una ciudad permanente, sino que busca la futura. Por eso el estado religioso […] manifiesta también mucho mejor a todos los creyentes los bienes del cielo, ya presentes en este mundo. También da testimonio de la vida nueva y eterna adquirida por la redención de Cristo y anuncia ya la resurrección futura y la gloria del Reino de los cielos».

El mejor regalo para la Iglesia servidora del Evangelio seria contar con religiosos y religiosas testigos de Dios Padre, Dios Madre, Dios amigo y Dios Amor. Un Dios que sufre y llora en la carne de todos los que sufren y lloran. Cualquiera que sea su edad, ya estén jubilados o en activo, los religiosos y religiosas son testigos de la misericordia y de la ternura de Dios hacía todo ser humano. La vida consagrada tiene mucho futuro por delante.

+ Ángel Rubio Castro

Obispo de Segovia

Mons. Ángel Rubio Castro
Acerca de Mons. Ángel Rubio Castro 137 Artículos
Nace en Guadalupe (Cáceres), Archidiócesis de Toledo, el 18 de abril de 1939. Entró en el Seminario Menor diocesano de Talavera de la Reina (Toledo) desde donde pasó al Seminario Mayor “San Ildefonso” para realizar los estudios eclesiásticos. Fue ordenado sacerdote en Toledo el 26 de julio de 1964. Obtuvo la Licenciatura en Teología en Madrid, por la Universidad Pontificia de Comillas y en Salamanca la Diplomatura en Catequética por el Instituto Superior de Pastoral. Es Doctor en Catequética por la Universidad Pontificia de Salamanca. CARGOS PASTORALES Tanto su ministerio sacerdotal como el episcopal han estado vinculados a la diócesis de Toledo. Como sacerdote desempeñó los siguientes cargos: de 1964 a 1973, coadjutor de la parroquia de Santiago el Mayor; 1971, Secretario de la Visita Pastoral; 1972, director del Secretariado Diocesano de Catequesis; en 1973 es nombrado capellán y profesor de la Universidad Laboral de Toledo, Beneficiado de la Santa Iglesia Catedral primada, cargo que desempeñó hasta el 2000, y profesor de Catequética en el Seminario Mayor, donde fue docente hasta su nombramiento episcopal. Además, de 1977 a 1997 fue Vicario Episcopal de Enseñanza y Catequesis; de 1982 a 1991 profesor de Religión en el Colegio diocesano “Ntra. Sra. de los Infantes”; en 1983, capellán de las Religiosas Dominicas de Jesús y María; de 1997 a 2000 es designado subdelegado diocesano de Misiones y en el año 2000 delegado diocesano de Eventos y Peregrinaciones, Profesor de Pedagogía General y Religiosa en el Instituto Teológico de Toledo, Delegado Episcopal para la Vida Consagrada y Canónico de la Catedral, cargos que desempeñó hasta 2004. El 21 de octubre de 2004 se hacía público su nombramiento como Obispo titular de Vergi y Auxiliar de la Archidiócesis de Toledo. El 12 de diciembre del mismo año recibió la consagración episcopal. El 3 de noviembre de 2007 se hacía público el nombramiento como Obispo de Segovia, sede de la que tomó posesión el 9 de diciembre de ese mismo año. El Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis de Segovia el 12 de noviembre de 2014, aunque continuó como administrador apostólico hasta el 20 de diciembre, día de la toma de posesión de su sucesor. Es Consiliario Nacional para Cursillos de Cristiandad. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Liturgia desde marzo de 2017. Anteriormente, ha sido miembro de las Comisiones Episcopales de Enseñanza (desde 2005) y de Apostolado Seglar (desde 2011). También ha sido miembro, de 2005 al 2011, de Vida Consagrada.