Corpus Christi 2014

Ramón del HoyoMons. Ramón del Hoyo      Queridos fieles diocesanos:

1. El día 22, domingo, celebramos este año el día del Corpus, el misterio de la presencia de Cristo entre nosotros. Se hará presente en nuestros Altares y Custodias, paseará por las calles de las grandes y pequeñas ciudades, por los pueblos y núcleos, continuando viva la tradición de nuestros antepasados en la fe.

Habiéndose dignado Dios humanarse para restaurar la condición humana, no sólo murió por nosotros en la cruz, sino que discurrió el modo de quedarse de día y de noche en los sagrarios de nuestras iglesias, para recibir nuestra adoración y alimentarnos con su cuerpo y con su sangre.

Santo Tomás de Aquino, pregonero por antonomasia del gran misterio eucarístico, escribió que si en Belén y en el Calvario Cristo ocultaba su divinidad “letabat deitas”, en el Sacramento del Altar esconde hoy también su “humanitas”, su humanidad.

2. Este mismo gran teólogo y santo de la Iglesia, describió así los frutos saludables que nos ofrece Cristo Sacramentado:

a) Es alimento para nuestras almas. Este pan de los ángeles sustenta la vida espiritual del cristiano y la vigoriza de modo sorprendente. Así lo experimentan las almas eucarísticas.

b) Nos une e incorpora al Señor, en unión física y permanente, como sucede con los alimentos. En la Comunión Cristo nos une a su persona de forma que podemos decir con San Pablo “vivo yo, no soy yo, es Cristo quien vive en mí” (2 Cor 5, 15).

c) Nos comunica la misma vida de Dios, desde esa comunión misteriosa que nos hace realmente partícipes de la vida divina. Al hacerse hombre, el Verbo del Padre comunicó a su carne, a su humanidad santa, la vida divina. De aquí que, al recibir la carne del Redentor, recibamos también su vida divina que nos santifica y nos diviniza, podríamos decir.

d) Nos confiere el don de la inmortalidad. Al unirnos a Cristo por la comunión, vivimos su vida y se deposita en nosotros la semilla de la vida eterna, prenda de resurrección gloriosa que nos conduce a la eternidad.

3. Cuando en la Última Cena, en el Jueves Santo, Cristo lavó los pies a sus discípulos nos dejó el mandamiento nuevo del amor: “que os améis uno a otros; como yo os he amado, amaos también los unos a los otros” (Jn 13,34). Pero, dado que esto sólo es posible si permanecemos unidos a Él, como los sarmientos a la vida (cf. Lc 15, 18), decidió quedarse con nosotros en la Eucaristía para que pudiéramos nosotros permanecer en Él.

Por eso, cuantas veces recibimos su Cuerpo y su Sangre, su amor pasa a nosotros y nos capacita para entregar también nosotros la vida por nuestros hermanos (cf. 1 Jn 3, 16), para no vivir ya solo para nosotros mismos. El encuentro con el Señor en la Eucaristía es el manantial que renueva nuestra entrega de caridad, porque amar a Dios y al prójimo son inseparables.

4. La gran fiesta del Corpus es no sólo para adorar y alimentarnos de la Eucaristía sino también para pensar cómo es nuestra respuesta al amor de Dios para con nosotros, si es o no “con obras y según verdad” (1 Jn 3, 18). Primero si somos justos, pues la justicia es inseparable de la caridad, es intrínseca a ella, pero también hasta dónde llegamos en nuestras relaciones de gratitud, de comunión y de misericordia para quienes nos extienden su mano por medio de nuestras Cáritas.

Gracias, en nombre del Señor, por tanta generosidad en momentos difíciles. Gracias por tantos voluntarios que hacen posible recoger, coordinar y distribuir los frutos del amor. Que nuestra fe eucarística se traduzca en amor, y a este amor organizado, que es Cáritas, lo apoye y bendiga el Señor.

Con mi afecto en el Señor.

+ Ramón del Hoyo López

Obispo de Jaén

Mons. Ramón del Hoyo
Acerca de Mons. Ramón del Hoyo 149 Artículos
Mons. Ramón del Hoyo nació el 4 de septiembre de 1940 en Arlanzón (Burgos). Cursó estudios en los Seminarios Menor y Mayor de Burgos, entre 1955 y 1963. Obtuvo la Licenciatura en Derecho Canónico en la Universidad Pontificia de Salamanca (1963-1965) y el Doctorado en la Pontificia Universidad Angelicum (1975-1977). Fue ordenado sacerdote para la archidiócesis de Burgos el 5 de septiembre de 1965. CARGOS PASTORALES Su ministerio sacerdotal lo desarrolló en la diócesis burgalesa. Comenzó como coadjutor de la parroquia de Santa María la Real y Antigua y Director espiritual de la Escuela media femenina “Caritas”, entre 1965 y 1968. Desde este último año y hasta 1974 fue Notario eclesiástico y Secretario del Tribunal Eclesiástico. Además, en el año 1972 fue nombrado Provisor-adjunto de la Curia de Burgos y en 1978 Provisor, cargo que desempeñó hasta 1996. También fue Vicario Judicial del Tribunal Eclesiástico Metropolitano desde el año 1978 y hasta 1993, cuando fue nombrado Vicario General y Canónigo y Presidente del Capítulo Catedral Metropolitano. Estos cargos los compaginó, desde 1977 y hasta su nombramiento episcopal, con la docencia en la Facultad de Teología del Norte de España, sede de Burgos, como profesor de Derecho Canónico. El 26 de junio de 1996 fue nombrado obispo de Cuenca y recibió la ordenación episcopal el 15 de septiembre del mismo año. El 19 de mayo de 2005 se hacía público su nombramiento como obispo de Jaén, diócesis de la que tomó posesión el 2 de julio de 2005. El papa Francisco acepta su renuncia al gobierno pastoral de esta diócesis el 9 de abril de 2016 y le nombra administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor,el 28 de mayo de 2016. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, de la que fue presidente de 2005 a 2011. Ha sido miembro del Consejo de Economía desde 2012 a 2017. También fue miembro de la “Junta San Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia”, que se creó con el encargo de preparar la Declaración y la promoción de la figura del nuevo Doctor.