"Lourdes, la alegría de la conversión"

Mons. VivesMons. Joan E. Vives       A finales de mayo hemos vivido nuevamente la gracia de Lourdes, a través de la 36ª peregrinación de la Diócesis al Santuario de la Virgen Inmaculada. Han participado más de 500 peregrinos, con cerca de 100 enfermos, 95 enfermeras y 35 camilleros. Una peregrinación que se añade a una larga y bella tradición de acompañamiento de enfermos, minusválidos y peregrinos a buscar la protección de la Virgen, en aquel lugar donde Ella quiso mostrar su aprecio por los hombres y las mujeres del mundo entero, y especialmente por todos los que sufren en el cuerpo y en el espíritu. El lema para el 2014 es «Lourdes, la alegría de la conversión», ya que es precisamente al experimentar la misericordia de Dios, que nos sentimos llenos de la auténtica y verdadera alegría. No aquella fugaz que da el mundo, sino la profunda y verdadera alegría, que nada ni nadie nos podrá quitar. La alegría de sentirnos amados por Dios, a pesar de nuestras limitaciones y pecados. La alegría de saber que el Señor nunca nos abandona. En la enfermedad y en las dificultades de la vida, el Señor Jesús siempre nos acompaña y nos sostiene, y nunca nos deja solos. Es el Buen Pastor que va a buscar lo que estaba perdido para redimirlo.

En Lourdes se proclama con hechos y palabras un mensaje de esperanza para los pobres y los pecadores, lleno de vigencia, que Santa Bernardita acogió con amor y fidelidad, superando muchas contradicciones durante toda su vida y que la llevó a servir a los pequeños y los pobres, desde los lugares más humildes, hasta su muerte. Y ese mensaje sigue vivo, y sigue atrayendo una multitud de peregrinos, con nuestras intenciones y con nuestras llagas y enfermedades. Y Lourdes sigue haciendo bien a todo aquel que se acerca con fe y devoción, porque nos empuja a una «conversión de la mirada» hacia los pobres y las causas de sus pobrezas. Hay que valorar mucho todo el esfuerzo y la entrega de quienes preparan las peregrinaciones, y los que acuden como enfermeras, camilleros, médicos, ayudantes… Toda una cosecha de voluntariado, que durante el año continúa también su labor de servicio y de acompañamiento en la pastoral de la salud, a través de la Hospitalidad.

Los peregrinos no olvidaremos los momentos buenos de oración en la Gruta y en las piscinas, en las basílicas, en el Vía crucis, con el Rosario en la procesión de las antorchas y en la adoración al Santísimo en la procesión y bendición de los enfermos. También los momentos de testimonios vibrantes, de amistad y de fiesta. Especialmente viva y emocionante fue la Eucaristía de la Ascensión en la Basílica de San Pío X, con tantos enfermos y peregrinos de todo el mundo, que queríamos recibir la alegría que viene de arriba, que viene de Jesucristo y de María Asunta, para que nos fortaleciera y no dejara de acompañarnos día tras día. Y es que en Lourdes se va a buscar «la alegría de Cristo». Una alegría que se encuentra en lo que tiene más valor, en lo único necesario… ¡Y los enfermos nos ayudan tanto! ¡Cuántas cosas cambian, cuántos problemas parecen insignificantes, cuánta vida y cuánta gracia hay escondida entre los que sufren y que no dejan de acercarnos a Cristo! Esta lección es la que todos nos hemos llevado de Lourdes. Queremos amar más. Ofrecer todo lo que somos, con María, para hacernos siervos humildes del Señor. Trabajar por el bien de todos nuestros hermanos que sufren, especialmente los más olvidados. Creer más en el valor de la gracia de Dios y en el valor de las cosas gratuitas que nos podemos regalar unos a otros, especialmente oración, compañía, amistad, apoyo en las adversidades, espíritu de abnegación en el servicio y la ayuda a todos los que nos necesitan. Es necesario que este mensaje lo sepamos transmitir a nuestras parroquias, y que se vaya contagiando a toda nuestra Iglesia diocesana.

+ Joan E. Vives

Arzobispo de Urgell

Mons. Joan E. Vives
Acerca de Mons. Joan E. Vives 293 Artículos
Nació el 24 de Julio de 1949 en Barcelona. Tercer hijo de Francesc Vives Pons, i de Cornèlia Sicília Ibáñez, pequeños comerciantes. Fue ordenado presbítero en su parroquia natal de Sta. María del Taulat de Barcelona. Elegido Obispo titular de Nona y auxiliar de Barcelona el 9 de junio de 1993, fue ordenado Obispo en la S.E. Catedral de Barcelona el 5 de septiembre de 1993. Nombrado Obispo Coadjutor de la diócesis de Urgell el 25 de junio del 2001. Tomó Posesión del cargo el 29 de julio, en una celebración presidida por Mons. Manuel Monteiro de Castro, Nuncio Apostólico en España y Andorra. El día 12 de mayo del año 2003, con la renuncia por edad del Arzobispo Joan Martí Alanis, el Obispo Coadjutor Mons. Joan-Enric Vives Sicília pasó a ser Obispo titular de la diócesis de Urgell y copríncipe de Andorra. El 10 de julio del 2003 juró constitucionalmente como nuevo Copríncipe de Andorra, en la Casa de la Vall, de Andorra la Vella. El 19 de marzo del 2010, el Papa Benedicto XVI le otorgó el titulo y dignidad de Arzobispo "ad personam". Estudios: Después del Bachillerato cursado en la Escuela "Pere Vila" y en el Instituto "Jaume Balmes" de Barcelona, entró al Seminario de Barcelona en el año 1965 donde estudio humanidades, filosofía y teología, en el Seminario Conciliar de Barcelona y en la Facultad de Teología de Barcelona (Sección St. Pacià). Licenciado en Teología por la Facultad de Teología de Barcelona, en diciembre de 1976. Profesor de lengua catalana por la JAEC revalidado por el ICE de la Universidad de Barcelona en julio de 1979. Licenciado en Filosofía y ciencias de la educación -sección filosofía- por la Universidad de Barcelona en Julio de 1982. Ha realizado los cursos de Doctorado en Filosofía en la Universidad de Barcelona (1990-1993).