La fiesta del amor

Mons. Carlos EscribanoMons. Carlos Escribano      El mes de junio esta tradicionalmente dedicado al Sagrado Corazón de Jesús. Al ser una fiesta movible, se celebra el viernes posterior a la Solemnidad del Corpus Christi, cada año nos sorprende en un día distinto del mes de Junio. La devoción al Sagrado Corazón es devoción a Cristo mismo. En las representaciones artísticas no está permitido mostrar el corazón solo. Hay que representar a Cristo en su humanidad completa, porque él es el objeto de nuestra adoración y hacia él se dirige nuestra oración: «Venid, adoremos al corazón de Jesús, herido por nuestro amor».

Es una fiesta relativamente reciente en nuestro calendario litúrgico, pero que ha cobrado un enorme arraigo popular. Santa Margarita María Alacoque, de la orden de la Visitación, en Francia, fue quien impulsó la idea que cristalizaría en una nueva fiesta en el calendario. Entre 1673 y 1675 tuvo santa Margarita María, en su convento de Paray-le-Monial, una serie de visiones en las que Cristo le habló pidiéndole que trabajase por la institución de una fiesta del Sagrado Corazón. En 1856 el papa Pío IX la hizo extensiva a toda la Iglesia.

El Papa Francisco, el pasado año, definía la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús como la fiesta del amor. E invitaba a todos los cristianos a dejarnos amar con ternura por Dios. El Corazón de Jesús es el descubrimiento de un corazón que nos ha amado hasta el extremo. El Señor supo expresarlo más con las obras más que con las palabras y nos mostró un camino lleno de pedagogía para descubrirlo: “hay más alegría en dar que en recibir”. Eso suscita – decía el Papa Francisco en su homilía en Santa Marta – una doble respuesta en el corazón del creyente. En primer lugar le mueve a corresponder al amor de Dios, tal y como Él nos ha amado a nosotros. Pero para poder alcanzarlo es necesario descubrir un paso previo: “Esto puede sonar como una herejía, ¡pero es la verdad más grande! Más difícil que amar a Dios es dejarse amar por Él! La manera de devolver tanto amor es abrir el corazón y dejarse amar. Dejar que Él esté cerca de nosotros y sentirlo cerca. Permitirle que sea tierno, que nos acaricie. Eso es muy difícil: dejarse amar por Él. Y esto es quizás lo que debemos pedir hoy en la misa: «Señor, yo quiero amarte, ¡pero enséñame la difícil ciencia, el difícil hábito de dejarme amar por Tí, de sentirte cercano y tierno” (Francisco, Homilía en la Misa del Sagrado Corazón. 7-6-2013).

En nuestra diócesis, en muchos hogares y parroquias, también estamos viviendo la devoción al Sagrado Corazón en este mes de Junio. El Apostolado de la Oración y las Hermanas Clarisas han preparado una serie de actos en Teruel a lo largo de todo el mes que culminarán con la novena al Sagrado Corazón del 19 al 27 de Junio, predicada por D. Juan Pablo Ferrer, Vicario de Pastoral. El día 27, en la procesión eucarística que cada año se realiza con motivo de esta fiesta, se ha invitado a los jóvenes a realizar una alfombra decorativa para ornamentar el paso del Santísimo Sacramento.

Os invito a vivir la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, la fiesta del amor, como un momento de gracia que nos ayude a descubrir el amor y la misericordia de Dios. ¡Dejémonos amar por Él!

+ Carlos Escribano Subías,
Obispo de Teruel y de Albarracín

Mons. Carlos Escribano Subías
Acerca de Mons. Carlos Escribano Subías 175 Artículos
Monseñor Carlos Manuel Escribano Subías nació el 15 de agosto de 1964 en Carballo (La Coruña), donde residían sus padres por motivos de trabajo. Su infancia y juventud transcurrieron en Monzón (Huesca). Diplomado en Ciencias Empresariales, trabajó varios años en empresas de Monzón. Más tarde fue seminarista de la diócesis de Lérida -a la que perteneció Monzón hasta 1995-, y fue enviado por su obispo al Seminario Internacional Bidasoa (Pamplona). Posteriormente, obtuvo la Licenciatura en Teología Moral en la Universidad Gregoriana de Roma (1996). Ordenado sacerdote en Zaragoza el 14 de julio de 1996 por monseñor Elías Yanes, ha desempeñado su ministerio en las parroquias de Santa Engracia (como vicario parroquial, 1996-2000, y como párroco, 2008-2010) y del Sagrado Corazón de Jesús (2000-2008), en dicha ciudad. En la diócesis de Zaragoza ha ejercido de arcipreste del arciprestazgo de Santa Engracia (1998-2005) y Vicario Episcopal de la Vicaría I (2005-2010). Como tal ha sido miembro de los Consejos Pastoral y Presbiteral Diocesanos. Además, ha sido Consiliario del Movimiento Familiar Cristiano (2003-2010), de la Delegación Episcopal de Familia y Vida (2006-2010) y de la Asociación Católica de Propagandistas (2007-2010). Ha impartido clases de Teología Moral en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón desde el año 2005 y conferencias sobre Pastoral Familiar en diferentes lugares de España. Finalmente, ha formado parte del Patronato de la Universidad San Jorge (2006-2008) y de la Fundación San Valero (2008-2010). Benedicto XVI le nombró obispo de Teruel y de Albarracín el 20 de julio de 2010, sucediendo a monseñor José Manuel Lorca Planes, nombrado Obispo de Cartagena en julio de 2009. Ordenado como Obispo de Teruel y de Albarracín el 26 de septiembre de 2010 en la S. I. Catedral de Teruel.