Evangelizamos orando

Mons. Julián BarrioMons. Julián Barrio     Queridos Miembros de Vida Contemplativa:

Proverbial es la frase de Pablo VI: “El hombre contemporáneo escucha más a gusto a los que dan testimonio que a los que enseñan…”1. Estas palabras nos adentran en la temática que el lema de la Jornada Pro Orantibus nos sugiere en esta ocasión: “Evangelizamos orando”. La evangelización ha sido siempre misión ineludible en la vida de la Iglesia, pero desde el Concilio Vaticano II hasta nuestros días ha ido adquiriendo mayor relieve. Esto se debe también a la situación por la que pasa la Iglesia en la cultura actual. El papa Juan XXIII advertía ya que “lo que se exige hoy a la Iglesia es que infunda en las venas de la humanidad actual la virtud perenne, vital y divina del Evangelio”2. Por su
parte, el papa Francisco nos acaba de decir: “No deberían asombrarnos entonces algunas expresiones de san Pablo: “El amor de Cristo nos apremia” (2Co 5,14); “¡Ay de mí si no anunciara el Evangelio!” (1Co 9,16)3.

“Una Iglesia en salida”

El magisterio pontificio es clarividente. Escribía Pablo VI: “Evangelizar constituye, en efecto, la dicha y vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda. Ella existe para evangelizar”4. Aunque “antes de hablar acerca de algunas cuestiones fundamentales relacionadas con la acción evangelizadora, conviene recordar brevemente cuál es el contexto en el cual nos toca vivir y actuar”5. Ciñéndonos a nuestro entorno más cercano se observa una pérdida de vitalidad creyente. Esta constatación se ha denominado “crisis de Dios”, que consiste en prescindir de
preguntarnos por Dios, dando la impresión de que no le echamos de menos.

Padecemos también una “crisis de Evangelio” en la que la concepción de la vida como entrega amorosa y liberadora según la propuesta de Jesús se sustituye por la actitud de un individualismo posesivo. Por otra parte, constatamos la “crisis de los propios creyentes”, que no acaban de encontrar su “lugar en el mundo”.

Hemos de referirnos a la indiferencia religiosa de los alejados, pero sobre todo, a la falta o debilidad de la fe de quienes se sienten dentro de la Iglesia.

No cabe ninguna duda de que necesitamos impulsar una “nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana”, pues como advierte el
cardenal W. Kasper, “en Europa no parece haber sitio para Dios. No deberíamos buscar las causas solo –ni tampoco en primer lugar- en los otros.

Los cristianos nos hemos debilitado”. Ello nos remite a la necesidad de recuperar la calidad cristiana del pueblo de Dios y a buscar la creatividad que necesitamos para esa “nueva transmisión de la fe”. Si no somos capaces de hacer bien este trabajo dentro de la comunidad eclesial, será completamente irrelevante que fuera de este contexto apelemos “al nuevo ardor, los nuevos métodos y la nueva expresión de la fe”.

Quizá el problema radique en que nos hemos centrado en la situación del mundo que nos rodeaba y lo hemos convertido en el objeto de nuestros esfuerzos y críticas, olvidándonos de que “la Iglesia siempre tiene necesidad de ser evangelizada, si quiere conservar su frescor, su impulso y su fuerza para anunciar el Evangelio”6 y puede que hayamos pensado que nuestras comunidades eran ya un sujeto apto para llevar a cabo la proclamación del Evangelio olvidando que las primeras que han de ser nuevamente evangelizadas son nuestras comunidades, y evidentemente nosotros, como miembros de ellas. Necesitamos volver a encontrarnos con el Dios de Jesucristo que nos de vida a todos, más
allá de las situaciones por las que estemos pasando.

“Pastoral en conversión”

Desde esta perspectiva hemos de plantearnos nuestro ser cristianos, la calidad de nuestra vida cristiana y la fortaleza de nuestra fe. A esto nos motiva el papa Francisco cuando escribe: “Espero que todas las comunidades procuren poner los medios necesarios para avanzar en el camino de una conversión pastoral y misionera, que no puede dejar las cosas como están”7. Es preciso que el estilo de vida de los cristianos trasluzca convencimiento y manifieste alegría. El evangelizador ha de ser capaz de provocar en quienes le rodean interrogantes sobre la propia existencia y esto no lo logrará si permanentemente tiene cara de funeral, de tristeza y desaliento8. “La Buena Nueva deber ser proclamada, en primer lugar mediante el testimonio… A través de este testimonio sin palabras, estos cristianos hacen plantearse, a quienes contemplan su vida, interrogantes irresistibles: ¿Por qué son así? ¿Por qué viven de esta manera? ¿Qué es o quién es el que los inspira?”9.
“La evangelización se hace de rodillas”.

Así llegamos a la idea que nos propone el lema de la presente Jornada Pro Orantibus. “Rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies” (Lc 10,2). Somos “llamados”, “elegidos” y “enviados” por Dios. Por eso es importante la oración a la hora de pensar en la evangelización. La Iglesia, como nos ha repetido Benedicto XVI, no es nuestra, sino de Dios. El campo que hay que evangelizar es suyo. Así pues, la misión es, sobre todo gracia. El apóstol es fruto de la oración donde encontrará la luz y la fuerza necesarias para su acción10. Con fuerza nos recuerda el papa Francisco: “En efecto, nuestra misión deja de ser fecunda, e incluso se extingue, en el momento mismo en que se interrumpe su conexión con la fuente, con el Señor. ¡Queridos hermanos y hermanas! La evangelización se hace de rodillas. Oídlo bien: “La evangelización
se hace de rodillas”. ¡Sed siempre hombres y mujeres de oración! Sin la relación constante con Dios, la misión se convierte en un oficio. Si miramos a Jesús, vemos que la víspera de cada decisión o acontecimiento importante, se recogía en oración intensa y prolongada. Cultivemos la dimensión contemplativa. Que cuanto más os llame la misión, más unido esté vuestro corazón al de Cristo, lleno de misericordia y de amor. ¡Ahí reside el secreto de la fecundidad pastoral, de la fecundidad de un discípulo del Señor!”11.

Viviendo con esta conciencia no sólo responderemos al mandato misionero de Jesús: “Id y haced que todos los pueblos sean mis discípulos” (Mt 28,19), sino que también haremos que se desvanezca “el fantasma de la imagen de la vida religiosa entendida como refugio y consuelo ante un mundo externo difícil y complejo”12. El Papa nos hace esta advertencia: “Cada cristiano y cada comunidad discernirá cual es el camino que el Señor le pide, pero todos somos invitados a aceptar esta llamada: salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las
periferias que necesitan la luz del Evangelio”13. Como la Virgen María salgamos también al encuentro de los hombres y mujeres de nuestro tiempo, “ante la urgencia, más imperiosa, de hacer resonar la Buena Noticia de Jesús”14.

En este Día de la Vida Contemplativa damos gracias a Dios por el inestimable don de la Vida Consagrada, pidiendo al Señor vocaciones a la
misma. Compartiendo los gozos, las inquietudes y las esperanzas de los Miembros de la Vida Contemplativa y encomendando a vuestra oración las preocupaciones pastorales de la Diócesis, os saluda con afecto agradecido y bendice en el Señor,

+ Julián Barrio Barrio,
Arzobispo de Santiago de Compostela

 

1PABLO VI, Evangelii nuntiandi, 41.

2JUAN XXIII, Humanae Salutis, 25.12.61

3Cf. FRANCISCO, Evangelii gaudium, 9.14-15.

4PABLO VI, Evangelii nuntiandi, 14.

5FRANCISCO, Evangelii gaudium, 50.

6PABLO VI, Evangelii nuntiandi, 15.

7Cf. FRANCISCO, Evangelii gaudium, 25-26.

8Cf. Ibid., 10.

9PABLO VI, Evangelii nuntiandi, 21.

10 FRANCISCO, Evangelii gaudium, 12.

11 FRANCISCO, Homilía en la misa con los seminaristas, novicios y novicias, 7-7-13.

12A. SPADARO, “¡Despierten al mundo!”. Coloquio del Papa Francisco con los Superiores
Generales, en: La Civiltà Católica, 165 (2014/I), 10.

13 FRANCISCO, Evangelii gaudium, 20.

14 Ibid., 288.

Mons. Julián Barrio Barrio
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D. Julián Barrio Barrio preside la Iglesia Compostelana desde el día 25 de febrero de 1996, fecha en que tomó posesión de la Sede para la que había sido nombrado por el Papa Juan Pablo II el día 5 de enero del mismo año. Cuando este evento se produjo, llevaba ya dos años con nosotros. Había llegado desde la Iglesia hermana de Astorga el día 7 de febrero de 1993 en pleno Año Jubilar, siendo consagrado en nuestra Catedral como Obispo Titular de Sasabe y Auxiliar de su antecesor. Desde octubre de 1994 hasta su nombramiento gobernó la archidiócesis como Administrador Diocesano. Nació en Manganeses de la Polvorosa, provincia de Zamora y Diócesis de Astorga, el 15 de Agosto de 1946. Cursó los estudios de Humanidades y de Filosofía en el Seminario Diocesano de Astorga. Distinciones: - Medalla de Honor de la Universidad en la Licenciatura de Historia de la Iglesia en la Facultad de Historia de la Universidad Pontificia Gregoriana (1974). - Medalla de Oro en el Doctorado en la Facultad de Historia de la Iglesia de la Universidad Pontificia Gregoriana (1976). - Medalla de Oro de la Ciudad de Santiago y Título de Hijo Adoptivo. - Caballero de la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén. Miembro de la Confraternidad de Nosa Señora da Conceçao. - Capellán Gran Cruz Conventual “Ad honores” de la S. O. Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén de Rodas y de Malta. - Medalla de oro del Concello de Vila de Cruces. Premio de Santa Bona de la Ciudad de Pisa (Italia). Títulos Académicos: Es Licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca (1971), Doctor en Historia de la Iglesia por la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma (1976) y Licenciado en Filosofía y Letras, Sección de Geografía e Historia, por la Universidad de Oviedo (1979). Publicaciones: - Félix Torres Amat (1772-1847), Un Obispo reformador, Roma 1977. - La Junta de ancianos de la iglesia de Gibraltar: Anthologica Annua. - Aportación para un epistolario de Félix Torres Amat: Anthologica Annua. - Proceso a un clérigo doceañista: Astorica. - 25 Años de Postconcilio en el Seminario: 25 Años de Ministerio episcopal en la Iglesia Apostólica de Astorga, Astorga 1993. - La formación de los sacerdotes del mañana, (1989). - Peregrinar en Espíritu y en verdad. Escritos Jacobeos (2004). - Peregrinando en esperanza. Lectura creyente de la realidad actual (2007). Cargos: - Bibliotecario del Instituto Histórico Español, anejo a la Iglesia Nacional Española de Santiago y Montserrat en Roma, de donde fue Becario. - Secretario de Estudios y Vice-Rector del Seminario Mayor Diocesano de Astorga (1978-1980). - Rector del Seminario Mayor Diocesano y Director del Centro de Estudios Eclesiásticos del Seminario de Astorga (1980-1992). - Profesor de Historia Eclesiástica en el Seminario Mayor y de Historia de España en 3º de BUP y de Contemporánea en COU en el Seminario Menor (1980-1992). - Profesor de la UNED en la sección delegada de Valdeorras en A RUA PETIN (1991-1993). - Miembro del Consejo Nacional de Rectores de Seminarios (1982-1985). - Miembro del Consejo de Consultores del Obispo de Astorga. - Secretario del Consejo Pastoral Diocesano de la diócesis de Astorga (1991-1992). - Nombramiento de Obispo Auxiliar de Santiago de Compostela el 31 de Diciembre de 1992. Ordenación episcopal el 7 de Febrero de 1993. Responsable de la sección de los Seminarios Mayores en la Comisión Episcopal de Seminario y Universidades de la Conferencia Episcopal Española. - Obispo Administrador Diocesano de la Archidiócesis de Santiago desde octubre de 1994. - Nombrado Arzobispo de Santiago de Compostela el 5 de enero de 1996, de cuya Sede toma posesión el 25 de febrero. - Presidente de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la Conferencia Episcopal Española (1999-2005). - Miembro de la Permanente de la Conferencia Episcopal Española (Marzo 1999…). - Presidente de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar (Marzo 2005-2011). - Miembro del Comité ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española (2011…).